Santiago en mí

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Cronista por convicción

A sus 68 años recién cumplidos, Armando Céspedes habla con el énfasis de los apasionados. ¿Su pasión?, la geografía y la historia. Más que pasión, obsesión. Desde aquel primer Atlas en inglés que le regalara su madre, cuando el dinero no era precisamente lo que sobraba, la geografía lo ha acompañado siempre, y en esa ruta, la historia ha sido otra aliada.

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

A su currículum se suman otras denominaciones que, sin embargo, no logran abarcarlo: escritor y dramaturgo radial, narrador, poeta y cronista. Habría que sumar la rara habilidad de leer las cartas, escondida, como buen prestidigitador, bajo la ficticia manga.

Su vida ha estado marcada por derroteros no siempre llanos. Piedras y hasta simas ha encontrado a su paso. Un cáncer, la incomprensión, la mezquindad humana, han tratado de derribarlo. Pero Céspedes no se cansa. Su fe es el conocimiento, la necesidad de compartir, enseñar, educar.

En su haber tiene obras tan extraordinarias como el Diccionario Geográfico Provincial de Santiago de Cuba; lamentablemente nunca publicado. Algo similar ha sucedido con otras de sus investigaciones, algo que no lo amilana. Él sigue ahí, hurgando en esos misterios que aún depara una ciudad como Santiago de Cuba.

Entre lo más curioso de su quehacer quizás se encuentren esa “sana manía” de encontrar gazapos. Sus “víctimas”, pues los medios. Lo anima una vez más ese educador que lleva dentro. Muchos le han agradecido, confiesa, otros, ni caso. Pero ahí está acumulada la evidencia, la paciente labor de años, aunque, según cuenta, no habrá de ser tan difícil cuando a diario un mar de gazapos (geográficos, históricos, etc) ofrece abundante pesca (en una próxima entrada de este blog, traeremos algunos ejemplos).

Jaranero, Céspedes parece no poder conversar sin que la crónica, la anécdota ocupe un espacio. Una charla con él es un laberinto, en el que siempre hay una salida, por donde emergemos cargados de cosas nuevas.

Era una deuda contraída casi sin saberlo. Pero una peña como “Crónicas de mi ciudad”, no podía dejar de invitar, a Armando Céspedes, cronista por convicción; autor de sus propias “crónicas de mi ciudad”, en la radio santiaguera. Deuda saldada. Valga entonces como homenaje.

Primeras crónicas del año

Así, con invitado de lujo, comenzó este 2016 la peña “Crónica de mi ciudad”; en su sede habitual del patio de la Casa Heredia.

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Para el buen paso, los amigos. El Dúo Estocada regresó para promocionar el concierto “Canciones para un año”, que este 9 de enero tendría lugar en el Museo de la Imagen.

Una muestra de su quehacer, con nuevos arreglos realizados al piano por Giselle Lage, anfitriona de la peña, sirvió de antesala al concierto. Se sumó, Odelkis Rueda, percusionista de la ciudad, e integrante de la agrupación de Giselle, en sus noches del Iris Jazz Club.

Otra asidua, Georgina Soler, regaló su picaresca, esas narraciones que sorprenden y esa gracia sin igual que la ha llevado a convertirse en invitada permanente a cuanta peña cultural existe en la ciudad.

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Y Giselle, acompañándose al piano, como distinción de este espacio, recibe el año de estas nuevas “Crónicas de mi ciudad”. La invitación es permanente: segundo viernes de cada mes, 4:00 pm, Casa Natal José María Heredia.

Cierre entre amigos

Cierre entre amigos

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¿Día de la cultura nacional?

Por estos días todo gira en torno a una fecha: 20 de octubre; Día de la Cultura Cubana. Jornada se le da en llamar a todo cuanto se hace bajo este signo. Y todo, es una larga programación de actividades, como las que a veces no hay en todo un mes; y se espera que en cada una el público rebose los espacios, como si de pronto una epifanía les convierta en amantes de la música clásica, del canto lírico, de la trova o de una obra de teatro.

Pero el cronograma no debe de fallar: ¿diez actividades?, pues diez actividades; ¿veinte?, pues que sean veinte. Qué importa que el guitarrista concertista comience su actuación agradeciendo al distinguido y exiguo público que ocupa apenas dos de las sillas dispuestas para el espectáculo; o que en el breve espacio de una cuadra, unos bafles a todo volumen molesten a los que asisten a una peña cultural adyacente, o filtren el sonido de tambores sobre los acordes de un grupo de jazz que ahora se inserta en la salsa.

Es la cultura nacional, y hay que celebrarla. Porque así mandan los planes de trabajo que piden desde arriba. Qué importa que las actividades no sean lo suficiente atractivas como para apartar a niños y jóvenes de sus móviles, tablets, de sus paquetes.

¿Qué es la cultura nacional? Cada vez el término me suena más a artesanía, a feria para turistas; a pasado relegado. ¿Suena pesimista? Será porque el sábado en la noche me enfrenté a 23 y M y tuve que soportar la oda al mal gusto que fue la presencia de los cantantes de la Charanga Habanera; como sacados de un molde, no sólo físico, sino mental, que tristemente se repite día a día en nuestras calles, en nuestros medios. ¿Esa es nuestra cultura?, ¿lo es la celebración de Halloween?, ¿lo son las piyamadas?

Martí dijo, Patria es humanidad. La Patria delante, antes que todo. Pero hoy parece invertirse la fórmula, la Humanidad es la Patria. La patria, lo nacional, lo cubano, de último. Mientras más foráneo, mejor. No importa. Ya se encargarán los planes, los cronogramas, de recordarnos cada año que hay una semana para celebrar eso que llaman cultura nacional. Hasta un día

Crónicas para una narradora oral

La distingue la elegancia, la sonrisa que aflora sin demoras, como brazos abiertos a la amistad. Siempre dispuesta se le ve por cuantas peñas y espacios culturales la reclaman. Se ha hecho imprescindible. La sola mención de su nombre conjura aplausos y gestos de aprobación. Georgina Soler; narradora oral.

Georgina Soler

Georgina Soler

Mucho ha pasado desde la primera vez que hizo gala de su picardía, de su gracia, en “Crónicas de mi ciudad”. Desde entonces su presencia es habitual, ora en el público, ora complaciendo peticiones con alguno de sus simpáticos monólogos. No era de extrañar entonces que un día (quizás debió haber sido mucho antes), la peña le dedicara un homenaje. Ese día fue este viernes 9 de octubre.

Giselle Lage, anfitriona del espacio, cedió el protagonismo a Georgina en el inicio de la peña. Luego, la conversación, las revelaciones de una mujer que vio en la jubilación otro inicio. Campesina, maestra, y hasta cantante, Georgina Soler no ha pasado inadvertida por la vida.

Habla con añoranza de su niñez, de su madre, quien le enseñara los primeros cuentos que, tiempo después, por uno de esos azares concurrentes, la iniciarían por el mundo de la narración oral. Habla de la docencia, de sus alumnos, de todo el amor del magisterio. Y habla, por supuesto, de la narración oral, de esos primeros pasos, de su continua investigación en la biblioteca “Elvira Cape” por nuevas historias, de la ayuda brindada por la instructora de teatro de la Casa de Cultura.

Habla y los ojos le brillan, le desbordan una vitalidad que la lleva a desandar la ciudad, de un extremo al otro, para cumplir con todos los que le llaman, le reclaman sus cuentos, le piden por este o aquel. No importan cuántas veces lo hace, siempre parece sorprender, siempre arranca risas, aplausos, ovaciones. Porque no es el cuento, es la cuentista, es Georgina Soler, una mujer extraordinaria.

Y para ella fue la peña, humilde regalo de agradecimiento por tanto que nos ha regalado. Para ella fueron las canciones de Luis Rodríguez y Rodulfo Mendoza, jóvenes trovadores de la ciudad. Y de manera especial la actuación del Dúo Leyendas (Yoan, guitarra y Jorge, violín), siempre bienvenidos y aclamados por la exquisitez de su quehacer.

Y su presencia, la de Georgina, marcó la impronta de la tarde, dedicada a la mujer creadora. De ahí la complicidad de las crónicas de Jacquelin Feratton, dedicadas en esta oportunidad a las calles santiagueras. Y también el que en la sección del comentario literario se presentara (y rifara) la novela Las voces y los ecos (Editorial Oriente, 2014), de Aida Bahr; y que también la mujer fuera protagonista de los libros que acompañaron la sección ¿Qué sabe Ud. de Santiago?, esta vez con nuevo formato.

Pero quizás la mayor sorpresa la guardaba precisamente Giselle quien, por primera vez, se acompañaba a sí misma al piano al interpretar Escribiendo sobre lo mojado, un hermoso tema de la autoría de Carlos Javier Álvarez, integrante del Dúo Estocada, con quienes cerró por todo lo alto una peña emotiva, dedicada a una de esas personas que día a día, hacen de Santiago de Cuba, un lugar singular.

 

Giselle se acompaña al piano

Giselle se acompaña al piano

El cierre de la peña a cargo de Giselle y Carlos Javier

El cierre de la peña a cargo de Giselle y Carlos Javier

Dos años contando la ciudad

segundo aniversario crónicas de mi ciudadLa cantante solista, Giselle Lage Gil, invita a la celebración por el segundo aniversario de la peña cultural «Crónicas de mi ciudad», que tendrá lugar en su sede habitual de la Casa Natal José María Heredia, el próximo viernes 11 de septiembre, a las 4:00 pm.

Será una oportunidad para el reencuentro con varios de los artistas que nos han acompañado durante el último año, y con ese público fiel que cada segundo viernes de mes, se unen a Giselle y sus colaboradores para contar a esta quincentenaria ciudad, desde quienes viven y trabajan en ella.

La música será la protagonista de la tarde, con algunas sorpresas y, algo que no puede faltar en los cumpleaños… (eso nos lo reservamos, por ahora).

«Crónicas de mi ciudad» surgió en septiembre de 2013, y sus dos primeras ediciones las celebró en la Sala de Arte del Museo Provincial Emilio Bacardí. Cuando esta institución cerró sus puertas para una reparación capital, la Casa Natal Heredia acogió la idea.

Entre los invitados que han prestigiado las tardes de Crónicas se cuentan: la Dra.C. María Elena Orozco, el trovador José Aquiles, el guitarrista concertista Aquiles Jorge, el bolerista Joel Leyva, la investigadora Julieta Aguilera (antigua cronista de la ciudad), el periodista y escritor Reinaldo Cedeño, entre otros infaltables colegas y amigos.

José Aquiles y su pasión por Santiago de Cuba | Tomado de CMKC

José Aquiles Vierelles y la Peña del Menú

José Aquiles Virelles y la Peña del Menú

José Aquiles Vireyes ha colocado en el mercado internacional su nuevo disco al calor de las celebraciones por el medio milenio de su ciudad Santiago de Cuba, por eso y más, hoy la CMKC se complace en proponerle esta entrevista con el muy laureado compositor y trovador, devenido en un magnífico promotor cultural y comunicador a través de su tradicional y muy concurrida La Peña del Menú, con sede en el Centro Cultural Francisco Prat Puig de esta urbe oriental. ¿Por qué un hombre decide aferrase a la guitarra y a los versos? ¿Por qué se queda en Santiago de Cuba, lejos de esa Habana abarcadora y que seduce? ¿ Por qué si eso puede dejarlo fuera del círculo en el que se inscriben los que ganan la «gloria»?

Habrá que preguntarle a José Aquiles, ese trovador intenso y profundo y otra vez trovador, que ha llenado las noches y las mañanas y todas las horas de Santiago con sus canciones. Un hombre fiel a su música y a su tiempo, que aun cuando está lejos de su ciudad no deja de regalarle sus mejores melodías.

Leer más: José Aquiles y su pasión por Santiago de Cuba.

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