Santiago en mí

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Los libros de Caserón viajan a Bayamo

Encuentro con escritores, tertulias literarias, presentaciones y ventas de libros, serán las actividades que matizarán la Jornada Caserón Santiago-Bayamo: de 500 a 500, que ha organizado la filial santiaguera de la UNEAC y su editorial Caserón, en coordinación con su homóloga granmense.

Libros de Ediciones Caserón y Ediciones UNION, serán presentados al público en presencia de sus autores, entre los que se encuentran: Ciro Bianchi (Contar la Habana, Ed. UNIÓN, 2012); Newton Briones Montoto (Dinero Maldito, Ed. Caserón, 2013); Roberto Leliebre Camué (Buesa, de cerca y de lejos, Ed. Caserón, 2013); Eduard Encina (Las caravanas, Ed. Caserón, 2013); Manuel Gómez Morales (Evolución remake, Ed. Caserón, 2012) y Reinaldo Cedeño Pineda (La edad de la insolencia, Ed. Caserón, 2013).

La Jornada Caserón dará inicio el domingo 1 de marzo, en horas de la tarde, con una lectura de textos por parte de escritores santiagueros y granmenses, en la sede de la UNEAC en Bayamo.

Al día siguiente, 2 de marzo, se trasladará hacia la vecina ciudad de Manzanillo; específicamente al Centro Manuel Navarro Luna. Allí serán presentados los títulos: Contar La Habana, Dinero maldito, Las caravanas, Buesa, de cerca y de lejos y La edad de la insolencia; siempre en presencia de sus autores.

El cierre de la jornada tendrá lugar el martes 3 de marzo, en la ciudad de Bayamo, con nuevas presentaciones de libros e intercambio con los autores.

La Jornada Caserón se suma al homenaje a la ciudad de Santiago de Cuba, en al aniversario 500 de su fundación.

Ha muerto una librería

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Librería Renacimiento. Foto: José Roberto Loo Vázquez

Ha muerto una librería y eso tengo que escribirlo. Ha muerto en Santiago de Cuba justamente cuando la ciudad comienza a vestir sus mejores galas para celebrar sus quinientos años de vida.

La desidia, la ignorancia, el poco amor por los libros de uso y raros han permitido que ya no sea más la librería Renacimiento, un local que ya en la década del 1920-1930 se dedicaba al comercio de libros y de efectos de escritorio, de modo, que de un plumazo, de un borrón, este mítico espacio, especializado en libros de uso y raros ha pasado a cumplir otras funciones ajenas a la magia de la lectura.

Ahora me entra la nostalgia y tendré que guardar con sumo celo los últimos libros que allí compré:

La Mansión/William Faulkner/Plaza & Janes Primera edición 1961/Precio: 3.00 MN

Iréne Némirovsky/Elisabeth Gille/Circe Bolsillo, 1992/Precio: 5.00 MN

Oppiano Licario/José Lezama Lima/ Edición César López/Cátedra Letras Hispanas, 1977/Precio: 8.00

¿Qué explicación darle a los usuarios que todos los viernes acuden a su portal para el trueque de libros? ¿Cómo decirle a los estudiantes de Letras de la Universidad de Oriente que por generaciones pasaron por allí en busca de títulos atrayentes y baratos? ¿Por qué deshacerse de un comercio tan generoso y aportativo y que permite poner en movimiento bibliotecas enteras?

Sin lugar a dudas que estamos frente a un gran error. Perder una institución como lo ha sido esta librería, por la que han pasado generaciones enteras de santiagueros y que en los últimos años se ha especializado en la venta de libros de uso y raros, es como perder una batalla en el terreno cultural frente a la banalidad y el mal gusto. Tal vez los que han tomado esta decisión olvidan o no quieren saber que en los años 90, la librería Renacimiento fue una de las mejores de todo el país tanto por la calidad de sus servicios, así como los ingresos que reportaba la misma. También olvidan que un libro siempre es útil, no importa su fecha de impresión o editorial. Y mucho más ahora, en la era digital, el libro impreso, toma categoría de valioso.

Santiago de Cuba siempre se ha preciado de tener librerías e imprentas. No hay que hurgar mucho para saberlo.

Alguien ha dicho que por cada anciano que muere es una biblioteca que se pierde. ¿Cuánto ganamos con desaparecer una Librería? ¿Cuánto perdemos con deshacernos de una Librería?

¡Por favor, no dejemos que muera la librería Renacimiento!

Reynaldo García Blanco
Escritor
Miembro de la UNEAC

Dedicarán Feria Internacional del Libro 2015 a historiadora santiaguera Olga Portuondo

Ola PortuondoSantiago de Cuba, 5 nov.- La próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Cuba celebrará el centenario del poeta Raúl Ferrer, y estará dedicada a la investigadora cubana Olga Portuondo y al ensayista Leonardo Acosta, Premio Nacional de Literatura.

Olga Portuondo es la Historiadora de la Ciudad de Santiago de Cuba y ha dedicado su vida a la indagación histórica, en particular a la de la antigua jurisdicción de la tierra más caribeña, durante el período colonial de 1700-1868.

Parte importante de su quehacer como historiadora, la tiene también el estudio del proceso de formación de la nacionalidad cubana; temas acerca de los cuales tiene numerosas publicaciones en Cuba y en el extranjero.

La Editorial Oriente ha publicado sus libros El Colegio Seminario San Basilio Magno (2000, en co-autoría con Juan Rovira S.J.) y La Virgen de la Caridad del Cobre: símbolo de cubanía (2001).

Es profesora titular de la Universidad de Oriente e investigadora de la Academia de Ciencias de Cuba. Posee la Distinción por la Cultura Nacional y ha obtenido en varias ocasiones el Premio Anual al Mérito Científico.

El multitudinario evento de la lectura reserva la reposición de diez de los mejores títulos de la Premio Nacional de CIencias Sociales.

La venidera cita tendrá a la India como país invitado de honor, durará hasta abril y no hasta febrero, como es tradicional, para unirla a sendas ferias en comunidades rurales y universidades, según dio a conocer el poeta Jesús David Curbelo, vicepresidente de Relaciones Internacionales del Instituto Cubano del Libro.

Tomado de Sierra Maestra. Por: Clara Gayoso Giró
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Feria del Libro en Santiago de Cuba, ¿llover sobre mojado?

Pensé que no escribiría sobre la Feria del Libro en Santiago de Cuba. La razón era sencilla, el tiempo no parecía alcanzarme para ¿disfrutar?, de la llamada Fiesta de los Libros. Aun cuando me interesé en participar en otras actividades colaterales de la Feria, esto no incluía la visita a los stand, ni la búsqueda (des)esperada de algún título que en estos momentos no podía darme el lujo (sí, el lujo) de comprar.

Para mí, este año la Feria se resumiría al Feria’s Plus, un espacio organizado por el Centro de Promoción del Libro “José Soler Puig” en el que se vincula el audiovisual, la música y la lectura de textos. Una buena idea, en ocasiones hija bastarda de la improvisación, que podría estar llamada a convertirse en una oportunidad interesante para la promoción del libro, pero que no escapa a ese endogenismo que parece adherido a los espacios literarios: de escritores para escritores.

Hasta ayer, la versión santiaguera de la Feria del Libro, había significado perseguir la lectura de Legna Rodríguez, y asistir a un panel sobre la promoción del libro, donde teoría y práctica se corporizaban nada más salir de la sala José Soler Puig y enfrentarse a los espacios de venta.

Eso fue hasta ayer. Pero en mis andanzas por las actividades colaterales hallé un espacio de tiempo, una oportunidad para visitar los stands de ventas que, a las 4:00 pm morían de aburrimiento; incluida la Gran Librería (siempre me parece una exageración sin sentido esa denominación).

Y es precisamente ahí donde nacen estas líneas. Pensé que no escribiría sobre la Feria del Libro en Santiago de Cuba. Pero tengo que escribir, aunque a veces crea que es llover sobre mojado; aunque me lea cualquiera menos los que debieran decidir cambiar algo.

¿Cómo no caer en lo antes dicho, como si estas crónicas de la Feria se repitieran año tras año?

Stands llenos de los mismos libros que durante meses y meses, años incluso, duermen bajo capa de polvo en las librerías, ante la misma mirada impávida, aburrida, malacara de las vendedoras (ya lo sabemos, nunca libreras). Una carpa casi copia de la otra, los mismos textos, el mismo desorden, la misma desidia.

En la Gran Librería es poca la diferencia, solo que hay más textos de estreno, y faltan muchos más. En un orden que a veces no lo entiendo, se amontonan público y libros y decepciones. Una mujer pregunta por el libro de Manuel Calviño; la respuesta es que lo sacan al día siguiente y no puedo evitar preguntarme cuántos otros habrán preguntado por ese libro, o por los premios Calendario, o por un diccionario, o por…y cuántas veces podrán ir a la Feria, como si fuera en vacaciones, como si los padres no se “escaparan” de sus trabajos para conseguir los libros, como si se pudiera en verdad perseguir los libros por toda la ciudad.

A las 4:00 pm la Feria del Libro de Santiago de Cuba no parece una fiesta. Esa es tal vez su verdadera imagen, salvo bien logradas excepciones; pero ya sabemos que una golondrina no compone primavera.

Alguien, en los que organizan este evento, se ha quedado sin ideas. Desde hace años.

Santiago en mí tendrá su página abierta

Hoy me llega a mi correo la invitación oficial a la nueva edición de la Peña Página Abierta, ideada por el buen amigo Reinaldo Cedeño. La misma tendrá una novedad, una especie de página digital, donde se mostrarán algunos “proyectos digitales” creados en Santiago de Cuba. Para esta especie de primicia, Cedeño ha tenido la deferencia de invitar a “Santiago en mí”. Allá estaremos este viernes 19 de julio. Ya les contaré.

Viernes 19, 6 pm / PAGINA ABIERTA dedicada a la historia y las letras

La historia y las letras protagonizaran este viernes 19 la Peña PAGINA ABIERTA, en el salón Juan Pablo Segundo (Atrio de la catedral, entrada por San Pedro) en Stgo de Cuba

Entre los invitados: Los historiadores, Damaris Torres e Israel Escalona, el virtuoso de la guitarra Aquiles Jorge y la actriz Karina Arguelles.

También los proyectos digitales Santiago en mí (Noel Pérez) y Senda interior (Nereida Barceló) y los espacios de participación El panel de la sabiduría y La página del lector.

Todo bajo la conducción del periodista Reinaldo Cedeño y equipo de la biblioteca Pedro Maurice

 

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