Santiago en mí

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Crónicas cerca: ¡Cuidado con la cabeza!

En algún momento, a no dudar, de estos meses que ya acumula el espacio Crónicas de mi ciudad en su actual sede de la Casa Natal José María Heredia, debimos haber pensado en poner una advertencia. Tal vez todavía hay tiempo. Pero se olvida. De mes en mes, cada segundo viernes nos gana la tensión de los preparativos, el saber si los invitados vendrán esta vez, si veremos a los amigos de siempre o se sumarán otros nuevos; y no es hasta que alguien lo sufre, que lo recordamos.

No tiene que ser un novato en estas lides, alguien que por primera vez se acerque al patio de la Casa, o las Crónicas de mi ciudad. Nadie se salva, ni los veteranos, que ya acumulan más de un golpe en sus testas. La culpa: de las macetas que cuelgan de los aleros del patio, celosos custodios entre las columnas que se abren a los pasillos; justo a la mitad del camino de las cabezas al sentarse o pararse de las sillas dispuestas para la peña.

No se ocultan al a vista. Todo lo contrario: sirven de soporte a hermosos helechos que complementan los valores del patio. Todos saben que están allí, las admiran; pero luego, misterios del olvido, méritos de la peña que atrapa la atención, quedan inadvertidas hasta que un golpe seco y un ay!, alertan del nuevo atentado: alguien (público o artista invitado, joven o viejo, hombre o mujer) ha golpeado su cabeza contra una maceta.

Ya lo alertó el trovador y amigo Erick Ramírez en la más reciente edición de Crónicas de mi ciudad: habrá que hacer una crónica sobre los golpes de esas macetas.

Tal vez por eso no entro en los detalles de lo sucedido este viernes 10 de abril en el patio de la Casa Heredia: de la nueva crónica de la amiga Jacquelin Ferraton (santiaguera con acento francés, o francesa con alma santiaguera), esta vez dedicada a Jesús Cos Cause; de la presentación del conjunto de crónicas Cómo matar un pollo, publicado como plaquette por la colección Tábanos Fieros, de la Universidad de Oriente, a presentarse en la venidera Feria del Libro de Santiago de Cuba; o de las canciones de Giselle Lage (anfitriona del espacio), Erick, Fernando Guerrero o Carlos Javier (Dúo Estocada). En cambio, dedico estas líneas a advertir a quienes leen: si alguna vez se llegan hasta la Casa Heredia, a una de las ediciones de Crónicas de mi ciudad u otro de los eventos culturales que la misma acoge mes tras mes, no olvide poner especial cuidado a sus cabezas: una maceta siempre anda al acecho.

Últimas crónica del 2014

POSTER [50%]

La última edición de la peña «Crónicas de mi ciudad», correspondiente al año 2014, tendrá lugar este viernes 12 de diciembre, a las 4 pm, en su sede habitual de la Casa Natal José María Heredia.

Ideada como una celebración entre amigos, Giselle Lage, anfitriona del espacio, ha convocado a varios de los invitados que durante el este año nos han acompañado, para festejar la llegada del 2015, año del 500 Aniversario de la fundación de Santiago de Cuba

La tarde será igualmente propicia para recordar a Heredia, en el mes en que el cantor del Niágara cumple 211 años de nacido.

Ni tan feo, ni tan equivocado

Ya es cosa común en nuestro país, que los correos electrónicos se conviertan en escenario de encendidas polémicas de todo tipo. De una máquina a otra, a la velocidad de un clic, viajan opiniones, réplicas y contrarréplicas de temas de los que, en muchas ocasiones, apenas si nos hemos enterados, o cuyos orígenes, en el peor de los casos, se pierden en el maremágnum de mensajes hasta ubicarse en límite traicionero del mito.

El caso que provoca estas líneas, afortunadamente, no es de estos últimos.

A mi correo llegó un mensaje con un documento adjunto bajo el nombre de “El santiaguero feo y su respuesta”. Se trata de la transcripción del artículo “El Santiaguero feo”, publicado en el número 51 de la revista Viña Joven, del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret, y firmada por el MSc. Rafael Duharte Jiménez; y la réplica que al mismo hace la Casa del Caribe, a modo de Editorial (sic).

El primer artículo tuve la oportunidad de leerlo a pocas semanas de presentado el referido número de Viña Joven, luego de una segunda presentación en la peña “Crónicas de mi ciudad”.La respuesta de la Casa del Caribe, no pude leerla hasta hoy, aun cuando ya me habían comentado de su existencia.

Al MSc. Rafael Duharte lo conozco personalmente, aunque aprendí a admirar su trabajo como historiador y ensayista desde mucho antes, cuando tuve acceso a algunos de sus libros. Sin embargo, al leer “El santiaguero feo” quedé algo decepcionado; no tanto por el contenido, con el cual tengo muchos puntos de coincidencia, sino por la forma y el tono en el que fue escrito, muy lejos (a mi humilde entender) de la sobriedad de sus otros ensayos. En otras palabras, percibí “El santiaguero feo”, como una catarsis del autor, ante la imagen de una ciudad que le duele (como también me duele a mí y a muchos otros que conozco).

Ahora bien, una cosa es la catarsis diaria, el golpe en el pecho que da ver la ciudad convertida, por algunos, en urinario público; la dejadez, la apatía que se nota en algunas instituciones culturales; ante “el pesimismo” y la “baja autoestima”; una cosa es (repito) esa catarsis personal y otra la responsabilidad adquirida al llamar la atención sobre esos males en un medio público. En estos casos queda por sentado el derecho a la réplica.

En esta ocasión (hasta donde sé) viene de la Casa del Caribe, aunque no sé dónde salió publicado, o si se publicó.

Como me sucede con el artículo de Duharte, con la réplica comparto criterios y otros no. Quiero detenerme en un fragmento del texto de la institución santiaguera, donde expresa:

Cuando nos acercamos al concepto de crisis que alude a rupturas radicales de la vida normal de un individuo, grupo o institución, no es aplicable respecto a la cultura santiaguera y mucho menos considerarlo como un panorama en el que predominan las sombras. [la negrita es mía].

Con esta afirmación asume la posición totalmente opuesta a la planteada por Duharte cuando expresó:

¿Existe alguna crisis en la cultura santiaguera? Un somero análisis de la creación local en los últimos años en materias como cine, literatura, música, artes plásticas o danza —salvo las excepciones de rigor— muestra un panorama en el que predominan las sombras.

Luego, en esta confrontación de criterios, ¿quién tiene la razón?, ¿a qué conclusión pueden llegar quienes lean, en sus bandejas de entradas, ambos razonamientos? La respuesta a esta pregunta estará ineludiblemente ligada a la experiencia personal de cada quien; de ahí que, cada bando tendrá sus seguidores acérrimos.

En estas líneas quiero dejar asentada mi perspectiva, al menos, en cuanto al aspecto citado se refiere:

El Editorial de la Casa del Caribe se extiende en ejemplos con los que intenta demostrar que, en efecto, la cultura santiaguera no está en crisis. Hago notar, empero, que si bien es imposible negar la existencia de tales eventos, instituciones, resultados, su mera mención no implica, per se, que sean muestra de la buena salud de la cultura en la provincia.

El espejo de nuestra ciudad nos devuelve también la más fuerte tradición musical no solo en eventos de rigor como los festivales de la trova y el son, además del festival de jazz recientemente instaurado y protagonizado por jóvenes talentos locales que han hecho del [también nuevo] Iris Jazz Club un lugar significativo para la vida nocturna como para dejar de bostezar entre festivales, Ferias del libro y carnavales. Argumenta la institución santiaguera. Pero me permito disentir, si hago notar que, en este mismo blog, he hecho notar que eventos como el Festival del Son y de la Trova, han desaprovechado espacios públicos que, por momentos, parecen desconocer que en la ciudad se desarrollan eventos de esa magnitud.

La mención del Iris Jazz Club como “lugar significativo para la vida nocturna” tampoco me parece la más feliz, cuando el mismo aún no ha demostrado ser capaz de atraer a un público habitual; todo lo contrario, en no pocas ocasiones, los artistas han tenido que cancelar sus actuaciones por falta de público.

Iris Jazz Club (6)

El Iris Jazz Club, todavía dista mucho de ser realmente «significativo para la vida nocturna santiaguera». Foto: www.albertolescay.com

Más adelante el Editorial-respuesta hace referencia a los encuentros con destacados intelectuales cubanos coordinados por la escritora Aida Bahr con masiva participación de estudiantes universitarios. Otra vez me permito disentir pues, por un motivo u otro, esa masividad, no ha sido una regla en cada encuentro, como lo demostró la reciente visita de Zaida Capote y Jorge Fornet.

Por el contrario, si es cierto que en varios eventos de este tipo, se ha notado la ausencia de estudiantes y profesores universitarios, incluso, de carreras afines como Sociología, Historia del Arte, Comunicación Social y Periodismo. La cuenta es rápida, entre todas ellas, con cinco años docentes cada una y una media de 20 estudiantes por grupo, es para que los eventos culturales de esta ciudad, contaran con un público (supuestamente afín) que superara habitualmente el medio centenar.

En cambio, he visto sábados del libro (también mencionado como ejemplo por Casa del Caribe), en lo que a duras penas se sobrepasa la decena en el público y pocos, muy pocos, son estudiantes de la Casa de Altos Estudios.

Razones para explicar estos comportamientos pueden existir muchas, entre ellas la promoción, la ausencia de espacios habituales para la crítica cultural (el espacio del Sierra Maestra, ni alcanza ni siempre se usa para esto), la vocación e interés personal de esos jóvenes estudiantes que debieran convertirse en promotores y críticos de estos y otros sucesos en la ciudad.

De la televisión no hablaré aquí pues los asiduos al blog deben saber de sobra mi opinión al respecto, pues es un tema (de cierta forma) recurrente en el mismo. Tampoco de la Feria del Libro, por las mismas razones.

En tanto, algo llama mi atención tanto en el artículo de Duharte y la réplica de Casa del Caribe, ninguno hace mención de las peñas culturales que de un tiempo acá pululan en la ciudad y que, a mi modo de ver, son una muestra de que hay personas interesadas en “hacer” por la cultura de esta provincia.

El público que asiste (una y otra vez) a espacios como La peña del Menú, Página Abierta, Café Concert, Crónicas de mi ciudad, Atrovamiento, por solo citar unos pocos ejemplos que me son cercanos, dista mucho de ser de los santiagueros que describe Duharte en su texto, distan de ser “feos”, y sienten y se duelen de la ciudad tanto como él, como yo, como muchos.

peña del menu 1

La Peña del Menú, del trovador José Aquiles, es una de las de mayor convocatoria en la ciudad

Nunca me han gustado las generalizaciones, esas que nos tildan de palestinos (sin que aún logre definir cuándo este término perdió la cualidad de calificar a los dignos habitantes de un país, para convertirse en algo peyorativo), o que en La Habana pusieron en duda mi origen por el simple hecho de ser blanco y no decir negüe. Nunca me ha gustado ninguna de las perspectivas excluyentes de blanco o negro; y de esas están llenas ambos artículos.

Me parece válido que se den estos debates, no solo en Viña Joven, u otra publicación periódica, o por los correos; sino también en esos espacios disponibles para el intercambio de ideas, para analizar por qué no asiste público a un teatro, a un cine, a una presentación de un libro; dónde fallan los mecanismos de divulgación, de promoción; de organización.

Algo es cierto, una ciudad (un país) es las personas que la viven. El salvarla depende de muchos. Siempre habrá quien prefiera delinquir, pero también habrá muchos que prefieran seguir apostando por la vida, por el arte, por el bien común. Esos son los imprescindibles y ahí están, basta mirar al lado, incluso, en esos que por una razón u otra, por el trajín diario, no asisten a cuanto de bueno se hace en la ciudad, pero la sienten igual y cuando sea el momento de dar una mano, de seguro se podrá contar con la de ellos.

Sencillamente no somos tan feos, ni el profesor Duharte está tan equivocado.

Noel Pérez García

Teleturquino: Otra raya más para el tigre

DE SANTIAGO LA TROVAPensé que, en mucho tiempo, no volvería a tocar el tema de TeleTurquino y su programación. A estas alturas pensé estar “curado” de sus efectos. Pero entonces veo la más reciente edición del programa “De Santiago la trova”, y no puedo callar ante sus faltas.

Que todo quede claro desde el inicio. Este no es de los malos programas de la televisora santiaguera. Muchos méritos pueden encontrársele sin dudas; pero esto no es óbice para señalarle errores que, de no advertirse, pueden tener consecuencias negativas para terceros.

Voy al grano.

Dedicado a jóvenes talentos en la trova santiaguera; el programa tuvo a bien invitar al trovador Erick Ramírez y la solista Giselle Lage; además de la indispensable presencia del guitarrista acompañante Gabino Jardines.

Muy bien logradas entrevistas, complementan perfectamente con las interpretaciones de los invitados. El intercambio con Leticia Rodríguez, conductora del espacio; en ocasiones logró alcanzar la naturalidad que siempre debe mostrar.

Entonces, ¿dónde estuvo el problema?

Pues en el tratamiento la dirección del programa hizo a los temas musicales interpretados, fundamentalmente, por la joven Giselle Lage.

Me parece muy bien que, durante la grabación del programa, se les haya permitido a ambos artistas ofrecer una amplia muestra de su repertorio. Así, Giselle pudo interpretar: Si llego a besarte, de Luis Casas Romeu; Perla Marina, de Sindo Garay; Pensamiento, de Rafael Gómez y Es más, te perdono, de Noel Nicola; siempre acompañada a la guitarra por Gabino Jardines. Por su parte, Erick interpreta, de su autoría: Vigilia y La asesina. Finalmente, Giselle y Erick hacen un dúo (ya no tan ocasional), en dos temas de este último: Tengo un pequeño dilema y De juventud y soledad.

Ocho temas en total, para un programa de apenas 27 minutos (entre los que se incluyen entrevistas en exteriores y en estudio). Como es lógico suponer, había mucho que editar.

Y fue precisamente en ese proceso de edición; en la decisión que al respecto se tomó, donde radican las mayores debilidades (llamarle así, en realidad, es un eufemismo de mi parte) del programa.

La solución tomada fue la de “cortar y pegar” (a veces de forma burda, en otros lo reconozco, muy sutilmente) los temas interpretados por Giselle. Aquí pudieron seguirse dos vías, siempre según mi opinión de espectador: una, dejar fuera del programa alguna de las canciones (opción que no me hubiera gustado tampoco); la otra, dejar interpretar el tema y hacer un desvanecimiento (creo que el término es fade out) en el intermedio, para enlazarlo con otra parte del programa.

Esto sería un efecto de edición permisible. Pero lo que considero inaceptable, por las connotaciones que puede tener, es el intento de “hacer creer” al espectador, que la joven cantó la canción tal y como aparece editada.

Y digo connotaciones porque quien no se haya percatado de la edición; pudiera pensar que la intérprete cantó una versión “muy libre e irrespetuosa”, de clásicos de la cancionística cubana.

Por ejemplo, en el tema Pensamiento, el verso que dice: dile que pienso en ella, aunque no piense en mí; es repetido dos veces por Giselle Lage antes del puente musical a cargo de Gabino. Luego, se retomaría la canción y volvería a repetirse esos versos, en el momento justo. Pero al hacer la edición, el verso se repite ¡¡cuatro veces!! seguidas; lo que no solo destruye la interpretación, sino que se escucha realmente mal.

Con esto se debió tener más cuidado, pues ya no solo está en juego la reputación del programa “De Santiago la trova”, sino la reputación de un artista que confía en la profesionalidad de los realizadores, para promover su obra. Aquí se cumple la máxima: la TV si no salva, mata.

Estoy seguro que de habérsele consultado a la intérprete por estos asuntos (habérsele mostrado, por ejemplo, cómo quedarían las canciones luego de la edición); hubiera preferido dos temas completos y no cuatro mal editados.

Otro desliz de edición tuvo lugar durante la despedida del programa. Leticia pregunta a Erick qué tema harán a continuación y el responde que Tengo un pequeño dilema; sin embargo, de inmediato y gracias a la edición, comienzan a interpretar De juventud y soledad; quedando para los créditos la otra; que tampoco escapó del escalpelo editor.

Lo que pudo haber sido un muy hermoso y bien logrado programa, se malogró en esta ocasión por cuestiones que, a mi entender, eran perfectamente prevenibles.

Nada de esto tiene que ver con recursos materiales, o motivacionales. Solo con profesionalismo; hacer con calidad el trabajo que a cada quien le corresponde, y respetar el trabajo de otros.

Tal vez así, algún día, en vez de críticas, me vea obligado a solo escribir loas sobre la programación de TeleTurquino.

Lloga in memoriam; más allá de la prensa.

Hoy, seguramente muchos medios de prensa se harán eco de la jornada inaugural del 24 Taller y Concurso Nacional Antonio LLoga in memoriam; evento auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Santiago de Cuba.

Seguramente se replicarán las palabras de Rubén Aja, presidente de la AHS santiaguera; de Raúl Paz, artista invitado y protagonista de la clausura que tendrá lugar el próximo 26 de septiembre, en la escalinata del Museo Emilio Bacardí; la palabra de algún que otro delegado.

En esos medios de prensa, seguramente, la inauguración del “LLoga in memoriam” será reflejada con bombos y platillos; y quienes lean se alegrarán de que todo saliera tan bien

En realidad no fue así.

Lejos de micrófonos y cámaras, del papel escrito, quedará el malestar provocado a  los jóvenes músicos santiagueros (algunos de ellos miembros de la AHS) que debieron ser los protagonistas del “concierto inaugural”; y a quienes compartimos con ellos.

Y digo debieron ser, y entrecomillo concierto inaugural; porque en realidad nunca se les dio el protagonismo que merecían: por ser jóvenes, por ser artistas, por ser de la casa; ni el pálido intento de concierto llegó a tal. Y no por culpa de los músicos.

Seguramente la prensa no dirá que la inauguración comenzó más de dos horas después de la hora programada; ni que no se tuvo la consideración de avisarles a los músicos, para que no perdieran ese precioso tiempo en la vida de cualquier creador serio.

Tampoco dirán que nunca fueron presentados al público disperso, desatento, que se reunió en el patio de la sede de la AHS santiaguera; los jóvenes que cantarían para ellos esa noche.

No mencionarán que cuando el trovador Fernando Guerrero se paró en el escenario, apenas pudo escucharse su primera canción, por la pésima calidad de un audio, que apenas unas horas antes se había probado.

Los que lean las noticias sobre la flamante inauguración, no conocerán que nadie de la presidencia del Festival, de la AHS, de Cultura Provincial (que estaban presentes, sin embargo, en la instalación), se sentó a escuchar a sus propios artistas y que, por tanto, tal no se enteraran que el propio Fernando Guerrero tuvo que presentar a Erick Ramírez y a Giselle Lage, y estos, a su vez, a Rubén Lester.

Hoy, mucho se hablará del Concurso de la Radio Joven “Antonio Lloga in memoriam”. También en los próximos días.

Lo que aquí he dicho, puede quedar en el olvido. Tal vez solo haya molestado a unos pocos, los realmente afectados, los que no nos conformamos con que la mediocridad se apodere, inmisericorde, de los espacios donde debe privar la creatividad, el buen gusto, el respeto.

Sinceramente les deseo muchos éxitos a los organizadores y delgados de este festival. El día 26 de septiembre seré de los que estén en la clausura. Sin dudas disfrutaré del concierto de Raúl Paz.

Pero hoy, no podía quedar callado. No esta vez.

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