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¿De cara al sol?

No me pongan en los oscuro/ a morir como un traidor/ yo soy bueno, y como bueno/ moriré de cara el sol.

No hay cubano que no conozca los versos; que alguna vez los haya pronunciado. Versos que de alguna forma se antojaron premonitorios, y definieron la idea que de la muerte de Martí todos nos hemos formado. Pero, ¿realmente murió el Apóstol de cara al sol?.

El profesor Armando Céspedes tiene su propia hipótesis y, gentilmente, la comparte con los lectores de este blog:

EL ESTADO DEL TIEMPO EN EL DIARIO DE CAMPAÑA DE JOSÉ MARTÍ.

Por Armando Arsenio Céspedes Calderín.

El Diario de Campaña de José Martí, en la parte referida a la llegada a la Playita de Cajobabo el 11 de abril de 1895 hasta el 18 de mayo, un día antes de su caída en combate en la sabana de Dos Ríos, está impregnado de anotaciones bellísimas y de mucho contenido geográfico. En esta ocasión le presento las referencias que hizo con respecto al estado del tiempo en esos días, las que indudablemente impidieron, entre otras cosas, que su cadáver fuera arrancado a las fuerzas españolas que lo trasladaban a toda prisa hacia el poblado santiaguero de Remanganaguas.

Esas anotaciones llevan escritas las palabras lluvia, chubasco, río crecido, agua corre, cielo gris o referencias a situaciones en el terreno relacionadas con ellas: fango, fangoso, lodoso. Obsérvese con detenimiento cómo clasifica las precipitaciones marcándolas con adjetivos que sin ninguna duda resaltan su intensidad: Llueve grueso, Lluvia recia, lluvia oscura. Por último, analice detenidamente la anotación del día 18 de mayo de 1895, donde sin lugar a dudas está hablando de un aguacero con las más hermosas palabras, en todo caso, de profundo contenido lírico, poético y que únicamente nos descubre con la oración final: La ropa se secó a la fogata.

Anotaciones

11 de abril de 1895. Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar () Más chubasco. Arribamos a una playa de piedras.

13. () De mañana nos habíamos crecido a la vera de un río, crecido en la noche

18. () oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima: es la minada del son fluido: ¿qué alas rozan las hojas? ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de almas de hojas? Se nos olvidó la comida: comimos salchichón, y chocolate, y una lonja de chopo asado.- La ropa se secó a la fogata.-

19. A las 2 y media después del chubasco

22. () Comemos bajo el chubasco, y luego de un machetazo, izan una tienda, techada de capa de goma

23. () Vamos, a grata sombra, al lugar de descanso: el agua corre () traen de la cañada a rastros, para el chubasco, pencas enormes

25. () ¿Y el agua, que no viene, el agua de las heridas, que al fin traen en un cubo turbio?

27. (Periquito Pérez) () Él no quiere gente a caballo, ni monta él, ni tiene a bien los capotes de goma, sino la lluvia pura para sufrirla en silencio

1ro. de Mayo de 1895. () El sol brilla sobre la lluvia fresca

2. () va Rafael Portuondo a la casa, a traer las 5 reses: vienen en mancuerna ¡pobre gente, a la lluvia!

5. () seguimos a otro rancho fangoso ()

7. () Lluvia recia () y sobre el cielo gris que veo ()

9. () Y a poco andar por el hato lodoso, se sale a la sabana () Las barrancas feraces y elevadas penden, desgarradas a trechos, hacia el curso, estrecho aun, por donde corren turbias y revueltas, las primeras lluvias () Su casa hoy nos recibe con alegría, en la lluvia oscura y con café () Dormimos, apiñados, entre cortinas de lluvia ()

10. De Altagracia vamos a La Travesía.- Allí volví a de pronto, a la llegada, el Cauto, que ya corría crecido, con su ancho en lo hondo. () En lluvia, jarros de café.

11. A más allá, en la misma Travesía, casa menos fangosa.

13. () leer: lluvia: sueño inquieto.

14. () Veo venir a caballo, a paso sereno bajo la lluvia ()

15. () La lluvia en la noche, el fango ()

16. () Lluvia, escribir, leer.

17. () Rosalío, en su arrenquín, con el fango a la rodilla () Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre ()

Conclusiones parciales

1-De los 34 días anotados en su diario 20 tienen referencias a la lluvia.

2-Hizo anotaciones de lluvias intensas los días 7 y 9 de mayo.

3-Las lluvias permanecieron, al menos según su diario, en fechas 7, 9, 10, 13, 15 y 16 por lo que se puede deducir que la región oriental estaba en plena estación lluviosa, tal vez bajo los efectos de alguna baja presión o mal tiempo, algo que era muy común en aquella época.

4-El 17 de mayo nos brinda una deducción incuestionable de cómo estaba lloviendo en la zona: () Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre ()

Conclusiones

1-José Martí cayó en el combate de la Sabana de Dos Ríos en un día nublado.

2- El mal estado del tiempo impidió que los cubanos recuperasen su cadáver cuando era trasladado con urgencia hacia el cementerio de Remanganaguas aquella tarde del 19 y madrugada del 20 de mayo de 1895.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA.

El Diario de Campaña de José Martí.

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Desempolvando los amigos santiagueros de Martí

¿Amigos santiagueros de Martí? Sí, amigos santiagueros de Martí. Aun cuando el Apóstol nunca visitó esta tierra, muchos de los nacidos aquí estuvieron vinculados a la labor martiana, al hombre que fue; y ganaron el calificativo de amigos, o legaron una visión del Maestro que ayuda a definirlo en su dimensión humana.

De estos hombres y mujeres conocimos, gracias a la más reciente edición del espacio histórico cultural Desempolvando; que cada tercer viernes de mes invita a rescatar historias, costumbres, tradiciones de esta casi quincentenaria ciudad, en el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba.

En esta ocasión el invitado fue el Dr. Ibrahím González quien disertó sobre el tema, gracias a la investigación realizada junto a su hijo Ibrahím González Jr. Leyó fragmentos de cartas de Martí, o viñetas donde estos santiagueros brindaban su opinión y visión sobre el Martí hombre.

Como perfecto complemento a la tarde, los anfitriones del espacio Desempolvando, invitaron al trovador José Aquiles, y a una representación de la Orquesta de Guitarras Santiago.

No menos extraordinario fue el cierre de Pini, con su peculiar y conmovedora declamación de Los zapaticos de rosa; el emblemático poema de La edad de oro.

Sencillo, interesante, conmovedor. A veces se necesita tan poco para hacer grandes cosas.

Mausoleo a José Martí: el tributo perenne al Apóstol

santiago de cuba_mausoleo jose marti_160 aniversario del natalicio de marti_11

Tal y como fuera su voluntad, expresada en los Versos Sencillos “Tener en mi losa un ramo / De flores y una bandera”, nunca falta en el sepulcro del Maestro la insignia nacional y los brotes de la nueva vida, símbolos de la pureza y vigencia de sus ideales.

El Mausoleo a José Martí, emplazado en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, lugar donde descansan eternamente sus restos mortales, se le rinde tributo perenne al prócer cubano.

Al ingresar en el interior del conjunto monumental, se descubre una escultura del Héroe Nacional, en posición sedente y actitud meditativa, tallada en mármol italiano blanco de Carrara.

Sentado en una peña, la figura del autor de La Edad de Oro, escribe sobre su rodilla izquierda, como una forma de representar al poeta, periodista e intelectual, siempre preocupado por las penurias de su pueblo.

Un lucernario, colocado en la parte superior del cono del lugar, permite el paso de la luz natural a la tumba del Apóstol, haciendo realidad otro expreso deseo, de “morir de cara al sol”.

En la cripta funeraria de bronce, se resguardan los restos del Maestro, que descansan sobre un puñado de tierra procedente de 21 países, como homenaje a una de las ideas más revolucionarias: “América era una sola desde el Río Grande hasta la Patagonia, incluyendo las Antillas”.

Un detalle poco conocido, es que la también forma parte del conjunto monumental, porque al penetrar por la escalinata del fondo y del frente del Mausoleo, y al chocar estas dos corrientes, representa Dos Ríos, lugar donde cayera en combate José Martí.

En el exterior, domina los alrededores una extensa área verde, y se integran las palmas, el árbol nacional de Cuba, con las rosas blancas, símbolo de la honestidad de su pensamiento.

La entrada al Mausoleo la custodian 28 monolitos que simbolizan igual cantidad de campamentos donde estuvo el Apóstol durante su participación en la Guerra Necesaria, desde el desembarco por Playitas, el 11 de abril de 1895, hasta su caída en Dos Ríos, el 19 de mayo del propio año.

Completa el tributo, la realización cada media hora de la ceremonia del cambio de la Guardia de Honor, acto sencillo y solemne, que comenzó en 2002, con motivo del aniversario 107 de la caída en combate del prócer cubano.

La Llama Eterna, inaugurada el 30 de julio de 2007 por Raúl Castro Ruz, presidente del consejo de Estado y de Ministros, encendió el pasado primero de enero las antorchas del recorrido nacional del fuego martiano, iniciativa inspirada en la celebración de los 160 años del nacimiento del Maestro.

A sesenta y un año del “entierro cubano” de Martí…

El Palacio de Gobierno Provincial de Santiago de Cuba, en la céntrica calle Aguilera, es una monumental edificación de carácter ecléctico, fruto, como no pocas edificaciones de la urbe, incluido el edificio del Museo Emilio Bacardí que se le enfrenta desde la acera opuesta; del talento del arquitecto santiaguero Carlos Segrera. Desde 2002 fue declarado Monumento Nacional.

Sin embargo, más allá de sus valores arquitectónicos, el hoy sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular quedó marcado en la historia por uno de los hechos más significativos de Cuba: la realización de las honras fúnebres del Apóstol de la independencia nacional, como parte del programa denominado Entierro Cubano del José Martí, en 1951.

Guardia de honor durante el entierro cubano de Martí

Guardia de honor durante el entierro cubano de Martí

En un hermoso salón del segundo piso, una sobria tarja recoge el hecho con estas palabras:

“En este palacio de Gobierno Provincial de Oriente fueron velados los días 29 y 30 de junio de 1951, los restos mortales de José Martí Pérez, hecho que formó parte del “Entierro cubano” realizado para llevar a cabo la inauguración del Mausoleo erigido al Héroe Nacional en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba”.

Hasta ese salón, el mismo donde hace 61 años el pueblo cubano rindió tributo a Martí, se trasladó este 29 de junio, el Café Concert “Virtud y Conciencia”, espacio cultural que cada último viernes de mes convoca el guitarrista concertista Aquiles Jorge.

En esta ocasión, la también llamada Peña Mambisa, partió desde el frente de su sede habitual en el edificio del Gobierno Municipal (antiguo Ayuntamiento de la ciudad), para recorrer, en emotiva procesión encabezada por un retrato al óleo del Maestro (obra del pintor Luis Mariano Frómeta) y una inmensa bandera cubana, los pocos metros que lo separan del edificio del Gobierno Provincial.

Una vez allí, la presencia de Martí llenó el espacio; no solo por el busto en bronce del prócer de la independencia (obra del artista santiaguero Alberto Lescay) y la urna de cristal que guarda una muestra de los cabellos del Apóstol obtenidos en una de las exhumaciones realizadas a sus restos, cedidas para la ocasión por la dirección del Museo Emilio Bacardí; sino porque la velada organizada por el furibundo martiano que es Aquiles Jorge, nos acercó al pensamiento y la obra de nuestro Héroe Nacional.

Entre el público asistente se encontraban santiagueros que fueron testigos de aquella jornada que recuerdan como la demostración más grande de patriotismo visto por Santiago de Cuba hasta entonces.

Así también lo reseñaron los diarios de la época, tal y como explicaron Aida Morales, miembro de la Oficina del Historiador de la ciudad, y Juan Antonio Tejera, narrador oral y cronista santiaguero.

A las dos de la tarde del 29 de junio de 195, narra Aida, los restos de José Martí fueron trasladados hacia el salón del segundo piso de la sede del Gobierno Provincial de Oriente. Desde entonces, y por 24 horas, se mantuvo una guardia de honor que se renovaba cada media hora, y en la cual participaron estudiantes, políticos y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba por ese entonces. La última gurdia de honor la realizó parte del gabinete gubernamental, encabezado por el entonces presidente Carlos Prío Socarrás.

Se estima que durante esas 24 horas, más de 150 mil cubanos rindieron tributo al Maestro; suceso que fue trasmitido de forma continua, por la Cadena Oriental de Radio.

El 30 de junio de 1951, alas dos de la tarde, los restos son trasladados nuevamente hacia el cementerio Santa Ifigenia donde son colocados en el Mausoleo que, para ese efecto, se había construido. Finalmente, el pueblo de Cuba había rendido el merecido tributo a su Héroe Nacional.

El apartado cultural de la velada también constituyó un homenaje al pensamiento y la obra martiana. Luego del inicio de la peña, con la ejecución del Himno Invasor por Aquiles Jorge; se presentó la Orquesta de Cámara del Conservatorio “Esteban Salas”, con un repertorio que recogió una muestra de la música “útil y fina” de la que escribió el Apóstol, que incluyó obras de Mozart y “La bella cubana” de José White.

La bailarina Camila Arrate, del Ballet Santiago, danzó al compás de los acordes de la guitarra de Aquiles, quien ejecutó la hermosa pieza “Vitrales”, dedicada también a Martí. Por su parte, el actor e historiador José Pascual Varona (Pini), declamó su muy personal y conmovedora versión de los “Zapaticos de Rosa”, mientras que, el destacado periodista santiaguero Reinaldo Cedeño, leyó su poema “¿Quiénes son ellos?”, dedicado a esos hombres anónimos de nuestras gestas independistas.

El espacio también sirvió para reconocer a José Luis de la Tejera, presidente de  la Sociedad Cultural“José Martí” en Santiago de Cuba, quien fue merecedor de la distinción “La utilidad de la Virtud”, máximo reconocimiento que otorgala Presidencia Nacional de esta Sociedad. El diploma acreditativo fue entregado a Tejera de manos de Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario del Comité Provincial del Partido Comunista en Santiago de Cuba, quien se encontraba presente en el público.

Breve, hermoso y sentido el homenaje nacido del tesón y el amor de Aquiles Jorge, un mambí del siglo XXI y martiano empedernido. El Café Concert “Virtud y Conciencia” se ratifica como un espacio para la defensa de los mejores valores patrios.

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Café Concert… con prisas

Caminamos con prisa Enramadas abajo. Ya el reloj no ha avisado que llegaremos tarde; aún así, nos detenemos un momento a comprar una pizza: luego de una jornada de trabajo, y cuando todavía falta para llegar a casa, el estómago agradece estas deferencias.

Sobre las seis y media de la tarde atravesamos el umbral del edificio que acoge la sede del Poder Popular Municipal en Santiago de Cuba, el antiguo Ayuntamiento de la ciudad. Desde su patio interior nos llegan los acordes finales de una canción. Los aplausos que aprueban la actuación del trovador (esta vez les debo el nombre) también nos dan la bienvenida.

Nos sentamos en las dos únicas sillas disponibles y es entonces que comienza para nosotros el Café Concert, peña que cada último viernes de mes acoge este magnífico escenario, bajo la guía del guitarrista concertista Aquiles Jorge.

Un fugaz vistazo me permite descubrir entre el público asistente a no pocos fieles, rostros que ya se me van haciendo comunes cada mes, santiagueros con los que, al cruzarme alguna vez en las sinuosidades de la ciudad, sepa que compartimos algo en común y, tal vez, un guiño cómplice nos una en el secreto.

Todos permanecen atentos a las palabras del anfitrión (al descubrirnos entre los presentes nos dedica una sonrisa de bienvenida). Para ellos quizás (quizás no) se trata de un nuevo encuentro, otro más (sin que por eso deje de ser trascendente) con la historia, la buena música, la crónica oportuna y la tradición; aspectos en los que el Café Concert suele resultar inigualable.

Sin embargo, para nosotros esta edición de la peña tiene un carácter especial: celebramos nuestros primeros seis meses de noviazgo justo en el sitio donde por primera vez la vi.

El escenario improvisado en el patio del Ayuntamiento lo domina casi en su totalidad la Banda Municipalde Conciertos. Me alegro mucho, pues desde hace ya un buen tiempo me debía una de las retretas que cada fin de semana ofrecen en el cercano “Parque Céspedes”.

Cinco fueron en total las obras ejecutadas por la Banda Municipal entre las que se destacaron: La Comparsa, de Ernesto Lecuona; La tarde, de Sindo Garay (que gentilmente, y en un gesto extraordinariamente hermoso, Aquiles Jorge nos dedicó por nuestro “cumplemeses”) y (no podría faltar en una Peña de genealogía mambisa) el Himno Invasor, acompañado de la crónica de su gestación, allá por los años de lucha en las maniguas cubanas.

Todavía tuvimos tiempo también de disfrutar de la muy personal forma de narrar la historia de Juan Antonio Tejera, cronista excepcional, quien tomó como pretexto la actualidad santiaguera entorno a las modificaciones que van sufriendo los bajos de la catedral, para hacernos un recorrido por el surgimiento y la historia de esos establecimientos que ya son parte indisoluble de la arquidiócesis de esta ciudad.

Antes de terminar, como en las mejores novelas, Aquiles brindó un adelanto de lo que será (o pretende que sea) la edición del Café Concert el próximo 29 de junio. Ese día, se cumple un nuevo aniversario de que fueran velados, durante 24 horas, en el edificio del gobierno provincial, los restos de José Martí, antes de ser llevados para su último y definitivo enterramiento en el Mausoleo que para ese efecto se erigió en el Cementerio Santa Ifigenia. Entonces, con ese pretexto, la peña se trasladará hacia el Salón de los Vitrales del Gobierno Provincial y una vez más, al sonido de los acordes de Himnos (pieza musical que da inicio a cada Café…) Santiago de Cuba y su historia se convertirá en protagonista de la tarde.

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