Santiago en mí

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¿Por qué no doblan las campanas?

A muchos puede haberles sucedido como a mí. Inmersos en una conversación, en la WiFi, en la IMO-dependencia, pueden no haber notado nada. No importa cuán asiduos sean al parque: si vienen desde siempre o forman parte de la oleada wifinauta. También me es difícil saber desde cuándo ocurre, o mejor, desde cuándo no ocurre. Tendrían que tener entonces al lado a un amigo que pregunte por la hora, y la curiosidad todavía le alcance para recordar que, no hace mucho, eran las campanas de la catedral las encargadas de marcar el curso, de recordar el paso inexorable del tiempo. ¿Hace mucho? Lo cierto es que solo anoche me percaté de cuánto hace que no escucho las campanadas de la catedral; el hábito de contarlas anda dormido. ¿Será algo temporal?, ¿una suerte de resabio de la restauración?, ¿regresará?

¿Por qué no doblan las campanas?

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Mea culpa

Bueno, cuando me equivoco debo reconocerlo. Hoy conversaba con un amigo trovador y me quejaba por lo sucedido anoche; es decir, lo que supuestamente no sucedió: la inauguración del Festival de la Trova.

Le comento a mi amigo:

—…a las 8 pm quitaron todos los micrófonos montados desde el día anterior…

—Pero eso [la inauguración] fue a las 6 pm…pensé que lo sabías

—Ups…y yo que eché tremenda descarga en el blogs

—jajajaja —reímos juntos.

—Pero buenp —dije— eso es pa’ que aprendan: a las 6 pm no se hace nada.

—jajaja —otra vez juntos.

En fin, al parecer si hubo inauguración. Sencillamente no me enteré a tiempo. Igual, me parece que la hora ideal para la inauguración era las 8 u 8:30 pm, más allá del concierto de Buena Fe.

¿Cuántos de los que hubieran podido disfrutar de buena música en el Parque Céspedes, no fuimos hasta el Mariana Grajales?

Mea culpa.

¿Y dónde fue la trova?

Finalmente no fue en el Parque Céspedes. Tal vez en el anunciado concierto de Buena Fe, en el Anfiteatro “Mariana Grajales”. Lo cierto es que a las ocho de la noche, los micrófonos y bocinas que desde ayer anunciaban “algo” en el céntrico parque, fueron recogidos y la ciudad se sumió en un extraño silencio.

No conozco las razones. No entiendo por qué no celebrar la inauguración en el Parque Céspedes, como años anteriores; más allá de que (supuestamente) Buena Fe robara público hacia su concierto.

Un hombre pasó cerca de mí y, al ver el movimiento de micrófonos, audio y bocinas; le comentó a su esposa: “parece que van a hacer algo”. Pero al final no se hizo. La ciudad parecía muerta. Santiago de Cuba despidió el día inaugural del Festival de la Trova, sin un acorde de guitarra que nos lo recordara.

Comienza Festival de la trova en Santiago de Cuba

En horas de la noche de hoy, el Parque Céspedes de esta ciudad será testigo de la apertura de una nueva edición del Festival de la Trova.

Ayer se hacían los últimos ajustes de sonido; más de una vez se dejó escuchar el spot promocional del evento. Si bien para los que seguimos el acontecer de este y otros eventos similares, todavía es un misterio, un suceder de rumores, el programa oficial del mismo.

Se decía de la inauguración (ya confirmada) con un concierto de Buena Fe en el recién remozado Anfiteatro “Mariana Grajales”; se decía del concierto (ya confirmado) de Polito Ibañez y sus invitados, en la Sala Dolores (seguramente otra vez pequeña), se decía de la actuación de Raúl Torres (lamentablemente aún no confirmada) también en la (insuficiente) Sala Dolores.

Hasta acá llegarán otros juglares y agrupaciones cultoras de este género. Destacan (más por preferencias personales, lo reconozco, que por su probada calidad) Eduardo Sosa, en su función de presidente del Festival y Pepe Ordáz, ya un habitual a estas fiestas.

Varios escenarios acogerán actuaciones durante los días del evento. Entre ellos el de la Asociación Hermanos Saíz, este año en su nueva sede de La Claqueta, en la Calle Santo Tomás, frente a la Catedral. Allí se deberán vivir descargas de trovadores del patio y sus invitados.

Entre otras personalidades, el Festival estará dedicado a la memoria de Eva Griñán, algo que se agradece infinitamente, por aquellos que pudimos tratar con la intérprete santiaguera.

Desde hoy las noches se vuelven tropelías por asistir a los conciertos, fundamentalmente los de la Sala Dolores, que se convierte en una máquina infernal de estrategias para lograr hacerse de una entrada y luego de un asiento. Pero son tropelías que lo valen.

De puertas para afuera sí importa…cuando es arte

…Aunque ese arte nazca para durar lo que un merengue a la puerta de una escuela, o mejor, como el chocolate que sucumbe ante los dedos golosos de dos niños.

Por segundo año consecutivo la Galería Oriente se extiende hasta el cercano Parque Céspedes, y el arte se piensa y se hace en sus adoquines, bajo la múltiple complicidad del público, que hasta con la mirada hosca y el paso presuroso construye una nueva experiencia que al parecer, para bien, llegó para quedarse.

Arte efímero le llaman; qué raro que todavía hoy guarde en mí esas emociones que me transmitieron, al ser partícipe de esta tarde en Santiago de Cuba.

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Palabras de apertura a la muestra de arte efímero

Sobre el relente y la meteorología

   Ríos de tinta han corrido desde que a alguien se le ocurrió eliminar la brecha entre el arte y la vida. El arte se pensaba, y en cierto modo se sigue pensando, es patrimonio de instituciones cerradas, especies de sancta sanctorum contemplativos en los que queda terminantemente prohibido acercarse, no hablemos ya de tocar, a las obras de arte. Lo cierto es que éste, el arte, ha sido tradicionalmente encerrado en esos cotos para el disfrute de una minoría pudiente que lo admira como el último Ferrari salido al mercado o como la joya tallada por un afamado orfebre.

   Hoy, que celebramos la segunda edición del “De las puertas para afuera sí importa”, ponemos una vez más sobre el tapete la delicada cuestión de las fronteras entre el arte y la vida. Que existen fronteras es indudable, si no estas palabras serían ociosas, lo que está por ver cuán cerca puede estar uno del otro sin que surjan fricciones. La clave está, creemos, en cómo el primero se acerca al segundo e interactúa con él. Es perentorio que le haga comprender, el arte a su indispensable contraparte, que no obstante expresarse con códigos distintos casi siempre reflexionan sobre lo mismo que es, dicho sea en lenguaje llano, lo que está pasando en la calle.

   Que el ciudadano de a pie comprenda esto es importante: conocer otras maneras de expresarse que no sean por medio de las comodísimas cacolalias o las circunstanciales exclamaciones de disgusto lo llevará sin duda a otro nivel de interacción con la realidad cuyo alcance será insospechado por las instancias (y las estancias) a que llegará.

   Sirva entonces esta nueva edición del “De las puertas…”como contribución al diálogo siempre inestable entre el relente y la meteorología.

  Javier Cascaret

 Junio 20, 2013

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