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Museo Emilio Bacardí: 114 años de cultura

114 anos del museo emilio bacardi_santiago de cuba

Cuando se hable de Santiago de Cuba y su historia, sus tradiciones, su arquitectura, su cultura, irremediablemente hay que recurrir a una instalación que bajo su techo alberga todas estas cualidades.

Un día como hoy pero del año 1899 Emilio Bacardí inauguró el que se convertiría para suerte de los santiagueros, en el primer museo público del país. Aunque desde su inauguración radicó en varios inmuebles de la ciudad,  para el año 1928 el ilustre arquitecto santiaguero Carlos Segrera culminó la construcción del edificio donde actualmente radica el Museo.

Enclavado en la calle Carnicería esquina Aguilera, el local resguarda en sus tres salas expositivas de arte, historia y arqueología, un fondo de más de 23 mil bienes patrimoniales donde se destacan documentos y manuscritos, partituras, reliquias de carácter patriótico para nuestra nación, y pertenencias de figuras de relevancia para nuestro territorio e internacionalmente reconocidas, una representación de momificaciones procedente de Perú y Egipto, así como otros elementos que en el año 1999 permitieron declarar al Museo Monumento Nacional.

Abierto de martes a sábado desde las nueve de la mañana y durante 12 horas, el edificio posee importantes valores arquitectónicos, otorgándole belleza al centro histórico urbano de Santiago de Cuba.

El Museo Emilio Bacardí, nombrado así tras la muerte de esa relevante figura en la historia nacional, es una de las obras más sobresalientes de este hombre por elevar el desarrollo cultural de Santiago de Cuba. A él también agradecemos la creación de la Banda Municipal de Música, la Escuela de Bellas Artes y la instauración de la Fiesta de la Bandera los fines de año.

Para celebrar el aniversario, en la tarde de este martes se inaugurará una exposición de la fotógrafa Ada Vieiro con instantáneas de la recuperación del Museo por los trabajadores tras el paso del huracán Sandy. También se prevé para el día 14 una actividad político-cultural en homenaje a Emilio Bacardí fundador de tan majestuosa edificación.

Tomado de  Museo Emilio Bacardí: 114 años de cultura

A sesenta y un año del “entierro cubano” de Martí…

El Palacio de Gobierno Provincial de Santiago de Cuba, en la céntrica calle Aguilera, es una monumental edificación de carácter ecléctico, fruto, como no pocas edificaciones de la urbe, incluido el edificio del Museo Emilio Bacardí que se le enfrenta desde la acera opuesta; del talento del arquitecto santiaguero Carlos Segrera. Desde 2002 fue declarado Monumento Nacional.

Sin embargo, más allá de sus valores arquitectónicos, el hoy sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular quedó marcado en la historia por uno de los hechos más significativos de Cuba: la realización de las honras fúnebres del Apóstol de la independencia nacional, como parte del programa denominado Entierro Cubano del José Martí, en 1951.

Guardia de honor durante el entierro cubano de Martí

Guardia de honor durante el entierro cubano de Martí

En un hermoso salón del segundo piso, una sobria tarja recoge el hecho con estas palabras:

“En este palacio de Gobierno Provincial de Oriente fueron velados los días 29 y 30 de junio de 1951, los restos mortales de José Martí Pérez, hecho que formó parte del “Entierro cubano” realizado para llevar a cabo la inauguración del Mausoleo erigido al Héroe Nacional en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba”.

Hasta ese salón, el mismo donde hace 61 años el pueblo cubano rindió tributo a Martí, se trasladó este 29 de junio, el Café Concert “Virtud y Conciencia”, espacio cultural que cada último viernes de mes convoca el guitarrista concertista Aquiles Jorge.

En esta ocasión, la también llamada Peña Mambisa, partió desde el frente de su sede habitual en el edificio del Gobierno Municipal (antiguo Ayuntamiento de la ciudad), para recorrer, en emotiva procesión encabezada por un retrato al óleo del Maestro (obra del pintor Luis Mariano Frómeta) y una inmensa bandera cubana, los pocos metros que lo separan del edificio del Gobierno Provincial.

Una vez allí, la presencia de Martí llenó el espacio; no solo por el busto en bronce del prócer de la independencia (obra del artista santiaguero Alberto Lescay) y la urna de cristal que guarda una muestra de los cabellos del Apóstol obtenidos en una de las exhumaciones realizadas a sus restos, cedidas para la ocasión por la dirección del Museo Emilio Bacardí; sino porque la velada organizada por el furibundo martiano que es Aquiles Jorge, nos acercó al pensamiento y la obra de nuestro Héroe Nacional.

Entre el público asistente se encontraban santiagueros que fueron testigos de aquella jornada que recuerdan como la demostración más grande de patriotismo visto por Santiago de Cuba hasta entonces.

Así también lo reseñaron los diarios de la época, tal y como explicaron Aida Morales, miembro de la Oficina del Historiador de la ciudad, y Juan Antonio Tejera, narrador oral y cronista santiaguero.

A las dos de la tarde del 29 de junio de 195, narra Aida, los restos de José Martí fueron trasladados hacia el salón del segundo piso de la sede del Gobierno Provincial de Oriente. Desde entonces, y por 24 horas, se mantuvo una guardia de honor que se renovaba cada media hora, y en la cual participaron estudiantes, políticos y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba por ese entonces. La última gurdia de honor la realizó parte del gabinete gubernamental, encabezado por el entonces presidente Carlos Prío Socarrás.

Se estima que durante esas 24 horas, más de 150 mil cubanos rindieron tributo al Maestro; suceso que fue trasmitido de forma continua, por la Cadena Oriental de Radio.

El 30 de junio de 1951, alas dos de la tarde, los restos son trasladados nuevamente hacia el cementerio Santa Ifigenia donde son colocados en el Mausoleo que, para ese efecto, se había construido. Finalmente, el pueblo de Cuba había rendido el merecido tributo a su Héroe Nacional.

El apartado cultural de la velada también constituyó un homenaje al pensamiento y la obra martiana. Luego del inicio de la peña, con la ejecución del Himno Invasor por Aquiles Jorge; se presentó la Orquesta de Cámara del Conservatorio “Esteban Salas”, con un repertorio que recogió una muestra de la música “útil y fina” de la que escribió el Apóstol, que incluyó obras de Mozart y “La bella cubana” de José White.

La bailarina Camila Arrate, del Ballet Santiago, danzó al compás de los acordes de la guitarra de Aquiles, quien ejecutó la hermosa pieza “Vitrales”, dedicada también a Martí. Por su parte, el actor e historiador José Pascual Varona (Pini), declamó su muy personal y conmovedora versión de los “Zapaticos de Rosa”, mientras que, el destacado periodista santiaguero Reinaldo Cedeño, leyó su poema “¿Quiénes son ellos?”, dedicado a esos hombres anónimos de nuestras gestas independistas.

El espacio también sirvió para reconocer a José Luis de la Tejera, presidente de  la Sociedad Cultural“José Martí” en Santiago de Cuba, quien fue merecedor de la distinción “La utilidad de la Virtud”, máximo reconocimiento que otorgala Presidencia Nacional de esta Sociedad. El diploma acreditativo fue entregado a Tejera de manos de Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario del Comité Provincial del Partido Comunista en Santiago de Cuba, quien se encontraba presente en el público.

Breve, hermoso y sentido el homenaje nacido del tesón y el amor de Aquiles Jorge, un mambí del siglo XXI y martiano empedernido. El Café Concert “Virtud y Conciencia” se ratifica como un espacio para la defensa de los mejores valores patrios.

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A Bacardí de su Santiago

Ayer 28 de agosto se conmemoró el aniversario 89 del fallecimiento de don Emilio Bacardí Moreau, Hijo Ilustre de esta ciudad de Santiago de Cuba. Es una fecha que en ocasiones puede pasar inadvertida para quienes caminan por las mismas calles donde aún se escucha el eco de los pasos del primer alcalde republicano de la urbe, sin embargo, el pasado viernes fui testigo de un hermoso homenaje que una parte de estos descendientes de la vida y obra de don Emilio brindaron al ilustre santiaguero.

Gracias al quehacer creativo del guitarrista concertista Aquiles Jorge, anfitrión de la Peña “Café Concert”, que se ha dado en llamar por sus fieles concurrentes, la Peña mambisa, las esbeltas paredes del Ayuntamiento de la ciudad, las mismas que años atrás resguardaron la respetada imagen del cronista de la urbe, reunieron a historiadores, artistas plásticos, cantantes, trovadores y público en general para dedicar una tarde a hacer presente el legado de Bacardí.

Especialistas del Museo Provincial “Emilio Bacardí”, así como de la Cátedra de Estudios del mismo nombre, revelaron interesantes facetas del también narrador, y se abogó por devolver el brillo a la trascendencia de la obra del autor de novelas como Doña Guiomar y Via Crucis, así como de los inigualables tomos de las Crónicas de Santiago de Cuba.

Fue una tarde hermosa, diferente, donde se entrelazaron de forma fluida la historia y la cultura; tarde precisa para el reconocimiento a varios intelectuales santiagueros y donde el canto lírico, la trova y la cancionística cubana y universal enmudecieron las campanas de la catedral a los oídos atentos de los asistentes.

Una nueva opción que descubro para mis tardes santiagueras…un nuevo sitio donde Santiago de Cuba, se renueva cada día en el buen hacer.

Los entierros de Martí (III)

El tercer entierro de Martí

Por: Armando Céspedes

El 24 de febrero de 1907. Sobre los restos del nicho anterior se construye un templete de estilo jónico con pensamientos del Maestro en las paredes. El proyecto estuvo a cargo de José Bofill, quien fuera director del *Museo Bacardí, y vino a ser el primer sitio que los cubanos hacían para venerar al héroe. En ese lugar se efectúa el tercer entierro del Maestro de la Independencia cubana 11 años, 9 meses y 113 días después de su caída en combate en Dos Ríos.

Antigua tumba de Martí en 1936. Destaca el busto colocado como resultado de las gestiones de la asociación Pro-Martí de la escuela Spencer

A las 8 de la mañana de esa fecha, un numeroso público asistió al cementerio para ser testigo de la segunda exhumación de los restos del Apóstol, y de su tercer enterramiento en la nueva tumba.

Ese cambio se efectuó por el estado deplorable de los nichos en ese sitio del cementerio Santa Ifigenia, y  se llevó a cabo a partir de una disposición del Gobierno interventor de los EE.UU. Cinco años después las maestras de la escuela pública número 3 *Spencer, crearon la asociación PRO-Martí con el lema LAS MAESTRAS CUIDAN SU SEPULCRO y lograron construir el busto de Martí con mármol de Carrara que fue colocado en una columna central al frente del templete, con abedules, palmas, cipreses, y se construyó una capilla exterior.

Posteriormente, cuidaron sistemáticamente el recinto mortuorio y cambiaron cada año la bandera cubana que acompañaba los restos del Apóstol, que luego obsequiaban a personalidades dignas de su ejemplo patriótico.

ANOTACIONES GEOGRÁFICAS

* Emilio Bacardí Moreau, museo provincial. Lugar de interés histórico-cultural en la cuenca y ciudad de Santiago de Cuba, en los 20°01’16”lat. N y los 75°49’45”long. O, a15,0 m de altitud, mun. de SC. Es un urbanónimo hispano procedente del nombre de Emilio Bacardí Moreau, patriota, cronista, escritor, benefactor y primer alcalde de la ciudad electo por vocación popular a partir de 1902. IMPORTANCIA HISTÓRICA: el 12 de febrero de 1899 fue fundado por Don Emilio Bacardí como el primer museo-biblioteca público del país, en un local dela calle Santo Tomásy luego pasó a la calle Enramadas.

Tomó el nombre de museo municipal Emilio Bacardí Moreau al inaugurarse su sede definitiva en las calles Aguilera y Carnicería el 20 de mayo de 1928, ainstancia de su esposa, Doña Elvira Cape, y posee una de las colecciones más completas de la Historia de Cuba, sobre todo, relacionadas con las guerras por la independencia.

El museo Emilio Bacardí Moreau exhibe pertenencias de José Martí, entre ellos un pañuelo que llevaba al caer en Dos Ríos, la placa con el número 134 perteneciente al nicho donde se enterró por segunda vez, la tarja donde dice MARTÍ LOS CUBANOS TE BENDECIMOS, donada a Don Emilio por emigrantes cubanos residentes en Jamaica, una levita negra,  entre otras pertenencias.

*Spencer, escuela pública número 3. Lugar de interés educacional e histórico en la cuenca y ciudad de Santiago de Cuba. Actualmente es la escuela secundaria básica Roberto Rodríguez.

Estuvo vinculada estrechamente con los actos celebrados alrededor de los entierros de José Martí. Sus maestras le nombraron escuela martiana, y gracias a sus gestiones se le puso el busto del Apóstol de mármol  frente al templete jónico en 1934. Es un urbanónimo hispano y lo toma del nombre del mártir revolucionario Roberto Rodríguez.

Santiago y los Bacardí

Allá por el año 2007 invité a un amigo ecuatoriano a compartir la experiencia inigualable que representa un partido de pelota entre Santiago e Industriales (ambos en su mejor forma deportiva). El juego tendría como escenario el estadio Guillermón Moncada de esta ciudad. Aún cuando llegamos al con suficiente tiempo de antelación, tuvimos que conformarnos con una dura esquina en lo más alto del jardín izquierdo, o más exactamente, allá donde la línea de tercera base se une con lo más remoto de la pradera izquierda. El estadio estaba a desbordar y, en verdad, mucho no se podía disfrutar desde nuestra posición. Ya comenzaba a lamentarme de mi fortuna cuando desde mi izquierda me llegó una voz que resultó provenir de una hermosa joven de pelo negrísimo. Recuerdo que  llamó su atención el pulóver que yo usaba con la estremecedora foto de Marilyn Manson, pues, al decir de ella, no le resultaba muy común verlo en Santiago, donde la timba y el reguetton se adueñan de casi todo el gusto popular. La chica en cuestión resultó ser habanera y estaba de vacaciones en Santiago junto con unos primos; y más allá que pronosticó una victoria industrialista que a la postre se consolidó, la conversación se tornó tan interesante que poco me importó el resultado final. De cuántos temas no se puede conversar durante las casi tres horas que dura un partido. Hubo un instante en el que se mostró interesada por el «Museo Bacardí» pues creían (ella y sus primos) que estaba dedicado a la famosa y polémica marca de Ron Bacardí y planeaban visitarlo. Me correspondió entonces sacarla de la duda, hablarle de Emilio Bacardí, primer alcalde electo de la ciudad de Santiago de Cuba y de por qué el museo lleva su nombre. Sin embargo siempre quedó en mí la imagen de esa conversación, la coincidencia de un apellido que ha alcanzado notoriedad entre los cubanos por causas tan diversas y, sobre todo, cuál es la verdadera relación del “Hijo Predilecto” de Santiago de Cuba, con la famosa marca de ron. Les hablo pues un poco de los Bacardí y en especial de don Emilio Bacardí Moreau.

La historia de esta familia fue llevada a la literatura, en forma de ficción, por el más encumbrado de los novelistas santiagueros, el Premio Nacional de Literatura José Soler Puig en su novela de 1982 Un mundo de cosas (1982), donde muestra una visión profunda de cómo la familia hizo su fortuna gracias a la fabricación de uno de los rones cubanos más afamados, y cómo influyeron sus diversos personajes en la vida del Santiago de su época.

El linaje de los Bacardí en Cuba comienza con Facundo Bacardí Massó nacido en una región costera de Cataluña, España y que se estableció en Cuba con apenas 16 años. Hijo de comerciantes de vino, en tierra cubana se dedicó al negocio de sus padres y años después, por el  1852 comenzó a experimentar con la destilación de ron con vistas a obtener una bebida más suave. Una vez logrado su objetivo adquirió en Santiago de Cuba, con ayuda de su hermano José, una destilería con la cual funda en 1862 lo que sería la mundialmente reconocida empresa Bacardí, una empresa netamente familiar que con el pasar del tiempo, y no sin algunos tropiezos, se adueñó del comercio del ron en Cuba y buena parte del mundo. Pronto las características únicas de este ron le ganaron amplia popularidad entre los bebedores, lo cual vino a ser respaldado por varios reconocimientos entre los que destaca la Medalla de Oro de la Exposición Universal de Filadelfia en 1876. En es propio año 1876, Facundo se retira del negocio dejándolo en manos de sus hijos, quienes en unión de Enrique Schueg expanden mucho más el negocio y obtienen nuevos mercados. Diez años después de su retiro, el 9 de mayo de 1886, fallece el creador de la marca del Murciélago.

Enrique Schueg descansa junto al alambique de la fábrica adquirida en 1862, por Don Facundo Bacardí. (Dato ofrecido por Igor Guilarte)

Facundo Bacardí, casado desde 1843 con Lucía Victoria Moreau (para algunos Amalia Victoria Moreau), de origen francés, engendró  tres hijos: Emilio, José y Facundo. Aunque los todos se dedicaron al negocio familiar, el mayor, Emilio Bacardí Moreau, trascendería como un patriota ejemplar, historiador, novelista, dramaturgo y, ante todo, un divulgador de la cultura y cronista indiscutible de Santiago de Cuba.

Don Emilio Bacardí Moreau

Emilio Bacardí Moreau, Hijo Predilecto de Santiago de Cuba

Nació el 5 de junio de 1844 en la ciudad de Santiago de Cuba, y a la corta edad de 8 años fue llevado por sus padres a España, huyendo de una epidemia de cólera que se desató en la ciudad entre 1852 y 1853. En Barcelona realizó entonces, el pequeño Emilio, los primeros estudios. A los 14 años regresó a su tierra natal donde continuaría con su formación bajo la tutela de Don Francisco Martínez Betancourt. Su vida en el extranjero, sin embargo, no logró borrar del joven santiaguero los sentimientos criollos que lo llevó a oponerse al régimen colonial.

Como el mayor de los hermanos, al morir su padre, se queda al frente del negocio familiar. Sin embargo, asuntos mayores pronto reclaman su atención. El inicio de la Guerra de los Diez Años lo sorprendió con apenas 24 años y de inmediato se unió a un movimiento que intentó, fallidamente, deponer al gobernador del Departamento Oriental e instaurar en su lugar una Junta Democrática de gobierno. Junto a su hermano Facundo, mantuvo su colaboración activa para con la causa mambisa en cada etapa de lucha, llegando incluso a reunirse con José Martí en 1893 en la vecina isla de Haití  Su imagen de comerciante y hombre de fortuna, miembro de una de las familias más acaudaladas de la época, le favoreció para su movimiento entre la ciudad de Santiago de Cuba y el campo, sirviendo de enlace con el mambisado. Siempre dispuesto a prestar ayuda material y moral a cuanta empresa patriótica lo necesitara, su actividad independentista pronto le granjeó la enemistad de las autoridades coloniales que optaron por su deportación y encarcelamiento en el exilio en dos oportunidades, la primera de ellas durante cuatro largos años en varias cárceles españolas. Al obtener la libertad regresa a Cuba con motivo de la muerte de María Lay quien fuera su primera esposa y con la cual engendró seis hijos, uno de los cuales (Emilio Bacardí Lay) formó parte del Estado Mayor de Antonio Maceo durante la Guerra del 95. La muerte de María fue un duro golpe para don Emilio, quien cayó en una profunda depresión de la cual saldría gracias, en parte, a los cuidados de Elvira Cape, con la que contrajo matrimonio en 1887 y quien se convertiría en su eterna compañera en la vida y en la acción.

La intromisión de los Estados Unidos en la guerra que los cubanos sostenían contra la colonia española sorprende a don Emilio en el exilio por segunda vez, en esta oportunidad en Jamaica.  Ante la nueva situación de la isla los exiliados y desterrados cubanos retornan inmediatamente a Cuba, entre ellos Emilio Bacardí. Consigo trae dos placas de mármol para ser colocadas en las respectivas tumbas de Carlos Manuel de Céspedes y Martí, lo que constituyó el primer acto genuinamente cubano por la veneración de estos dos héroes.

En noviembre de 1898 el mando norteamericano, como reconocimiento a los méritos de Emilio Bacardí, lo designa como alcalde municipal de Santiago de Cuba. Adoptó don Emilio su nuevo cargo entereza y humildad admirable y encaminó sus esfuerzos a fomentar el desarrollo comunitario, brindar trabajo y atender los intereses locales. Durante su gestión honesta y justa fundó instituciones culturales, abrió escuelas y bibliotecas para pobres, hospederías y casa de beneficencia para desamparados, mejoró el estado de sanidad, reparó y construyó calles, restableció servicios públicos, emprendió un plan de mejoras en la urbanización y todo, con un celoso control del presupuesto público. Igualmente fundó una Asamblea de Vecinos integrada por 20 notables santiagueros mediante la cual los mismos santiagueros debatían y planteaban medidas sobre temas vitales para la recuperación y florecimiento de la ciudad. Esta asamblea demostró la capacidad de los cubanos para autogobernarse. Su actitud antidogmática y opuesta a la intervención norteamericana, le valió la enemistas del gobernador de la provincia por lo que renunció a su cargo dejando tras de sí, una ejemplo de administración admirable.

Su encomiable gestión le valió que, en 1901, se convirtiera en el primer alcalde santiaguero elegido por voto popular con una mayoría del 61% de los sufragios. Aprovecharía entonces el nuevo período de cuatro años al frente de la ciudad para llevar a feliz término proyectos inconclusos y comenzar el desarrollo de otros de igual beneficio popular.

En 1906 recibió el nombramiento como Senador de la República, cargo en el cual continuó con su labor de bienestar social. Sin embargo, más tarde también renunciaría a este cargo al evidenciar  el descrédito del gobierno neocolonial. En 1909 se retira de la vida política dedicándose por completo a su labor literaria.

Entre las numerosas huellas que dejó la gestión de don Emilio Bacardí como alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba podemos señalar los siguientes:

  • Creación del Museo Municipal, primero de su tipo en Cuba
  • Cooperó en el rescate y conservación de la casa natal del poeta José María Heredia, dando a una calle cubana, por vez primera, el nombre de un patriota
  • Fundó la Banda de Música Municipal
  • Creó la Academia de Bellas Artes, así como escuelas y bibliotecas públicas.
  • A él se debe la electrificación de buena parte de la ciudad, el asfaltado de sus calles, la construcción de la escalinata de Padre Pico y la Fiesta de la Bandera, cada 31 de diciembre (idea original de Ángel Chichi Moya)
Vista del Museo Emilio Bacardí en Santiago de Cuba

Como reconocimiento a su incansable labor y entrega por el desarrollo y bienestar de su ciudad natal, a la cual dedicó todos sus esfuerzos, el 21 de marzo de 1906 el Ayuntamiento lo declaró como Hijo Predilecto de Santiago de Cuba.

El 28 de agosto de 1922, a los 78 años de edad, expiraba el último suspiro don Emilio Bacardí, en su quinta del poblado de Cuabitas, en las afueras de la ciudad querida. La noticia cobró titulares y su sepelio se convirtió en una muestra de dolor y cariño de toda la población santiaguera acompañó, sin distinción de razas, religiones ni banderas, el paso de la caravana mortuoria en una de las mayores muestras de duelo popular vistas en la ciudad de Santiago de Cuba.

Quedaron para la posteridad sus contribuciones para el desarrollo urbanístico de su Santiago y una extensa obra literaria e histórica que incluye novelas donde se describe de modo realista la vida santiaguera de siglos precedentes. Una de sus obras cumbre resultaron los diez tomos de “Crónicas de Santiago de Cuba” donde de manera detallada describe cuanto sucedió en la séptima de las primeras villas fundadas en tierra cubana desde su instauración a mediados del 1515 hasta inicios del siglo XX y que sirven de invaluable fuente de información para historiadores y lectores en general.

Igor Guilarte Fong, autor de la monografía “Emilio Bacardí: diamante de múltiples facetas”, se lamenta, no sin razón, que “en los tiempos actuales, pese a sus numerosos méritos para ser valorado cual piedra preciosa, el nombre del Hijo Predilecto de Santiago de Cuba es apenas conocido entre hojarascas; y su vida y obra vagamente tratadas desde perspectivas especializadas. ¿Acaso hombre tan excelso no merece el reconocimiento de las presentes generaciones?”. Esperemos que con este breve bosquejo también contribuyamos a poner a la figura de don Emilio Bacardí en el altar que merece.

El “triste destino” de la marca Bacardí

Después de la muerte de Facundo Bacardí el negocio familiar continuó su ascenso en el mercado nacional e internacional, siempre bajo la tutoría de los Bacardí, abriendo oficinas en varios países y llegando a manejar durante la época de 1920 un capital que ascendía a los seis millones de pesos. La huella de don Emilio también quedó en esta esfera. Obra de su gestión es la construcción en la década del 20 del siglo XX del edificio Bacardí en la capital (Avenida de Bélgica No. 261 entre Empedrado y San Juan de Dios) considerado uno de los mejores ejemplos de Art Decó en La Habana y el cual estaba encaminado servir de las oficinas de la sucursal de la marca Bacardí.

Edificio Bacardí. Su construcción culminó en 1930 y fue utilizado como sede de la sucursal habanera de la marca Bacardí.

En 1960, la fábrica de los Bacardí pasó a ser propiedad estatal. Los miembros de la acaudalada familia, como muchos otros dueños de bienes nacionalizados, se marcharon de la isla con su capital y se asentaron en Puerto Rico desde donde se produce en la actualidad el ron que mantiene la marca Bacardí, aunque sus oficinas centrales radican en la actualidad en España.

En el año 2000 el escritor colombiano Hernando Calvo Ospina, publicó su libro “Ron Bacardí: la guerra oculta” donde demuestra los vínculos de los dueños de la marca de Ron con la Central de Inteligencia Americana (CIA) y la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), en actos de violencia contra la Revolución Cubana. Un triste final para un apellido que tanto hizo por Cuba y su independencia.

Para profundizar en la vida y obra de Emilio Bacardí les recomiendo leer el trabajo de Igor Guilarte Fong “Emilio Bacardí: diamante de múltiples facetas disponible en: http://www.monografias.com/trabajos76/emilio-barcardi-diamante-multiples-facetas/emilio-barcardi-diamante-multiples-facetas.shtml

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