Santiago en mí

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“Crónicas de mi ciudad”: despidiendo el 2014

Esos azares que se presentan como llamadas telefónicas a última hora, piedras que no dejan de ponerse en el camino; nos hicieron llegar tarde a la Casa Heredia. Allí estaban, sentados en tertulia en los bancos que otras tantas han presenciado, varios de los habituales a la peña “Crónicas de mi ciudad”. Amigos.

Su fidelidad no deja de asombrar, es motivo suficiente para este empeño de cada mes, para olvidar otras tantas cosas que frenan, y dejarnos llevar por las que impulsan.

En apenas diez minutos todo estuvo listo. Y comenzó la última edición del 2014.

Los versos de José María Heredia marcaron el inicio. A 211 años de su natalicio, fue el sencillo homenaje de los organizadores de estas crónicas.

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Giselle Lage y Erick Ramírez en “Crónicas de mi ciudad”

Luego de la presentación de rigor y la interpretación de dos temas por parte de Giselle Lage, anfitriona del espacio; Adonis Vargas, uno de los asiduos, colaborador entusiasta, se unió a los homenajes, en esta ocasión, para festejar un nuevo año de vida de Nereyda Barceló, periodista eterna y cófrade de otras tantas peñas.

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Adonis Vargas hoomenajeó a la periodista santiaguera Nereyda Barceló, presente en la peña

En la sección literaria, se presentó el texto Personajes populares y cuenteros en Santiago de Cuba, de Ramón Martínez Hinojosa; un singular texto que, en medio de los festejos por los 500 años de fundación de esta ciudad, se vuelve imprescindible.

Una agradable sorpresa resultó la actuación de Ronaldo, joven trovador de la Universidad de Oriente, poseedor de una voz impresionante y canciones desgarradoras.

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El joven trovador Ronaldo, sorprendió agradablemente por la potencia de su voz

Otro de los regalos de esta última edición del 2014 de las “Crónicas de mi ciudad”, fue la actuación del trovador José Aquiles quien, cual si se encontrara en su Peña del Menú, accedió a interpretar los temas que el público presente, seguidor de su obra, le solicitó. Así, se dejaron escuchar los acordes de “Mira”, “Amores que se fueron” y “La otra santiaguera”.

El cierre estuvo a cargo una vez más de Giselle con la interpretación “Ten”, un conmovedor tema de la autoría del trovador (y amigo) Erick Ramírez.

Así fue la despedida de “Crónicas de mi ciudad” a este 2014. El venidero año ya serán otros y muchos los pretextos para un nuevo encuentro, cada segundo viernes de mes, a las 4 pm, en el patio de la Casa Natal José María Heredia.

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Nereyda Barceló en la peña “Crónicas de mi ciudad”

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José Aquiles complació a los presentes con los temas que le solicitaron

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Jonrones en el Prat Puig

Como muchos santiagueros (cubanos) crecí con sus jonrones. Grité con mil gargantas en el Guillermón, coros que clamaban por una ventaja, o por seguir la fiesta de batazos. Aprendí a admirarlo desde la distancia, desde el sinfín de alegrías que me regalaba con tanta humildad; por esa imagen de hombre serio, de pocas palabras y hasta retraído. Orestes Kindelán Olivares es parte de mi imaginario de niño, de joven, de amante del beisbol como suceso cultural en Cuba.

Pero detrás del pelotero hay otro mundo. Un hombre que sorprende por su sencillez, por la profundidad de sus principios, expuestos con la misma contundencia de esos batazos que lo encumbraron hasta la historia del béisbol de todos los tiempos.

Este sábado 7 de junio, Kindelán fue protagonista una vez más. Ya no en el diamante del Guillermón Moncada (aunque por momentos el ambiente fue el mismo) sino en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig, como invitado especial a la Peña del Menú, del trovador José Aquiles; quien se convirtió así en el pitcher de turno, con la difícil labor de lanzarle (preguntas) al mayor jonronero de la pelota nacional.

Nunca vi a un pitcher tan orgulloso de recibir jonrones.

Eso fueron las respuestas de Kindelán que, estoy seguro, sorprendió a mucho por su locuacidad, por la jocosidad de sus comentarios, por la soltura con que sorteó los temas tratados. No se habló de pelota (tal fue el compromiso de los organizadores de la peña para con el cuarto bate de los equipos Cuba), aunque todas las preguntas cayeron en esa zona de duda, donde solo un grande como Kindelán puede hacer un swing de jonrón.

Se le escucharon anécdotas, análisis, sentencias. Emocionado se le vio hablar de Fidel, de Chávez, de aquel juego tremendo entre los dos comandantes y donde él, y otras glorias del beisbol cubano fueron cómplices de las ocurrencias del líder cubano.

Y cantó; porque es amante de la buena música y cuando canta Oscar de León, Kindelán se vuelve otro, y toma las maracas de uno de los integrantes de Ecos del Tivolí, y parece uno más del sexteto. El público reaccionó y, como nunca antes había visto en el Menú, se pararon y aplaudieron y corearon y bailaron y Kinde, camina eso, como en el Guillermón.

Kindelán es Santiago, porque es como su gente, sencillo, humilde. El público del Menú agradeció con aplausos, con el ir y venir por una foto, con el reconocimiento otorgado por instituciones y los organizadores del Menú (incluido un tema original de Aquiles, dedicado a Kindelán) a ese grande del deporte cubano

De mi parte, fue el encuentro con un ídolo, con ese hombre al que en el patio de mi casa yo traía en mis juegos de niño, y yo era Kindelán y bateaba por sobre un tejado que entonces me parecía tan lejos.

Ahora queda una foto que deberé buscar en cámara ajena (nunca lamenté tanto olvidar llevar una cámara) y una pequeña tarjeta donde el Tambor Mayor tuvo la deferencia de un regalo:

Para Noel:

De su amigo,

O. Kindelán

Cuatro años de Menú

Es cierto, Kindelán se robó el show de la más recién te edición del Menú, pero todos lo agradecen. Fue ese el mejor regalo que pudieron hacerse los organizadores de la Peña, en la edición que celebró los cuatro años de este espacio, (me atrevo a asegurar) el más gustado del acontecer cultural santiaguero.

Sin embargo en el Menú hubo otros exquisitos platos. Aquiles dedicó la peña a los santiagueros nominados y galardonados en el Festival del disco cubano, Cubadisco 2014. Entre los invitados estuvieron el sexteto Ecos del Tivolí (música tradicional), el escritor Reinaldo Cedeño (premio de notas discográficas por el disco del Sexteto Ecos del Tivolí), el tresero René Avich (quien no pudo estar presente, pero envío una muestra del material premiado), entre otros homenajeados.

También se escuchó la voz de la trovadora Gladys del Monte; las ocurrencias de Reynaldo García Blanco, y la música de Aquiles, con su obra y parte del repertorio antológico de la trova cubana. (Ah!, claro, también tuve la suerte de haber sido invitado a leer la carta que ganara una de las Menciones del Concurso Internacional de Cartas de Amor, celebrado este año 2014, en Santi Spíritus)

Fue histórica esta edición del Menú. Así lo dijo Aquiles, pero así también lo sentimos los que cada primer sábado del mes nos reunimos en el Prat Puig. De tanto y bueno que ha pasado por este espacio, lo sucedido este 7 de junio, marca un hito.

Dos Santiago, una crónica

Público asistente a Crónicas de mi ciudad

Público asistente a Crónicas de mi ciudad

Quisimos que fuera especial. En medio de una ciudad como pocas veces recuerdo, con cientos de opciones para celebrar el Día de los Enamorados, la más reciente edición de la Peña “Crónicas de mi ciudad” tenía que atrapar a su público. Y así fue.

Pero el mérito no recae solamente en los que, cada mes, nos enfrentamos al reto de organizar una propuesta atractiva; sino en los artistas invitados, en los amigos que ya se hacen habituales, tanto detrás del micrófono como en ese público que no deja de sorprendernos y es también gran protagonista.

A pesar de las ausencias sentidas, por motivos de último minuto, la Peña transcurrió fluida entre canciones, versos, la picaresca de la narración oral y no pocos estrenos por parte de Giselle Lage, anfitriona del espacio.

Georgina Soler y su piropo hizo las delicias de los presentes

Georgina Soler y su piropo hizo las delicias de los presentes

Luego de la presentación de rigor, por parte de Giselle y Fernando Guerrero, guitarrista acompañante y trovador; pudimos disfrutar del quehacer de Georgina Soler y sus simpáticas narraciones. Acorde a la fecha, “El piropo” de Georgina desató risas y aplausos desde bien temprano en la tarde.

Al tema del amor también dedicó su gracia María Magdalena Cabrera, decimista santiaguera que, durante años ya, ha hecho de las delicias de todo el país con sus colaboraciones en folleto humorístico Palante. Cuando el amor se va, Amar a dos sin tabúes y Entusiasmo senil, fueron las décimas que escogió Magdalena para la ocasión.

María Magdalena Cabrera

María Magdalena Cabrera

Sobre el beso en el cine, disertó Adonis Vargas, otro de los habituales de la Peña, ahora “vestido” de colaborador. Se trató de un interesante acercamiento a la filmografía cubana y universal, desde el tratamiento de este acto tan íntimo.

Adonis Vargas

Adonis Vargas

Y entre verso, cine y picaresca, la música.

Fernando Guerrero, el Dúo Estocada y Erick Ramírez, ya habituales, así como la actuación especial de José Aquiles, regalaron una tarde netamente trovadoresca; la cual tuvo, además, interesantes ribetes de estreno. Temas como Wave (de Tom Jobim; cantada en esta ocasión por Giselle y Fernando a la guitarra), Vamos a empezar (de la autoría de Carlos Javier —del Dúo Estocada—, a dos voces con Giselle) y Juventud y Soledad (de Erick Ramírez, a voces con Giselle) sorprendieron agradablemente a los reunidos en el patio de la Casa Natal José María Heredia.

Otro Santiago en la crónica

El pasado 12 de febrero, nos sorprendía a todos la noticia de la muerte del trovador Santiago Feliú. Aún sin reponernos de la conmoción, bastó la complicidad con su música y su impronta, para convocar amigos a un sencillo homenaje durante la Peña.

Y entre esos amigos, nadie mejor que José Aquiles, quien conoció y compartió con Santi esas tropelías del arte y la trova, de la guitarra en ristre. Hasta “Crónicas de mi ciudad” llegó el trovador, con su nostalgia a cuestas y sus historias que se remontan hasta finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando la vida (esa a la que tanto cantó Santiaguito), los unió para siempre.

José Aquiles rememoró sus encuentros con Santiago Feliú

José Aquiles rememoró sus encuentros con Santiago Feliú

Aquiles rememoró sus encuentros con Santi, y esas crónicas que también nos legó el autor de Náuseas de fin de siglo en esta ciudad, como aquella vez que sorprendió a todos con su presencia en la Peña del Menú. Así, con Aquiles, Santi estuvo entre nosotros. Los versos de Ay, la vida, nos trajeron su voz. La emblemática Para Bárbara, nació de la garganta común de Carlos Javier, Erick Ramírez, José Aquiles y todos los que aún (y por mucho tiempo más) llevamos su música dentro.

Erick, Carlos Javier y Aquiles, durante el homenaje a Santiago Feliú

Erick, Carlos Javier y Aquiles, durante el homenaje a Santiago Feliú

Carlos Javier, Giselle y José Aquiles

Carlos Javier, Giselle y José Aquiles

Vista de Crónicas de mi ciudad

Vista de Crónicas de mi ciudad

Brindis por la Peña del Menú

A propósito de las palabras de José Aquiles, compartimos está crónica escrita por L.E. Verdecia Calunga, sobre la más reciente edición de la Peña del Menú, del trovador santiaguero.

BRINDIS POR LA PEÑA DEL MENÚ

L E Verdecia Calunga

HAY muchos modos de comenzar un año y quiero referirme a uno de los más felices. Algunos de mis allegados están conscientes de cómo para mí ir a Santiago de Cuba es como revitalizar esa hermosa alegoría del mitológico Anteo quien, al contacto con su madre Gea, volvía a recuperar fuerzas para el combate. No siempre tengo conciencia exacta de ello, pero solamente caminar por la ciudad, escuchar la cadencia comunicativa de sus gentes, volver a contemplar el collar de montañas que la rodean o el aparente hueco donde se anida su bahía, (re)encontrarme con sus buenos atributos –y hasta con los malos-, admirar edificaciones o atravesar alguna plaza, me hacen realimentar viejas y queridas sensaciones que, no lo escondo, me fortalecen.

PERO fue exactamente el sábado 11 de enero un día especial para esa revitalización. Temprano en la mañana supe que en el Sábado del libro iba a ser presentado Santiago literario, obra donde la voluntad, la perseverancia y el amor a la ciudad de su autor León Estrada se manifiestan como resultado de un esfuerzo compilador y esclarecedor que le acompaña desde hace años. Fue la Librería Ateneo un primer espacio para volver a saludar, abrazar y dialogar con gente amiga en un ambiente que no siempre es fácil de encontrar.

EN los instantes inmediatos a la presentación del libro, fue Nereyda quien me alertó e instó para que asistiera al atardecer a la Peña del Menú. Juro que de momento no me percaté del todo a qué se estaba refiriendo, mas cuando someramente me refirió los nombres de José Aquiles y Gabi Soler, y la atmósfera que allí se creaba, además de que esa noche el invitado especial era Roberto Papo Sánchez, bastó para que incluyera en mi agenda sabatina recordar de qué se trataba.

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PARA ser la primera vez que atravesaba el umbral del Centro Cultural Francisco Prat Puig, merecido homenaje al querido y admirado profesor del que gratas enseñanzas y anécdotas me acompañan, no pudo ser mejor ni la sorpresa ni el agradecido placer de encontrarme en un sitio donde la calidez, el buen gusto y el inefable sabor y ambiente a lo cultural concebido con amor a lo que se hace, así como el reposado concatenar de sus partes son ingredientes que no hay que enviar por ellos, están allí. Se dan cita y conviven en la Peña del Menú.

TODO anfitrión que se precie de serlo está obligado a (de)mostrar la valía de su ámbito. José Aquiles, ese viejo cantautor de profundas raíces santiagueras, bajo las adecuadas luces de un discreto y eficaz escenario, con breves palabras introductorias, jocosas, fáciles, comenzó a llegar a las varias decenas de asistentes entre los que quizás ninguno era como yo -con la excepción del grupo de turistas norteamericanos-, un fisgón debutante.

NO imaginé realmente cuánta gente conocida encontraría en aquel espacio, ni cuán rápido iba a sentir que transcurrieron las más o menos dos horas que permanecí en aquel agradable entorno de canciones, anécdotas, recuerdos, sones y el resultado de un singular concurso de participación inmediata. Allí, desde antes del abrazo del productor más sudoroso que haya conocido, aprecié el ánimo abarcador y eficiente de Gabriel Gabi Soler y su accionar para que todo quedara bien; pero también agradecí con la admiración de siempre el cálido saludo del anfitrión José Aquiles, sencillo señor de aquella Peña que para degustar sin reservas, brindó una oferta de calidad en su menú.

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ERA la primera edición de la Peña del Menú en el 2014 y para suerte mía se efectuó el segundo sábado de enero ya que, como es su generalizada costumbre, acontece el inicial de cada mes. La voz muy bien conservada de José Aquiles dejó escuchar canciones que, recordadas o no conocidas para mí, fueron un saludable primer momento para dar paso al primer clímax: la excelente interpretación que Grisel Gómez hizo (hace) del tema Santa Trinidad, el mismo que ella defendió y con que el Aquiles como autor había ganado días antes el Gran Premio del concurso convocado por los 500 años de Trinidad, la tercera villa fundada en el siglo XVI y declarada en 1988 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

UNA vez más el talento del trovador y otra dosis de orgullo para los que queremos la cultura santiaguera, del mismo modo que la extensa nómina de la cancionística cubana posee una nueva adquisición. Pero las mayores sonrisas estaban por llegar: el invitado de la jornada –algo que según he conocido caracteriza cada PdelM– ya dije era el actor y director Papo Sánchez, un hombre al que lo escénico se le plantó en las venas hace muchísimo tiempo.

OÍRLO responder preguntas y referir anécdotas jocosas –salpicadas por la rememoración del conductor anfitrión- fue de las cosas buenas de aquella peña.

POR momentos tuve que recordar los días lejanos en que –siendo él estudiante del cuarto y entonces último año- se empeñó en que la Escuela de Letras tuviera un grupo de teatro guiñol, donde un primerañero de nombre Lino Ernesto trató de aprenderse lo que correspondía a uno de los personajes del Retablillo de don Cristóbal, pieza emblemática del gran García Lorca. El mismo Papo que luego fue director general del conjunto de danzas Cutumba, otro de los blasones con que cuenta la historia cultural de Santiago de Cuba.

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Y disfrutamos otra vez la voz de Aquiles y una pieza sonera donde aprecié esa presencia intersonera (más allá de lo meramente intertextual) que viene desde Matamoros y Ñico Saquito, roza a Pucho el pollero y llega hasta José Nicolás y Felipón.

EN todo aquel suceder de amenidades, participó otro distintivo de la ciudad, José Álvarez Ayra, un amigo de muchos al que conocemos como el mago Ayra, quien dejó apreciar sus dotes de excelente ilusionista para sorprendernos con gracia, histrionismo y sugestión, algo que coadyuvó a la eficacia del guión. Elemento este que permitió transcurriera coherentemente –no sin sobresalto dinámico para el productor- una velada que tuvo su colofón en las interpretaciones del Septeto de la Trova, una agrupación que suena muy bien y que entre otras piezas permitió escuchar un tema que me causó singular impresión y que anunciaba yo no sé si podré regalarte otro abril y luego interpretó con tino un mosaico de temas que hizo estelares el eterno Beny Moré.

DE la PdelM –que ya cumplió tres años- tengo la referencia de que es algo así como la roca matriz de las que actualmente suceden en la ciudad. No exactamente porque de ella nacieran aquellas, si no por el peso específico innegable que esta reviste en el panorama cultural santiaguero. Actualmente, entre otras, tienen vida las peñas Virtud y conciencia, conducida por el guitarrista concertista Aquiles Jorge; Página Abierta, con la guía del periodista y escritor Reinaldo Cedeño; la del Dúo Estocada; también Crónicas de mi ciudad, cuyo eje es la joven cantante Giselle Lage; Vida, violín y verso cuyo anfitrión es Omar Estable; Libros en el patio bajo la tutela de Jorge Matos; Cuentos de café con la narradora oral Nadia Lozada como anfitriona y Cualquiercosario conducida por Demián Rabilero.

MAS, hasta donde he podido conocer, José Aquiles –que durante 18 años fue el eje de la bien llevada Peña de los Escorpiones– se ha ganado un reconocimiento que, entre entusiasmos, aciertos, topetazos, premios, desencantos, constancia, talento y trabajo de equipo puede mostrar con satisfacción resultados siempre agradecidos.

OJALÁ sigan existiendo esos menú santiagueros donde uno encuentre personas que amen la ciudad como lo hacen seres como León Estrada, Roberto Papo Sánchez, Gabi Soler, José Aquiles y tantos otros. Yo, como un Anteo del Caribe, poquito a poco y humildemente, estoy dispuesto a acompañarlos siempre.

Escrito el 3 de febrero del 2014.

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Empeñado

Últimamente ando empeñado y esto, aunque parezca extraño, me produce gran alegría. Supondrán entonces que no se trata de adeudos que inquieten mis sueños; aunque a veces si me ponen en situaciones comprometidas, de las que intento salir de la mejor manera y, de una forma u otra, siempre lo logro.

Se trata en verdad de una manera jocosa, y rápida, de expresar ese afán de involucrarnos en el quehacer cultural santiaguero, que se expone en cada una de las Peñas que hoy abundan en la ciudad. Así que, andar empeñado no es más que andar de Peña en Peña.

Podrá parecer una locura el que incluso me haya auxiliado de un almanaque para marcar el itinerario. Pero no lo es tanto, cuando ya pienso en actualizarlo porque desde su “última edición”, no son pocos los espacios que han estrenado propuestas atractivas, y otros a los que, a pesar de un tiempo ya en sus funciones, aún no he podido asistir.

Pocas son las semanas donde no existe una Peña en la ciudad, incluso en un mismo día, si se apura, puede asistir a tres espacios diferentes y ser testigo de una variedad extraordinaria de ideas y maneras de hacer.

Claro, también hay algunas que coinciden y eso, créame, suele ser un dolor de cabeza que intento remediar con una solución poco menos que salomónica: un mes una y al siguiente la otra.

También suelen coincidir el público, personas que, al igual que yo, desandan de Peña en Peña, y se vuelven cómplices, promotores naturales de la propuesta de su preferencia, fuente confiable en la que saber de lo ocurrido el día que no fuimos, o de algún nuevo espacio que se une al espectro cultural.

Por eso me asombro cuando algún conocido se queja que no hay espacios donde ir a pasar un rato agradable. Ya lo dice el refrán, no hay peor ciego…

En fin, si es usted de los que gusta de la cultura, del talento local, o si está de paso por la ciudad y quiere compartir buena música, historias, risas, y más, esta es mi propuesta: le adelanto un breve itinerario, aún incompleto, de algunos de las Peñas habituales de Santiago de Cuba:

Peña del Menú. Anfitrión: José Aquiles. Primer sábado de cada mes, Centro Cultural “Francisco Prat Puig”. 6 de la tarde. Buena música, entrevista a personalidades de Santiago de Cuba.

Peña “Crónicas de mi ciudad”. Anfitriona: Giselle Lage (cantante). Segundo viernes de cada mes. Sala de Arte del Museo “Emilio Bacardí Moreau”. 4 de la tarde. Una mirada a Santiago de Cuba desde los cronistas y su obra. Además, buena música y entrevistas.

Libros del Patio. Anfitrión: Jorge Matos (escritor). Segundo viernes de cada mes. 6 de la tarde. Patio del Ayuntamiento de Santiago de Cuba. Lectura de poesía, trova, entrevista a escritores santiagueros y rifa de libros.

Desempolvando. Anfitrión: José Pascual Varona y Archivo Histórico Provincial (AHPSC). Tercer viernes de cada mes, 4 de la tarde. Patio del AHPSC. Rescata costumbres, tradiciones de Santiago de Cuba. Invitados musicales, danza, teatro.

De Santiago. Nuestro Reino. Anfitrión: Rodolfo Tamayo (escritor). Tercer viernes de cada mes; 5 de la tarde. Sala de lectura de la Biblioteca Provincial “Elvira Cape”. Entrevista a escritores, música y rifa de libros.

Café Concert Virtud y Conciencia. Anfitrión: Aquiles Jorge (guitarrista concertista). Último viernes de cada mes, 6 de la tarde. Patio del Ayuntamiento de Santiago de Cuba. Historia y música se dan la mano.

Página Abierta. Anfitrión: Reinaldo Cedeño Pineda (escritor y periodista) y Centro Cultural “Monseñor Pedro Meurice Estiú”. Último viernes de cada mes, 6 de la tarde. Sala Juan Pablo II de la Catedral de Santiago de Cuba.

Peña Con Filtro. Cuarto Jueves de cada mes, 4 de la tarde. Callejón del Carmen. Lectura de opesía, trova, rifa de libros.

Peña del Bolero. Todos los sábados, 6 de la tarde. Patio “La Jutía Conga”, de la Uneac.

Otras peñas (a las que aún no me he adaptado a su horario)

Peña del Dúo Estocada. Museo Casa Natal de José María Heredia. Sábado.

Peña VW Música y Poesía. Museo Casa Natal de José María Heredia. Sábado.

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