Santiago en mí

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En el barco, con los piratas

A las tres de la tarde no pensé que fuera posible. De incógnito, a través de unas persianas, espié el marcador del cuarto partido del play off final de la pelota cubana entre La Isla y Ciego de Ávila: favorecía a los últimos 3 carreras por 0, en el final de la tercera entrada. Lo confieso: me embargó el pesimismo y pensé que no sería posible otra remontada, que el play off se le pondría cuesta arriba a los pineros. Parece que no aprendí la lección, ofrecida en no pocos partidos desde su hombría frente a Industriales y Matanzas. Solo lamento no haberlo podido vivir en vivo, como he hecho con los juegos anteriores. Igual, me siento feliz como un pinero, como estoy seguro se sienten muchos otros en toda Cuba, sin jamás haber pisado un catamarán que nos cruce hasta la otrora isla de tantos pinos.

Si lo pienso fríamente, me da igual si Ciego de Ávila gana su segundo campeonato. Méritos le sobran y los han mostrado a lo largo de la serie. Pero creo que no sería igual. Me gustan los finales inesperados. Esos que dan para hablar. Aunque, pensándolo bien, gane quien gane, siempre se hablará de este equipo de La Isla. Será primera vez que el segundo puesto (en caso de quedarse ahí) adquiera mayor protagonismo que el primero. Así que, sueño con grandes titulares donde la “sorpresa” llene cuartillas.

Como David de la pelota cubana se erige este equipo. Como espectáculo que todavía da vida a una Serie Nacional, a un deporte, que tantos achaques arrastra. Parece que hacían falta unos filibusteros que tomaran por asalto un barco que parecía hundirse. No digo que lo lleven a puerto seguro, pero al menos, por ahora, todavía flota.

Dan a conocer equipo Santiago a Serie Nacional 54

Aún cuando a las 7:30 am de hoy 9 de septiembre, las principales páginas digitales de la provincia y el país, no lo han publicado, en la tarde de ayer se dio a conocer la nómina de 32 jugadores que defenderán la historia del beisbol santiaguero en la Serie Nacional de pelota.

Según menciona el sitio web de Radio Reloj, único donde se ha comentado la noticia hasta el momento en que se publica esta entrada, la selección santiaguera está conformada por cuatro receptores, seis jardineros, ocho jugadores de cuadro y 14 lanzadores. Entre los 32, debutarán seis peloteros.
Alexei Bell será debe ser el puntal ofensivo de la alineación santiaguera

De la “vieja guardia” permanecen los lanzadores Danny Betancourt, Yaumier Sánchez, Alberto Bicet y Alain Delá, junto a los jugadores de cuadro Héctor Olivera y Luis Yander La O, y los jardineros Alexei Bell y Reutilio Hurtado.

El conjunto de Santiago de Cuba, se da a conocer justo cuando los menores de 23 de esta provincia vinieron a menos en la final de la Primera Serie Nacional de pelota para los de esa categoría.

Varios de los jóvenes que arrasaron en la etapa clasificatoria de este campeonato y ahora vieron escaparse la posibilidad de discutir la final, se las verán ahora en el terreno de “los mayores” y deberán contribuir a la clasificación de Santiago a una segunda ronda.

Este debe ser el principal objetivo de Luis Danilo y el cuerpo técnico, aunque me gustaría pensar que es posible acceder, al menos, a una semi-final.

El gran misterio en estos casos siempre serán las lesiones, que en las últimas temporadas han hecho mella en las alineaciones rojinegras. Alexei Bell y Héctor Olivera, de los más aquejados en la temporada anterior, son, a su vez, el principal peso ofensivo de los santiagueros; de ahí la importancia de que se mantengan en buena forma.

Ahora solo queda esperar, el calendario de la Serie 54 ya está conformado. Santiago empieza en casa.

¿Por dónde empezamos, Luis Danilo”

El semanario santiaguero Sierra Maestra publica una entrevista a Luis Danilo Larduet, Director Técnico del equipo de béisbol de Santiago de Cuba, en la recién concluida 53 Serie Nacional de Béisbol. En sus palabras hay de todo y para todos. Se puede concordar o no con lo planteado; pero prefiero quedarme con el sabor de la autocrítica y esperar por la conformación del equipo que defenderá el uniforme rojinegro en la próxima campaña. Ya será tiempo de confirmar si el trabajo es serio. Por ahora, les dejo la entrevista tal y como se publicó en Sierra Maestra:

Santiago de Cuba, 26 abr.- Culminó otra temporada de nuestro pasatiempo nacional y los parciales santiagueros, y la afición si bien disfrutó con la “sufrida” clasificación a la segunda fase del torneo, volvió a cuestionar la actuación de las Avispas, las cuales se anclaron en el octavo escalón de la 53 Serie.

Cuando se habla de pelota siempre hay tela por donde cortar y esta vez no fue la excepción. Lo que prometía ser una campaña prometedora para el béisbol indómito, terminó siendo un verdadero “dolor de cabeza” para una tierra que está acostumbrada a dar pelea y espectáculo hasta el final en estas lides.

De inicio, el plantel que presentaron los montañeses se mostraba sólido, con poca profundidad en sus lanzadores, pero con una ofensiva lo suficientemente poderosa para aspirar a la clasificación sin muchos sobresaltos. Sin embargo una cosa fue el papel y otra el terreno.

Resulta que apenas se bateó (con figuras establecidas aportando muy poco), y el criticado picheo tuvo que “sacar la cara” –al menos en la primera parte del torneo- para mantener las aspiraciones rojinegras.

Y es que hace varios años que nos viene ocurriendo lo mismo, en plantilla parecemos ser un equipo potente, pero a la hora de la verdad siempre falla lo mismo.

Al respecto, el manager del plantel santiaguero, Luis Danilo Larduet, expuso su punto de vista a este redactor: “No soy quien para decirle a un atleta cuando llega el fin de su carrera, pero desde mi puesto de director sí me toca reconocer y plantear la necesidad que tiene el equipo Santiago de Cuba de renovar su plantilla”.

“Este grupo lleva seis años junto y aún no se alcanzan los resultados que exige nuestra afición. Pienso que muchos de ellos se han acomodado y han perdido esa motivación de hacer y dar siempre el máximo. Lo peor es que al final de la temporada siempre recae la responsabilidad en el manager y los entrenadores”.

“Nosotros tenemos parte de la culpa, porque somos un equipo y si los resultados no son los mejores, significa que todos hemos fallado en algo, pero no siempre somos los máximos culpables”, confesó Larduet.

El estratega reconoció que al llegar a la dirección del conjunto pensó que la escasez de resultados se debía a una falla en la preparación del elenco, sin embargo el entrenamiento y el juego diario le demostraron lo contrario.

“La realidad es solo una, el equipo no funciona como antes, y necesita una renovación en más del 50% de su plantilla. Venimos arrastrando problemas físicos y sicológicos con los mismos peloteros año tras año y ya es hora que esta situación cambie. Pienso que en la búsqueda desesperada de resultados hemos cometido un error, nos aferramos a hacer el equipo con la misma base y no nos ha dado frutos”, explicó Luis Danilo.

Al ser interrogado sobre la opinión popular de que en las Avispas a los más jóvenes no se les da muchas oportunidades de desarrollar sus habilidades, el director aseveró: “Mi idea es darle desde ya la responsabilidad a los nuevos valores, de hecho en los últimos juegos de la Serie muchos de ellos tuvieron mayor protagonismo y comenzaron a sentir el rigor del juego diario”.

“Necesitamos que los muchachos comiencen a notar la responsabilidad de que son ellos los que tienen que sacar el equipo adelante, algo que hasta hoy no es así, pues como tienen al lado a peloteros con más renombre, se han relajado y no perciben la necesidad de llevar el peso del grupo”.

Posición por posición nuestra provincia tiene figuras en ascenso y otras que ya ha demostrado su calidad. A simple vista podemos mencionar al antesalista Luis Yander La’O, uno de los peloteros de mayores perspectivas en el país. También se puede nombrar al receptor Andrés Reina, el jardinero Sergio Barthelemy y los jugadores de cuadro Adriel Labrada y David Silveira, entre otros.

Confiado que el talento para trabajar existe y que los resultados positivos llegarán, Luis Danilo aprovechó la ocasión para enviarle un mensaje a los aficionados: “Lo que vamos a hacer no es nada descabellado, de hecho todos los equipos han pasado por esto, solo que ellos tuvieron la previsión de hacerlo antes Quiero dejar claro que nosotros jamás renunciaremos a la victoria, pero me gustaría que la afición comprenda que el cambio es imprescindible”.

“Al final si lo que propongo no funciona o no es del agrado del siempre respetable público, ellos estarán en las gradas para juzgarme y hacerme saber con sus críticas si estoy en la vía correcta o no. Después de todo, los directores sabemos que siempre estamos en la palestra pública, pero no puedes dirigir pensado en esto, a veces hay que tomar decisiones arriesgadas”.

Tal vez pasen algunos años para ver el “Guillermón” a grada llena en un play-off, pero me quedo con la sensación de que esos días volverán. Ya no será con Pacheco, Kindelán o Pierre, ahora serán otros los protagonistas que responderán cuando la afición los convoque a que “caminen eso”. Lo importante es que sin importar cuál sea el nombres todos defienden el mismo panal.

Algunas dudas…en los finales de la Serie Nacional de Béisbol

Hoy quisiera escribir sobre cualquier otro tema, quizás estrenar algún que otro relato breve; pero mi entorno me obliga a retomar el béisbol, cuando Cuba pueda estrenar esta misma noche un nuevo campeón; o el culebrón de más de cien juegos, con visos de Animal Planet (por aquello de que se enfrentan “leones” y “tigres”[1]), se extienda durante unos cuantos días más.

Comoquiera que en unas horas (según mi pronóstico) o días (según el deseo de la fanaticada azul) se cerrará el capítulo número 51 de nuestras Series Nacionales (SN 51), y sin importar realmente quien gane el campeonato; quiero hacer mi propio análisis de esta edición de los clásicos cubanos de béisbol.

Seguramente, visto el regreso de las multitudes a los estadios del país; el agradable protagonismo de equipos otrora sotaneros ó el retorno a los play off de un histórico como Industriales; muchos periodistas y comentaristas de medios de prensa oficiales catalogarán de exitosa la reciente Serie Nacional e intentarán cubrir bajo la lona del “éxito” y con muchos epítetos, las lagunas que durante los últimos años ha venido mostrando la pelota nacional.

Sin embargo, a ese (probable) optimismo quisiera contrarrestar algunas dudas, ante las cuales no me conformaré con preguntar, sino que brindaré mi opinión que, a todas luces, no pretende ser la definitiva:

1. ¿Es realmente un éxito el polémico formato de 17 equipos?

No lo creo. El que asegure que la competitividad observada en esta Serie es resultado de la variación en el formato o es ciego o comenzó a ver las series este año.

La rivalidad mostrada en esta edición, protagonizada fundamentalmente (y una vez más) por la candente zona oriental, es consecuencia directa de la propia evolución de los equipos involucrados: unos en franco ascenso consagratorio hacia la élite de la pelota cubana (Ciego de Ávila, Cienfuegos); otros fruto de una filosofía de juego que, más allá de detractores, sigue dando resultado (el Matanzas de Víctor Mesa); no pocos en actuaciones por debajo de sus expectativas, aunque por causas varias (Pinar del Río, Villa Clara, Santi Spíritus y Santiago de Cuba) y un grupo con guarismos según sus acostumbradas mediocridades (Metropolitanos, Camagüey, Holguín y La Isla, a los que se suman ahora, por obra y gracia de esta estructura, Mayabeque y Artemisa).

Estoy plenamente convencido de que con menos equipos involucrados en la serie, la rivalidad iba a ser igual o superior. Esto también lo creen todos aquellos aficionados que al darse a conocer la decisión de la criticada Comisión Nacional de Béisbol, abogaron por una reducción en la plantilla del campeonato.

2. ¿La presencia en la postemporada de equipos como Granma es un buen síntoma de nuestro béisbol?

Tampoco lo creo. La potente artillería que caracteriza a la alineación granmense no es una condición suficiente para garantizarle un panteón entre los mejores equipos; por el contrario, es uno de los conjuntos que más errores técnicos evidencia en su juego y eso, citando a Michel Contreras, “no puede suceder en un play off. Qué va”.

Pienso que, más allá de sus méritos propios, Granma llegó a donde lo hizo por las carencias de un Villa Clara (¿le habrá hecho falta un Víctor Mesa?) y de Santiago de Cuba, verdadero centro hospitalario al final de temporada.

Pero no solo es Granma (quizás el ejemplo más obvio); todavía se comenten muchos errores del abecé del béisbol por parte de equipos clasificados a los play off, lo que no es más que otro reflejo de las carencias de nuestra pelota.

3. De Regla IBAF y otros demonios…

…estuvo llena la SN 51. No entiendo todavía la necesidad de aplicar esta polémica regla en nuestro clásico nacional. Si me responden que es para la preparación con vistas a los campeonatos de la IBAF; bien, pues que la apliquen en los juegos de preparación de nuestra pre-selección nacional; pero no en los partidos de nuestra serie. Si, en cambio, me explican que es para ahorrar electricidad en los estadios…¡pues lo entiendo menos! Entre los juegos diurnos y la regla IBAFvan a acabar con la esencia de la béisbol.

Por otra parte, qué decir del famoso juego válido después de la quinta entrada. Poco importa si un equipo gana por diez que por una carrera, o que se decida a clasificación de un seleccionado, el fantasma de la derrota por lluvia u oscuridad está siempre latente, incluso en los play off, donde, si bien no se aplicó, los comentaristas no se cansaban de evocarla, como si lo que se estuviera decidiendo fuera un partido de barrio. Además, si de demoras se trata, hay que ver cuánto puede “estirar” un lanzador un juego en busca de la “famosa” decisión.

En cuanto a los 17 equipos…bueno, ya de eso hablé…¡otra barbaridad! que no solo atenta contra el necesario incremento de calidad en nuestro béisbol, implica estadísticas falseadas y gastos de recursos (recordar que jugamos de día para ahorrar combustible [sic]); sino que va contra lo que pide la gran mayoría (por no absolutizar, que no me gusta) de una afición conocedora de la pelota como pocas en el mundo.

Lo que sí parece haber cumplido su objetivo inicial es la elevación del montículo de los lanzadores hasta 15 pulgadas, en busca de equilibrar el balance entre bateo y pitcheo. Comparado con la Serie Nacional50 (AVE: 298 y PCL: 5,25) en esta edición se bateó para 283 y se lanzó para un ¡buenísimo! 3,40[2]. PERO (ya pensaron que no había un pero), ¿eso demuestra un salto de calidad en nuestro pitcheo?

Claro que no. ¿Qué sucederá cuando los lanzadores seleccionados para formar parte del “equipo grande” tengan que subirse a un montículo unas pulgadas más pequeño? Bueno, en verdad no me preocupan tanto los lanzadores que, a fin de cuentas, son los que mejor han lucido en los últimos eventos internacionales; sino los bateadores que, enla Serie Nacional se las dan todos de slugger y a la “hora de los mameyes”…pero me salgo del tema (o tal vez no).

Muchas otras preguntas podrían hacerse, que minen las bases del supuesto de que con esta Serie Nacional que recién concluye se ha evidenciado un salto de calidad en nuestra pelota.

Afortunadamente (ahora soy yo el optimista) ya se ha venido anunciando en las trasmisiones de la pelota, un encuentro científico para discutir sobre nuestras series de béisbol. Ojalá en el mismo también esté presente la opinión de los aficionados y que una vez celebrado no nos depare nuevas sorpresas para la edición 52 de nuestros clásicos, porque ya sabemos que a veces, el remedio es peor que a enfermedad.


[1] Denominación (a mi entender) arbitraria con que se conoce a los equipos Industriales y Ciego de Ávila, respectivamente

[2] Estadísticas tomadas del sitio oficial del béisbol cubano. http://www.beisbolcubano.cu

Santiago de Cuba, casi…no vale

De nada valieron los sobresaltos, las incomodidades y las uñas de menos; Santiago de Cuba quedó fuera de los play off por segunda temporada consecutiva.

No valen las justificaciones: la ausencia por lesión de toda la línea central titular (Olivera, Navas y Reutilio), ni las molestias físicas con las que jugaron otros de los de mayor peso ofensivo en el equipo (Meriño y Bell). Santiago tuvo la clasificación en sus propias manos (o en sus propios bates) y la dejó escapar.

Enfrentando al equipo de peor resultado de la 51 Serie Nacionalde Béisbol (Mayabeque), no había otra opción que imponerse y dejar en el camino a Granma o Las Tunas, equipos que llegaron (junto con Ciego de Ávila) empatados con los indómitos a la última jornada de la etapa clasificatoria del campeonato, y tenían frente a sí a rivales de mayor categoría.

Sin embargo, aquellos hicieron lo que no pudieron los santiagueros y ganaron los boletos en disputa.

Un partido tenso selló la eliminación de los indómitos. Luego de comenzar ganando 4 a 1, desde la misma primera entrada, con Danny Betancourt en el montículo, lo que parecía sería un choque de puro trámite se convirtió en una pesadilla.

Un racimo de seis carreras en la tercera entrada puso los nervios de punta a los seguidores del conjunto rojinegro, quienes veían escaparse el boleto por el que tanto habían luchado durante casi un centenar de partidos en esta atípica temporada. Para colmo de males, la constante amenaza de lluvia, que podría llevar a declarar válido el partido (una vez vencido el quinto inning) y por tanto a una derrota prematura y polémica (no entiendo cómo podría manejarse esa posibilidad tratándose de un partido decisivo). De ahí en adelante todo fue cuesta arriba.

Poco a poco los santiagueros fueron descontando carreras (a veces, dejando un elevado número de jugadores en bases) hasta lograr empatar en la sexta entrada. Pero el festejo se les acabó a los cientos de parciales en las gradas del estadio Guillermón Moncada (y otros miles en toda la ciudad) cuando en el séptimo, los de la otrora provincia habanera, anotaron par de veces.

El resto de la historia se encargó de escribirla el pitcheo mayabequense, que no permitió mayores libertades (amén de algún que otro susto en el octavo) a la tanda indómita, para decretar la victoria definitiva de los del oeste, 9 carreras por 7; resultado que les aseguró además la serie particular de esta Serie 51 contra Santiago de Cuba (4 juegos por 2).

De esta forma, los de la Ciudad Héroe quedaron solo con el aroma de los play off, sin poder formar parte de los ocho equipos que degustarán el pastel de la post-temporada. Casi llegan, pero casi no vale…

Tampoco valen lamentos tardíos, rememorar los partidos dejados en el camino contra los equipos de segunda categoría. Los indómitos hicieron cuanto pudieron (y a veces más) con lo que tenían.

Ahora queda el trabajar sobre los errores cometidos durante la serie; aprovechar la experiencia adquirida por jugadores como Luis Yander La O (establecido ya como un muy buen tercera base y segundo bate), Yesander Rodríguez y Rudelis García; subsanar las debilidades de un pitcheo a todas luces talentoso e intentar recuperar a los jugadores lesionados; enfocados siempre en lograr en la próxima temporada (sea cual sea su estructura) recuperar el lugar que le corresponde a la pelota santiaguera dentro del ámbito beisbolero cubano.

Para el resto del país, la fiesta de los play off comenzará el próximo martes. Para los santiagueros…ya no será igual.

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