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Feria del Libro en Santiago de Cuba, ¿llover sobre mojado?

Pensé que no escribiría sobre la Feria del Libro en Santiago de Cuba. La razón era sencilla, el tiempo no parecía alcanzarme para ¿disfrutar?, de la llamada Fiesta de los Libros. Aun cuando me interesé en participar en otras actividades colaterales de la Feria, esto no incluía la visita a los stand, ni la búsqueda (des)esperada de algún título que en estos momentos no podía darme el lujo (sí, el lujo) de comprar.

Para mí, este año la Feria se resumiría al Feria’s Plus, un espacio organizado por el Centro de Promoción del Libro “José Soler Puig” en el que se vincula el audiovisual, la música y la lectura de textos. Una buena idea, en ocasiones hija bastarda de la improvisación, que podría estar llamada a convertirse en una oportunidad interesante para la promoción del libro, pero que no escapa a ese endogenismo que parece adherido a los espacios literarios: de escritores para escritores.

Hasta ayer, la versión santiaguera de la Feria del Libro, había significado perseguir la lectura de Legna Rodríguez, y asistir a un panel sobre la promoción del libro, donde teoría y práctica se corporizaban nada más salir de la sala José Soler Puig y enfrentarse a los espacios de venta.

Eso fue hasta ayer. Pero en mis andanzas por las actividades colaterales hallé un espacio de tiempo, una oportunidad para visitar los stands de ventas que, a las 4:00 pm morían de aburrimiento; incluida la Gran Librería (siempre me parece una exageración sin sentido esa denominación).

Y es precisamente ahí donde nacen estas líneas. Pensé que no escribiría sobre la Feria del Libro en Santiago de Cuba. Pero tengo que escribir, aunque a veces crea que es llover sobre mojado; aunque me lea cualquiera menos los que debieran decidir cambiar algo.

¿Cómo no caer en lo antes dicho, como si estas crónicas de la Feria se repitieran año tras año?

Stands llenos de los mismos libros que durante meses y meses, años incluso, duermen bajo capa de polvo en las librerías, ante la misma mirada impávida, aburrida, malacara de las vendedoras (ya lo sabemos, nunca libreras). Una carpa casi copia de la otra, los mismos textos, el mismo desorden, la misma desidia.

En la Gran Librería es poca la diferencia, solo que hay más textos de estreno, y faltan muchos más. En un orden que a veces no lo entiendo, se amontonan público y libros y decepciones. Una mujer pregunta por el libro de Manuel Calviño; la respuesta es que lo sacan al día siguiente y no puedo evitar preguntarme cuántos otros habrán preguntado por ese libro, o por los premios Calendario, o por un diccionario, o por…y cuántas veces podrán ir a la Feria, como si fuera en vacaciones, como si los padres no se “escaparan” de sus trabajos para conseguir los libros, como si se pudiera en verdad perseguir los libros por toda la ciudad.

A las 4:00 pm la Feria del Libro de Santiago de Cuba no parece una fiesta. Esa es tal vez su verdadera imagen, salvo bien logradas excepciones; pero ya sabemos que una golondrina no compone primavera.

Alguien, en los que organizan este evento, se ha quedado sin ideas. Desde hace años.

22 Feria del Libro en Santiago de Cuba: las expectativas ya están creadas

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De novedades estará llena la 22 edición de la Feria Internacional del Libro en Santiago de Cuba. Y no solo de novedades literarias, sino en sus aspectos organizativos.

Desde la propia fecha seleccionada en esta ocasión para la versión santiaguera de la mayor fiesta literaria en el país, ya se notan cambios que, espero borren, al menos en mí, la imagen negativa de ferias anteriores. El 6 de marzo dará inicio la Feria en esta provincia y la ventaja de este día la resumió una colega de trabajo cuando dijo: “primera vez que la Feria nos tocará después del cobro”.

Y es que en años anteriores las actividades de la fiesta de libro generalmente sorprendían a los santiagueros poco antes de percibir su salario, del cual, no pocos hacemos maravillas para poder llevar a casa los títulos deseados.

Así que este 6 de marzo las probabilidades parecen indicar que un mayor número de personas estarán en disposición (monetaria al menos) de hacerse aunque sea con un título.
La otra gran novedad será el cambio de sede. Luego de tantos años de centrarse en las áreas del Complejo Cultural Heredia, en esta oportunidad las actividades se trasladan hacia el “aristocrático” Vista Alegre, específicamente hacia el Palacio de Pioneros “Camilo Cienfuegos”, la hermosa construcción “segrerista” que mandara a construir el Dr. Juan Bosch en la primera década del siglo XX santiaguero; la cual acogerá la siempre esperada Biblioteca Central.

Pero también los alrededores de la Avenida Manduley tendrán
protagonismo. Así, el Centro Recreativo “Capitán Orestes Acosta”, más conocido como CIROA; la cercana Casa del Caribe, el Instituto de Amistad con los Pueblos, y la sede de la Asociación Hermanos Saíz en esta provincia; acogerán presentaciones de libros, lectura de narrativa, entrevistas, presentación de audiovisuales, y conciertos que conformarán un variado programa cultural del cual solo lamento, la insistencia en horarios vedados para los que trabajan.

Por mi parte ya hice mi listado de los imprescindibles, los que trataré de comprar a toda costa. También tengo en vista el encuentro que sostendrá Eduardo Heras León, director del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardos” con sus discípulos del curso de técnicas narrativas que esta institución ofrece.

Como cada año la expectativa es mucho, solo espero que el cambio sea para bien y la 22 Feria del Libro en Santiago de Cuba no sea, como se dice, el mismo perro con diferente collar.

Lo que mal comienza…

decepcionadoA veces pecamos de excesivo optimismo o la simple lógica de que las cosas se hagan como se debe hacer. Pero la cruda realidad se impone y una vez más afloran las verdaderas carencias de esta “raza” que somos los cubanos.

Ayer quedó inaugurada la etapa oriental de la XXI edición de la Feria del Libro, que se extenderá hasta el próximo 4 de marzo, día en que será oficialmente clausurada, en esta ciudad.

La esperanza de disfrutar de una edición en la cual algunas de las dificultades organizativas de años anteriores fueran corregidas a fuerza de experiencia, quedó muy pronto desvanecida y lo que pudo ser el prólogo de una excelente fiesta de los libros, parece transformarse en el epílogo de esta feria marcada por las deficiencias.

El escenario del Complejo Cultural Heredia, sede central de la versión santiaguera de la feria, lucía, a las 6 de la tarde, como si en vez de haberse vivido el primer día de ventas, se tratara de los resabios de todas las jornadas anteriores.

La “Gran Librería” apenas era una sombra de su nombre. Unos pocos anaqueles colocados contra una pared, mostraban los escasos libros dispuestos para la venta, la mayoría, ejemplares que han acumulado horas y polvo durante todo el año en las librerías de la ciudad; otros, unas pocas novedades editoriales que no significaban siquiera una muestra representativa de las que se deben comercializar. Una vez más los niños siguen siendo beneficiados en cuanto al número y la variedad de textos.

En el patio del Complejo Cultural Heredia, poco menos de una decena de quioscos, aburridos, exhibían los mismos títulos, ante la mirada hastiada de los dependientes.

Este desabastecimiento parece deberse, según rumores que de inmediato comenzaron a rodar, a que la “rastra que traía los libros no llegó en tiempo” (sic).

Por su parte, el pabellón infantil “Tesoro de Papel”, dedicado a la presentación de diversas actividades culturales por y para los niños, mostraba señales que hacían pensar que aún los pequeños no habían podido disfrutar de él. Ojalá me equivoque y haya sido una impresión guiada por el resto de las decepciones.

Se nota también la ausencia de tablillas o murales indicativos que contengan los programas diarios de la feria; cómo entonces, esperan que el público asistente pueda disfrutar de las diversas opciones que acompañan un evento de este tipo, o la presentación de títulos de interés en las diversas áreas del “Heredia”.

¿Cómo es posible que, siendo la Feria del Libro un evento anual con fechas predefinidas con todo un año de antelación, puedan ocurrir tantas fallas organizativas?¿Hay que esperar al inicio de cada etapa provincial para enviar, un día antes, los textos que serán puestos a la venta?¿No existe un mecanismo para garantizar que al menos un mínimo de ejemplares por título esté en los almacenes de cada provincia antes del comienzo del evento?¿Es tan difícil colocar en varios lugares del centro expositivo, la programación diaria de las actividades de la feria?

Sin embargo, esta visita fugaz (más por las circunstancias que por los deseos) a la sede “Heredia” no fue del todo en vano y me deparó dos agradables (llamémosle así) sorpresas.

En primer lugar, noté la intención de utilizar la segunda planta de la edificación para la exposición y venta de los títulos de las Editoriales Invitadas (sic). Esta fue una de las sugerencias que desde este blog, yo había realizado a los organizadores del evento el año anterior. Claro, no creo que mis palabras hayan sido la causante de esta solución a todas luces viable.

Por último, a pesar de la pobreza de opciones de m interés entre los textos presentados durante este primer día de feria, logré comprar un libro excepcional (desde mi modesta opinión).

Se trata de “Personajes populares y cuenteros en Santiago de Cuba”, Ediciones Santiago 2011, de la autoría de Francisco Ramón Martínez Hinojosa. En el texto, al cual quizás deba dedicar algunas líneas más que las que ahora escribo, se recogen anécdotas y datos de los más curiosos personajes del siglo XX santiaguero; algunos de los cuales, afortunadamente, han tenido su espacio en este blog.

Así dio inicio la versión santiaguera de la Feria del Libro. Espero al menos que, en esta ocasión, y para bien de los seguidores del libro en Santiago de Cuba, falte razón a la sentencia que reza: lo que mal comienza mal acaba

Comienza la fiesta del libro en Santiago de Cuba

En horas de la mañana de hoy quedará formalmente inaugurada la etapa oriental de la 21 Feria Internacional del Libro, Cuba 2012; luego de un recorrido por todo el país que confirma a este evento como el más masivo de los eventos culturales celebrados en el archipiélago cubano.

Hasta el próximo día 4 de marzo, jornada en que será clausurada en esta ciudad de Santiago de Cuba, la Feria se apoderará de librerías, plazas y múltiples escenarios, llevando los más variados títulos a un público que año tras año espera este acontecimiento como uno de los más relevantes que se pueden disfrutar.

 Una vez más el Complejo Cultural Heredia actuará como sede central de la fiesta de los libros en esta urbe, con espacios ya tradicionales como la Librería Central y el pabellón infantil “Tesoro de papel”. Se espera que en esta edición santiaguera se presenten títulos de más de 260 escritores, artistas e intelectuales y 600 profesionales de 41 países.

Para la primera jornada de la etapa santiaguera del multitudinario evento se anunciaron las presentaciones de títulos de las editoriales Oriente, Ciencias Sociales y Caserón, además del Foro Solidario de Juventudes, organizado por la Asociación Hermanos Saíz.

En apenas unas horas (a partir de que escribo esta nota) las calles de las ciudades orientales, incluida, por supuesto, Santiago, serán asaltadas por miles de personas entre las que resaltarán los coloridos uniformes escolares de los pequeños que cada año, adquieren también su dosis de protagonismo durante las jornadas de la Feria.

Preámbulos de la Feria del Libro

El próximo 9 de febrero dará inicio la 21 Edición de la Feria Internacional del Libro. Durante casi un mes completo toda Cuba será invadida nuevamente por centenares de novedades editoriales y reediciones que volverán a llenar plazas, librerías y cuanto espacio permita acoger las páginas y sus lectores.

En Santiago comenzará la etapa final de este recorrido el 29 de febrero para ser clausurada el 4 de marzo.

Desde ya se van dando algunos detalles sobre los libros que serán presentados por las diferentes Editoriales. El sitio digital de Radio Mambí da a conocer algunas de las propuestas de la Editorial Oriente para esta fiesta de los libros. Les dejo con la noticia:

La Editorial Oriente de esta ciudad, ofrecerá nuevas propuestas literarias para el pueblo santiaguero en la venidera Feria Internacional del Libro Cuba 2012.

En palabras de Roxana Mena Fonseca, promotora cultural de esa institución, conocimos de las múltiples opciones que estarán al alcance de los lectores de esta ciudad a partir del 29 de febrero, fecha en que la Feria llega a Santiago de Cuba.

Los libros La rebelión de Aponte de 1812; Haití, paisaje y sociedad; José Juan Arrondo y la búsqueda de nuestras raíces; son algunas de las propuestas especiales para esta edición XXI de la cita literaria.

Igualmente está prevista la presentación por el poeta Reynaldo García Blanco, del libro de la Colección Heredia Lecturas de Patmos, de Eduard Encina; y de la Colección Diálogos El hueso en el papel, del periodista Reynaldo Cedeño.

Opción singular será el ejemplar Conozca sobre derecho civil, de un colectivo de autores integrado por profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente.

Estas y otras opciones integran las propuestas literarias de la Editorial Oriente para la edición XXI de la Feria, dedicada en esta ocasión a Ambrosio Fornet y Zoila Lapique, y a los pueblos y las culturas del Caribe.

La inauguración en Santiago de Cuba será el día 29 con las palabras del artista de la plástica Alberto Lescay Merencio, y la realización de un panel sobre el tema de la negritud en Cuba, y que estará integrado por prestigiosos historiadores e investigadores santiagueros.

Hasta el día 4 de marzo será este festival de literatura, que cerrará oficialmente en Santiago de Cuba.

 

 

 

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