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La historia de los dentistas y barberos en Santiago de Cuba (+fotos) (+video)

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A veces solemos encasillarnos. En lo personal, en lo profesional; en diversos aspectos de la vida. Suele suceder que no es más que una respuesta natural a la vorágine del día a día, a tantas cosas que aguardan en el tintero y las que aparecen de sorpresa, imperiosas, poniendo de cabezas nuestro mundo. En esos casos entonces, se aboga por lo más fácil, por lo conocido.

Pero a veces el camino más conocido no es el mejor. Pues la rutina, la reiteración de imágenes y lugares, puede traer resultados opuestos a lo esperado.

Este encasillamiento, este facilismo de caminar por lo conocido, tiende a asumir matices extraordinarios en el ámbito de la cultura. Así, vemos un programa televisivo que es copia fiel de otro; o un acto cultural con una estructura que apenas dista de tantos otros celebrados o por celebrar; una peña que no evoluciona o se arrastra en ese mar de lugares comunes cuando de escoger temática se trata.

Afortunadamente, muchos de los espacios culturales o peñas que en los últimos tiempos marcan pautas en la ciudad, han logrado escapar de estos atolladeros. Sin embargo, la celebración en Santiago de Cuba (y en todo el país) de la Jornada por la Cultura Cubana, en conmemoración al Día en que por primera vez se entonaron las notas de lo que luego sería nuestro Himno Nacional; se ofrecía como un cebo para el facilismo, el recurrir a esos “guiones pre-frabricados” en los cuales el espectador puede adivinar, sin mayores esfuerzos, el orden y naturaleza de las evoluciones artísticas invitadas.

El actor y director artístico José Pascual, anfitrión de la Peña científico cultural Desempolvando

A esa celada, sin embargo, supo escapar con creces la más reciente edición del espacio histórico-cultural “Desempolvando”, que cada tercer viernes de mes celebra el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba (AHPSCU), bajo la Dirección Artística del actor José Pascual Varona (Pini). El tema de esta ocasión…pues NO fue el Día de la Cultura Cubana, sino: “dentistas y barberos”.

¿Dislate mayor de los organizadores de la decimoctava edición de “Desempolvando”? Para nada. Por el contrario. Acertada la selección de un tema que abunda en personajes y oficios que también han marcado una impronta en la cultura nacional y que, tal y como se demostró durante la tarde de este 19 de octubre, guarda una historia exquisita, con curiosidades al por mayor.

Invitados especiales para bordar un tema. Por un lado, el Doctor Roberto Nicot, profesor de Historia de la Estomatología, en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba; y por el otro, el destacadísimo barbero y peluquero santiaguero Zenón Pizarro, toda una institución en el arte de la peluquería en esta ciudad.

Ambos, ahondaron en los inicios de sus profesiones, no solo en Santiago sino en la historia de la Humanidad; y bien pudieron haber sido uno solo, el Dr. Nicot (Zenón, Zenón y el Dr. Nicot), tal y como en aquellos tiempos en los que pululaban por la ciudades los curiosos giratorios de color rojo, azul y blanco (de los que apenas quedan dos exponentes hoy en Santiago de Cuba), que advertían al transeúnte de que, en el local que encabezaban, se atendían “arterias, venas y luego, el blanco del vendaje”. Tiempos en los que se encargaban del corte del cabello, también podían salvarle de un molesto dolor de muela.

La tarde deparó, incluso, una demostración del arte de la peluquería, gracias a la gentileza de Zenón, y de una joven voluntaria del AHPSCU, quien a todas luces quedó satisfecha de la labor del reconocido peluquero, y llenó de sana envidia a sus colegas de trabajo.

El estilista Zenón Pizarro, uno de los más conocidos en Santiago de Cuba

El estilista Zenón Pizarro, uno de los más conocidos en Santiago de Cuba

De esta forma peculiar, quisieron los organizadores de “Desempolvando” saludar la Jornada de la Cultura Cubana; festín al que también invitaron a los bailadores del Club Amigos del Danzón, del Proyecto Matamoros Son, perteneciente al Foco Cultural de Los Hoyos; al trovador Fernando Guerrero, representante de la trova joven santiaguera, quien ofreció su tema “Si tú” y luego acompañó a la guitarra a la joven cantante Giselle Lage, quien ofreció a su vez, “La gloria eres tú”, tema indispensable en la cancionística cubana.

La solista Giselle Lage, acompañada del trovador Fernando Guerrero

Bailadores del Club Amigos del Danzón, del Proyecto Matamoros Son, perteneciente al Foco Cultural de Los Hoyos

Así, entre los apacibles compases de un danzón, entre la siempre bien recibida canción trovadoresca, entre boleros y un simpático chachachá de la autoría de la Orquesta Aragón, que magistralmente bailaron los invitados del Proyecto Matamoros Son; transcurrió en el hermoso patio interior del AHPSCU, una celebración muy original por la cubanía.

Para el mes de noviembre, ya se prometen nuevas emociones cuando se dedique el espacio a desempolvar la “polémica” historia del edificio que hoy ocupa, en efecto, el Archivo Histórico Provincial de esta ciudad.

Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, popularmente conocido como Vivac o Vivaque

Desempolvando centros de educación en Santiago de Cuba

Resumir a una tarde más de 490 años de historia de la educación en Santiago de Cuba es un reto sumamente difícil. Los organizadores de la Peña Cultural “Desempolvando” decidieron asumirlo y dedicaron su más reciente edición a desempolvar los centros de enseñanza en esta ciudad. Sin embargo, la magnitud de la tarea les cobró factura.

Si bien el espacio confirmó una vez más su validez para rescatar del olvido historias, anécdotas que reafirmar el papel de la séptima de las villas cubanas en la formación de una nacionalidad; su rol imprescindible en la historia de Cuba; también evidenció que es un riesgo enorme el asumir un proyecto para la promoción de la labor científica de una institución como el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, sede de la Peña, sin caer en el mero discurso histórico, más allá de cuán interesante pueda resultar. Hay que tener en cuenta que (aunque a su anfitrión no guste la definición) “Desempolvando” es una Peña Cultural donde el aspecto artístico debe lograr un equilibrio armónico con el apartado informativo.

De eso precisamente adoleció la edición del pasado viernes 21 de septiembre. Si bien se logró convocar a especialistas de relevante trayectoria y vastos conocimientos sobre la temática, que contribuyeron a la profundización y descubrimiento sobre la historia de la enseñanza institucionalizada en Santiago de Cuba; el apartado artístico no alcanzó los mismos niveles, más allá de estar en concordancia con el tema central de la Peña.

Así, no me pareció muy “feliz” la presentación de jóvenes estudiantes de centros de enseñanza artística (o no), como únicos protagonistas de la tarde. Más afortunado, pienso, hubiera sido la presentación de músicos profesionales que, a su vez, se destaquen en la docencia. Quizás, incluso, la combinación en el mismo escenario de maestros y alumnos, lo cual también hubiera cumplido con las exigencias del tema.

Pero concentrémonos entonces en lo relevante de la tarde.

Para mí, como estoy seguro para muchos de los presentes, la más reciente edición de “Desempolvando” estremeció emociones, desató curiosidades y alimentó un poco más esa pequeña pasión por una ciudad que nunca se cansará de sorprendernos.

La presencia del Dr.C Giovanni Villalón García, pedagogo y especialista en Comunicación Social en la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), autor de la “Cronología de la Enseñanza en Santiago de Cuba”; y del Padre Joan Rovira, Rector del Seminario San Basilio el Magno; fueron muy acertadas y agradecidas, dado el amplio conocimiento mostrado por ambos y la pasión por la investigación.

Entre ambos nos permitieron adentrarnos en una historia que se remonta a 1522 (apenas siete años después de la fundación de la villa), fecha en la cual queda constancia de la primera solicitud de la iglesia santiaguera para la creación de un colegio en esta ciudad. El 8 de marzo de 1523, la séptima villa ya cuenta con su primera escuela (la primera de Cuba), la cual comienza a funcionar de forma oficial, el 28 de abril de ese propio año.

A partir de ese momento, otras primeras veces matizarán la historia de la enseñanza en Santiago de Cuba: como el primer maestro cubano (santiaguero), Miguel (de) Velázquez o la que todavía muchos consideran la primera Universidad cubana, el Colegio Seminario San Basilio el Magno.

Sobre esta última un testimonio invaluable de su actual Rector, el padre Joan Rovira, autor, junto a la historiadora Olga Portuondo, del libro “El Colegio Seminario San Basilio el Magno”. Esta insitución, que hoy tiene su sede en la Loma de los Desamparados, en la calle San Fernando se fundó en 1722 y desde entonces se ha asentado en diferentes sitios de la ciudad, siendo los más recordados el actual Centro Cultural Francisco Prat Puig y el del poblado del Cobre, inaugurado en 1931.

Poco a poco, y a veces con más premura de la merecida, se hizo un recorrido por varios de los principales centros de enseñanza de Santiago de Cuba: el instituto de segunda enseñanza (1864); el colegio Dolores (1913); la escuelita Spencer para niñas, herederas de la primera bandera cubana que cubrió los restos de José Martí, entre otros.

Momento especial de la tarde fue el espacio dedicado a la Escuela Normal para Maestros de Oriente. Varias de sus graduadas se encontraban entre el público. En sus canas estaba toda la historia de una institución que marcó una época en el quehacer estudiantil santiaguero.

Con voz temblorosa pero mente lúcida, recordaron el proceso de selección para ingresar al centro y, cual joya guardada durante más de sesenta años, mostraron uno de los uniformes originales que se usaron en esta institución: una blusa de mangas largas con las cuatro corbatas de colores que se señalaban el año cursado. ¡Realmente impresionante!

Mucho queda aún por decir de la enseñanza institucional en Santiago de Cuba. Ahí están el Colegio Dolores, el Instituto de Segunda Enseñanza, la Universidad de Oriente con sus 65 años y muchos otros más…aguardando por ese momento en el que tal vez, nos toque quitarle el polvo del tiempo.

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