Santiago en mí

Archivo para la etiqueta “pelota cubana”

¿Olvidados? | Según «Gabo», en Cubadebate

Entre las muchas cosas positivas que tiene el sitio digital Cubadebate, están los comentarios de sus lectores. Claro, algunos suelen ser soeces, lacónicos, prescindibles; pero siempre, SIEMPRE, se puede encontrar en otros el complemento perfecto a un artículo o, incluso, la respuesta inmediata, el esclarecimiento, el antagonismo puro.

Hoy me encontré con uno de esos comentarios que vale la pena leer, replicar. Fue en uno de los artículos dedicados al triunfo del equipo de Isla de la Juventud sobre el de Industriales, en la Serie Nacional de Béisbol. Allí, alguien con seudónimo Gabo, salió ligeramente del tema para hablar, con toda la razón del mundo, de un tema que puede abordarse (y se ha tratado en ese mismo sitio por otros foristas) de muchas aristas diferentes. Gabo lo dijo todo y, a mi parecer, lo dijo bien. Transcribo, pues, sus palabras, y ojalá pueda incluirle el nombre completo de su autor.

¿Olvidados?

Quién haya visitado Santiago de Cuba y lo haya recorrido casi en su totalidad, debe haber conocido una de sus calles más peculiares llena de historia y herencia cultural. La avenida Trocha o simplemente la calle Trocha, constituye un icono de la idiosincrasia del santiaguero. Famosa por sus carnavales, es también reconocida por poseer una de las áreas bailables más populares del país, el Termómetro de la Salsa, justo en la intersección con la Carretera del Morro. En ese mismo emplazamiento nuestros equipos de Beisbol han celebrado sus triunfos en series Nacionales, Selectivas y cuantas ligas se han diseñado (es la única provincia cuyos equipos o peloteros ostentan el primer lugar en todos los tipos de ligas inventadas en nuestro país: Serie nacional, Selectiva, Súper-selectiva, Copa Revolución, Súper-liga). Cuando esto ha sucedidola trocha se ha cerrado y ha salido el cocoyé.

Justo antes de llegar a esa intersección, el transeúnte que viene bajando Trocha, puede ver a mano derecha una emblemática cafetería, aunque no precisamente por el deleite de sus alimentos expendidos. La Pelota, es el nombre de esta popular cafetería, la cual fue remozada hace unos años y tiene la estructura de un diamante de beisbol y el techo asemeja a la grada de un estadio de pelota. La ambientación de ese pintoresco sitio se compone de imágenes en acción en un terreno de beisbol, de varios de nuestros más famosos y queridos peloteros. Más recientemente se han colocado unas gigantografías (afiches o imágenes de tamaño muy grande) de los peloteros que ciertamente se han destacado en nuestra provincia. Ahí podemos ver al gran Vinent, Alemán, a Kindelán, Bell, Vera..pero no están ni Pacheco ni Pierre????

Para el que conoce de beisbol (y no me considero como tal, aunque si me reconozco fanático y llevo muy bien las estadísticas), lo primero que salta es una crucial pregunta¿por qué?..estamos hablando de unos de los 3 mejores peloteros de todos los tiempos (Pacheco) en Cuba, capitán de capitanes, talento exquisito hacia el arte de las bolas y los strikes, olfato ofensivo y defensa impenetrable, poseyó y posee aún varios records en Series Nacionales..persona ecuánime y de valores humanos¿cuál ha sido su delito?, ¿Qué faltas le atribuyen?. Lo mismo sucede con Pierre, no describiré sus méritosson conocidos igualmente.

Cualquier explicación que sea vertida es sencillamente absurda, no hay forma de justificar tal omisión, es inadmisible. Seguimos cometiendo errores colosales, llenos de argumentos poco sólidos y expuestos por personas incapaces. Usted no puede borrar la historia, esa ya se escribió, se vivió; el legado dejado en nuestras justas beisboleras por esos peloteros está, están sus números, sus estadísticas, sus videos, sus jugadas.sus éxitos, pero lo más importante es que viven en cada uno de nosotros, el tratar o intentar de que uno olvide provoca precisamente el efecto contrario. ¿Sabe usted cuantas personas se hacen la misma pregunta a diario, al pasar por ahí? Usted no puede simplemente desconectar como lo hace con un equipo eléctrico,simplemente no puede..no puede cambiar la historia.

54 Serie Nacional de Béisbol: se avecina un equipo “de futuro”

Lo confieso: no seguí la serie provincial de pelota. No se debe a que los juegos, en su mayoría, tuvieron lugar en horas tempranas de la tarde, o en la mañana. En verdad, no he hallado en mí el interés por esos equipos municipales, de donde se nutre la selección mayor de la provincia.

Quizás por eso poco tengo que decir de la renovación que se muestra en el listado de 52 preseleccionados que acaba de anunciarse, con vistas a conformar el equipo Santiago de Cuba, a la 54 Serie Nacional de Béisbol.

Ya lo había anunciado el director técnico Luis Danilo Larduet, en entrevista ofrecida apenas finalizada la edición anterior de los clásicos cubanos. Ahora lo cumple. Son pocos los consagrados que permanecen con opciones de integrar el elenco santiaguero. Solo Héctor Olivera, Luis Yánder la O, Alexei Bell, Reutilio Hurtado, Edilse Silva, Alberto Bisset (sic) y Alaín Delá, aseguran una base “probada” (ya ven, se pueden enumerar). Claro que hay otros que suman años de experiencia (por ejemplo Andrés Reina y Joaquín Carbonell, por solo mencionar dos casos) pero, a todas luces, se tratará de una formación prácticamente novata.

La fortaleza del futuro equipo santiaguero estará en los jardines, donde apenas uno de los “imberbes”, podría colarse en la alineación. Ya en el cuadro y los lanzadores, sí que deberán lucirse uniformes nuevos.

Mucho dice esta preselección (en la que llama la atención —aunque no asombra— la ausencia de jugadores como Danny Betancourt, Yaumier Sánchez, Maikel Castellanos, Pedro Poll y Luis Miguel Nava). En primer lugar, una coherencia entre lo dicho y hecho por Danilo. Se trata de conformar un equipo “de futuro”, con el cual se pueda armar un “team work” a partir de las ganas de jugar y no del saberse establecido. En segundo lugar, mucho no debe esperarse de esta selección; cuando más, que luchen por colarse una vez más entre los ocho grande, misión que, con la renovación del pitcheo, se ve más que difícil.

Me gustaría ser el primero en sorprenderme con la actuación de jóvenes que, quizás, para quienes hayan seguido “la provincial”, sean más certezas que promesas.

Espero que a partir de esta nueva edición, aparezcan nuevos nombres que admirar, más que por los resultados (necesarios), por su entrega en un terreno en el que Santiago de Cuba, ha escrito más de una historia.

Pre-selección del equipo Santiago de Cuba, de pelota.

Receptores:

1.- Alberto Díaz

2.- Isandro González

3.- Leonel Galán

4.- Daniel Sánchez

5.- Jorge Tamayo

6.- David Falcón

7.- Andrés Reina

8.- Orrelly Ribeaux

Jugadores de cuadro:

9.- Norberto Castellanos

10.- Yoel Yanqui

11.- Luís Casamayor

12.- Héctor Olivera

13.- Luís Yander La O

14.- Aníbal Sierra

15.- Dasiel Sevila

16.- Daniel Aguilera

17.- Santiago Torres

18.- Camilo Quinteiro

19.- Yunier Durán

20.- José David Silveira

Jardineros:

21.- Alexei Bell

22.- Reutilio Hurtado

23.- Edilse Silva

24.- Joaquín Carbonell

25.- Leonel Vinent

26.- Luís Suri

27.- Henry Pantoja

28.- Yeri Martínez

29.- Yoelkis Guibert

30.- Sergio Barthelemy

Lanzadores:

31.- Alberto Bisset

32.- Alaín Delá

33.- Jorge Luís Bravo

34.- Osmeni Romero

35.- Ulfrido García

36.- Carlos Font

37.- Jorge Ricardo Díaz

38.- Adrián Sagarra

39.- Edialbert Valentín

40.- Georgi Cuevas

41.- Osquiel Cutiño

42.- Virgilio Moroso

43.- Edisleidis Núñez

44.- Florencio Maletá

45.- Brayan González

46.- Yoendri Montero

47.- Nelson Pérez

48.- Yubisley Portales

49.- Henry Delá

50.- Ángel Luís Márquez

51.- Relly Hechavarría

52.- Bernardo Céspedes

Lea el artículo original aparecido en el Sierra Maestra

Pipo, más que el sabroso, el ETERNO

Por: Lucrecia Álvarez Martínez

Tomado de Sierra Maestra

Recuerdo la primera vez que mis padres me llevaron al estadio Guillermón Moncada. A pesar de disfrutar de un excelente juego de béisbol entre los equipos de Santiago de Cuba y Holguín, gran parte de mi atención se la llevó el señor que le hacía llegar las pelotas al árbitro y, rápidamente, le pregunté a mi padre quién era él, sonriente me contestó: «Ese es Pipo».

Imagino que son varios los niños que han hecho esa pregunta, porque era imposible no notarlo. Radamés Alberto Heredia Clavijo «Pipo», era un protagonista más de lo que ocurría en el terreno.

Cada pelota que era devuelta al campo ponía en vilo al público quienes esperaban hasta ver si Pipo la capturaba, ya fuera con sus manos o con su gorra. Aunque no lo lograra, siempre llegaba la ovación.

Bautizado cariñosamente como Pipo por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, en la 40 Serie Nacional acompañó a Las Avispas santiagueras por diferentes terrenos del país, con una camiseta muy distintiva que decía en la espalda: Pipo El Sabroso, y así quedó apodado para la historia.

El decano de los narradores deportivos, Eddy Martin, dijo una vez que Radamés Heredia «Pipo», no era solo de Santiago de Cuba, sino de Cuba entera y del extranjero también.

Pipo es eterno, porque en cada pasillo del «Guillermón» su legado cobra vida, ese que forjó con sus propias manos, ayudando a construir el «Coloso de la Avenida de las Américas» desde sus cimientos, agilizando la recogida y entrega de pelotas para que los juegos no se demoraran, pendiente a cada detalle para cumplir con esmero su responsabilidad.

Trabajador ejemplar, condecorado en numerosas ocasiones, ejemplo de laboriosidad. Siempre recordaba con orgullo y alegría el momento en que conoció al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Para los niños siempre tuvo tiempo y dedicación. Jugaba con ellos a la pelota y les contaba las hazañas de sus amigos Manuel Alarcón y Pepín Carrillo, entre otros.

Desde el pasado domingo Pipo sumó otro apodo a su chamarreta, ya no será solamente El Sabroso, ahora es El Eterno, porque hombres como él no se olvidan ni se borran, hombres como él quedan para la historia

Pipo, el Sabroso

Ahora no está, y me preocupa que no encuentre ninguna foto de él. Tendré que conformarme con esos recuerdos que me llegan desde tan lejos y de tantos lugares: allá en su Guillermón Moncada, en su reparto sueño, por las calles de su Santiago.

Ha muerto Radamés Heredia. Ha muerto Pipo, el Sabroso. El eterno recogepelotas del estadio Guillermón Moncada.

Siempre pensé que se parecía mucho a una caricatura: pequeño, con su prominente barriga, y sus cachetes que llenaban de simpatía el rostro. De pequeño lo veía llegar en bicicleta al Guillermón, conversar animadamente con mi padre. Alguna vez lo vi alzar con su breve anatomía, la figura quijotesca de mi abuelo, compañero de trabajo de él por tanto tiempo.

Era un punto de referencia en el estadio. Unos bromeaban con él, otros le consultaban sobre los juegos. No pocas veces arrancó ovaciones al público, con una de esas “atrapadas” que parecían imposibles a su figura. Pero siempre estaba, con su uniforme de Sabroso. Incluso cuando ya no le era fácil andar detrás de las pelotas, y parecía un general con su ejército de ayudantes.

Se le extrañaba cuando no iba a los partidos.

Ahora no está. Murió este domingo, día de los padres. Un día de “cabrón” (si me disculpan), porque no sé si en su entierro le acompañaron todos los que debieron.

Ahora pienso en la estatua que le dedicaran a Armandito el Tintorero en el estadio Lationamericano. Me pregunto si Pipo no merece un homenaje similar, en el terreno del Guillermón Moncada. Me pregunto, pero me preocupa que no he encontrado ni siquiera una foto de él para acompañar este post.

De no ser, al menos le dedico este homenaje.

Jonrones en el Prat Puig

Como muchos santiagueros (cubanos) crecí con sus jonrones. Grité con mil gargantas en el Guillermón, coros que clamaban por una ventaja, o por seguir la fiesta de batazos. Aprendí a admirarlo desde la distancia, desde el sinfín de alegrías que me regalaba con tanta humildad; por esa imagen de hombre serio, de pocas palabras y hasta retraído. Orestes Kindelán Olivares es parte de mi imaginario de niño, de joven, de amante del beisbol como suceso cultural en Cuba.

Pero detrás del pelotero hay otro mundo. Un hombre que sorprende por su sencillez, por la profundidad de sus principios, expuestos con la misma contundencia de esos batazos que lo encumbraron hasta la historia del béisbol de todos los tiempos.

Este sábado 7 de junio, Kindelán fue protagonista una vez más. Ya no en el diamante del Guillermón Moncada (aunque por momentos el ambiente fue el mismo) sino en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig, como invitado especial a la Peña del Menú, del trovador José Aquiles; quien se convirtió así en el pitcher de turno, con la difícil labor de lanzarle (preguntas) al mayor jonronero de la pelota nacional.

Nunca vi a un pitcher tan orgulloso de recibir jonrones.

Eso fueron las respuestas de Kindelán que, estoy seguro, sorprendió a mucho por su locuacidad, por la jocosidad de sus comentarios, por la soltura con que sorteó los temas tratados. No se habló de pelota (tal fue el compromiso de los organizadores de la peña para con el cuarto bate de los equipos Cuba), aunque todas las preguntas cayeron en esa zona de duda, donde solo un grande como Kindelán puede hacer un swing de jonrón.

Se le escucharon anécdotas, análisis, sentencias. Emocionado se le vio hablar de Fidel, de Chávez, de aquel juego tremendo entre los dos comandantes y donde él, y otras glorias del beisbol cubano fueron cómplices de las ocurrencias del líder cubano.

Y cantó; porque es amante de la buena música y cuando canta Oscar de León, Kindelán se vuelve otro, y toma las maracas de uno de los integrantes de Ecos del Tivolí, y parece uno más del sexteto. El público reaccionó y, como nunca antes había visto en el Menú, se pararon y aplaudieron y corearon y bailaron y Kinde, camina eso, como en el Guillermón.

Kindelán es Santiago, porque es como su gente, sencillo, humilde. El público del Menú agradeció con aplausos, con el ir y venir por una foto, con el reconocimiento otorgado por instituciones y los organizadores del Menú (incluido un tema original de Aquiles, dedicado a Kindelán) a ese grande del deporte cubano

De mi parte, fue el encuentro con un ídolo, con ese hombre al que en el patio de mi casa yo traía en mis juegos de niño, y yo era Kindelán y bateaba por sobre un tejado que entonces me parecía tan lejos.

Ahora queda una foto que deberé buscar en cámara ajena (nunca lamenté tanto olvidar llevar una cámara) y una pequeña tarjeta donde el Tambor Mayor tuvo la deferencia de un regalo:

Para Noel:

De su amigo,

O. Kindelán

Cuatro años de Menú

Es cierto, Kindelán se robó el show de la más recién te edición del Menú, pero todos lo agradecen. Fue ese el mejor regalo que pudieron hacerse los organizadores de la Peña, en la edición que celebró los cuatro años de este espacio, (me atrevo a asegurar) el más gustado del acontecer cultural santiaguero.

Sin embargo en el Menú hubo otros exquisitos platos. Aquiles dedicó la peña a los santiagueros nominados y galardonados en el Festival del disco cubano, Cubadisco 2014. Entre los invitados estuvieron el sexteto Ecos del Tivolí (música tradicional), el escritor Reinaldo Cedeño (premio de notas discográficas por el disco del Sexteto Ecos del Tivolí), el tresero René Avich (quien no pudo estar presente, pero envío una muestra del material premiado), entre otros homenajeados.

También se escuchó la voz de la trovadora Gladys del Monte; las ocurrencias de Reynaldo García Blanco, y la música de Aquiles, con su obra y parte del repertorio antológico de la trova cubana. (Ah!, claro, también tuve la suerte de haber sido invitado a leer la carta que ganara una de las Menciones del Concurso Internacional de Cartas de Amor, celebrado este año 2014, en Santi Spíritus)

Fue histórica esta edición del Menú. Así lo dijo Aquiles, pero así también lo sentimos los que cada primer sábado del mes nos reunimos en el Prat Puig. De tanto y bueno que ha pasado por este espacio, lo sucedido este 7 de junio, marca un hito.

Navegador de artículos