Santiago en mí

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Dos años contando la ciudad

segundo aniversario crónicas de mi ciudadLa cantante solista, Giselle Lage Gil, invita a la celebración por el segundo aniversario de la peña cultural “Crónicas de mi ciudad”, que tendrá lugar en su sede habitual de la Casa Natal José María Heredia, el próximo viernes 11 de septiembre, a las 4:00 pm.

Será una oportunidad para el reencuentro con varios de los artistas que nos han acompañado durante el último año, y con ese público fiel que cada segundo viernes de mes, se unen a Giselle y sus colaboradores para contar a esta quincentenaria ciudad, desde quienes viven y trabajan en ella.

La música será la protagonista de la tarde, con algunas sorpresas y, algo que no puede faltar en los cumpleaños… (eso nos lo reservamos, por ahora).

“Crónicas de mi ciudad” surgió en septiembre de 2013, y sus dos primeras ediciones las celebró en la Sala de Arte del Museo Provincial Emilio Bacardí. Cuando esta institución cerró sus puertas para una reparación capital, la Casa Natal Heredia acogió la idea.

Entre los invitados que han prestigiado las tardes de Crónicas se cuentan: la Dra.C. María Elena Orozco, el trovador José Aquiles, el guitarrista concertista Aquiles Jorge, el bolerista Joel Leyva, la investigadora Julieta Aguilera (antigua cronista de la ciudad), el periodista y escritor Reinaldo Cedeño, entre otros infaltables colegas y amigos.

Dos Santiago, una crónica

Público asistente a Crónicas de mi ciudad

Público asistente a Crónicas de mi ciudad

Quisimos que fuera especial. En medio de una ciudad como pocas veces recuerdo, con cientos de opciones para celebrar el Día de los Enamorados, la más reciente edición de la Peña “Crónicas de mi ciudad” tenía que atrapar a su público. Y así fue.

Pero el mérito no recae solamente en los que, cada mes, nos enfrentamos al reto de organizar una propuesta atractiva; sino en los artistas invitados, en los amigos que ya se hacen habituales, tanto detrás del micrófono como en ese público que no deja de sorprendernos y es también gran protagonista.

A pesar de las ausencias sentidas, por motivos de último minuto, la Peña transcurrió fluida entre canciones, versos, la picaresca de la narración oral y no pocos estrenos por parte de Giselle Lage, anfitriona del espacio.

Georgina Soler y su piropo hizo las delicias de los presentes

Georgina Soler y su piropo hizo las delicias de los presentes

Luego de la presentación de rigor, por parte de Giselle y Fernando Guerrero, guitarrista acompañante y trovador; pudimos disfrutar del quehacer de Georgina Soler y sus simpáticas narraciones. Acorde a la fecha, “El piropo” de Georgina desató risas y aplausos desde bien temprano en la tarde.

Al tema del amor también dedicó su gracia María Magdalena Cabrera, decimista santiaguera que, durante años ya, ha hecho de las delicias de todo el país con sus colaboraciones en folleto humorístico Palante. Cuando el amor se va, Amar a dos sin tabúes y Entusiasmo senil, fueron las décimas que escogió Magdalena para la ocasión.

María Magdalena Cabrera

María Magdalena Cabrera

Sobre el beso en el cine, disertó Adonis Vargas, otro de los habituales de la Peña, ahora “vestido” de colaborador. Se trató de un interesante acercamiento a la filmografía cubana y universal, desde el tratamiento de este acto tan íntimo.

Adonis Vargas

Adonis Vargas

Y entre verso, cine y picaresca, la música.

Fernando Guerrero, el Dúo Estocada y Erick Ramírez, ya habituales, así como la actuación especial de José Aquiles, regalaron una tarde netamente trovadoresca; la cual tuvo, además, interesantes ribetes de estreno. Temas como Wave (de Tom Jobim; cantada en esta ocasión por Giselle y Fernando a la guitarra), Vamos a empezar (de la autoría de Carlos Javier —del Dúo Estocada—, a dos voces con Giselle) y Juventud y Soledad (de Erick Ramírez, a voces con Giselle) sorprendieron agradablemente a los reunidos en el patio de la Casa Natal José María Heredia.

Otro Santiago en la crónica

El pasado 12 de febrero, nos sorprendía a todos la noticia de la muerte del trovador Santiago Feliú. Aún sin reponernos de la conmoción, bastó la complicidad con su música y su impronta, para convocar amigos a un sencillo homenaje durante la Peña.

Y entre esos amigos, nadie mejor que José Aquiles, quien conoció y compartió con Santi esas tropelías del arte y la trova, de la guitarra en ristre. Hasta “Crónicas de mi ciudad” llegó el trovador, con su nostalgia a cuestas y sus historias que se remontan hasta finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando la vida (esa a la que tanto cantó Santiaguito), los unió para siempre.

José Aquiles rememoró sus encuentros con Santiago Feliú

José Aquiles rememoró sus encuentros con Santiago Feliú

Aquiles rememoró sus encuentros con Santi, y esas crónicas que también nos legó el autor de Náuseas de fin de siglo en esta ciudad, como aquella vez que sorprendió a todos con su presencia en la Peña del Menú. Así, con Aquiles, Santi estuvo entre nosotros. Los versos de Ay, la vida, nos trajeron su voz. La emblemática Para Bárbara, nació de la garganta común de Carlos Javier, Erick Ramírez, José Aquiles y todos los que aún (y por mucho tiempo más) llevamos su música dentro.

Erick, Carlos Javier y Aquiles, durante el homenaje a Santiago Feliú

Erick, Carlos Javier y Aquiles, durante el homenaje a Santiago Feliú

Carlos Javier, Giselle y José Aquiles

Carlos Javier, Giselle y José Aquiles

Vista de Crónicas de mi ciudad

Vista de Crónicas de mi ciudad

Desempolvando la comida santiaguera

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Habían prometido una muestra de lo mejor de la comida santiaguera y cubana. Pero a las cuatro y veinte de la tarde todos miraban hacia las amplias rejas que dan hacia el patio interior del Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba. No había llegado. La peña tenía que comenzar, y comenzó.

La edición treinta del espacio cultural “Desempolvando” estuvo dedicada a la comida santiaguera. Como es costumbre, José Pascual Varona (Pini), conductor y director artístico del espacio, intentó un rápido recorrido por esas “cocinas” que han venido a conformar, a lo largo de la evolución histórica y culinaria, los platos típicos de esa región del país.

Faltó, como en otras ocasiones, la presencia de un especialista que hiciera más llevadera una extensa exposición oral sobre el tema; además de la muestra de muchos de los manjares mencionados (sí, todos miraban hacia la puerta pero no llegaba).

Algo trató de subsanar la presencia de Sandra, joven historiadora del arte, cuya tesis sobre la influencia francesa en Santiago de Cuba sirvió para mencionar otras tantas delicias al paladar heredadas de esa cultura.

“A falta de pan, casabe”, reza el dicho, y aunque eso sí que no faltaba en la tarde, no me refiero en este caso al antiquísimo alimento aborigen, sino a que la picardía de la decimista Magdalena Cabrera, quien desde la edición de octubre se convirtió en una indispensable en esta peña, puso el picante a una tarde que parecía irse muy rápido, sin poder degustar en la práctica de lo que en la teoría hacía agua la boca de todos.

Y ¡por fin llegó! Por la entrada enrejada aparecieron los invitados de la filial santiaguera de la Asociación Culinaria de Cuba, y desde el público se trataba de adivinar qué platos se nos prometían.

La noche caía deprisa. La mesa quedó servida. Todavía hubo tiempo para otra de las picarescas décimas de Magdalena; las disculpas (innecesarias) del Chef y un poco más de historia. Luego, el convite: maíz hervido, hayaca, ajiaco, casabe, frituras, repostería, quimbombó, pescado, pollo y otros tantos platos desaparecían como por arte de magia entre las manos de muchos, dándole otro sentido a la frase, quién sabe escuchada dónde o cuándo, de “tocar la historia con las manos”.

Agradable detalle de este espacio que pretende, en cada nueva entrega, regalar algún signo distintivo. Quedó, sin embargo, la insatisfacción de no haber convocado algún otro artista, enfrentar la comida santiaguera desde otras aristas más allá de la historia y el “arte del chef”.

Treinta ediciones ya de “Desempolvando”. Ardua labor. Pero no cejan. Se anuncia ya para el mes de diciembre un nuevo tema: ¿cómo hemos vestido los santiagueros? Desde ya podemos jugar a adivinar, por dónde vendrán las sorpresas.

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