Santiago en mí

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Las amistades peligrosas: Ricardo Hodelín Tablada

El neurocirujano e investigador histórico Dr.C. Ricardo Hodelín Tablada, será el invitado a la próxima edición de la peña literaria «Las amistades Peligrosas, a celebrarse este domingo 5 de julio, a las 6:00 pm, en la librería Ateneo Amado Ramón Sánchez.

Autor de Las enfermedades de José Martí, un libro singular dentro de la historiografía sobre el Héroe Nacional cubano, y por el cual mereciera el Premio de la Crítica Martiana Medardo Vitier, el Dr.C. Ricardo Hodelín se desenvuelve exitosamente en la investigación histórica y científica, desde su puesto de Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Saturnino Lora. Sus cinco Premio Anual de la Salud y el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba 2013, así lo avalan.

Las amistades peligrosas es un espacio dedicado fundamentalmente a la promoción del libro y la lectura y busca hallar en los invitados, esos libros que lo forman como intelectuales.

Reinaldo Cedeño Pineda: otra amistad peligrosa

El periodista, poeta, cronista y bloguero Reinaldo Cedeño Pineda, será el invitado de la nueva edición de la peña Las amistades peligrosas, que tendrá lugar el próximo domingo 7 de junio, en la Librería Ateneo Amado ramón Sánchez.

El autor de textos ya emblemáticos como A capa y espada y El hueso en el papel compartirá con Rodolfo Tamayo y Noel Pérez, anfitriones del espacio, sobre diversos aspectos relativos a la literatura y en especial al libro y la lectura.

Reconocido también por su trabajo en la promoción literaria, Cedeño es el coordinador del Concurso Caridad Pineda in Memoriam, donde, como dice el slogan, el lector se vuelve protagonista. Sobre la evolución de este proyecto, también se conversará este domingo.

Las amistades peligrosas es un espacio dirigido, fundamentalmente, a promover el hábito de la lectura, a partir de esos libros, autores, que han formado al hombre (o mujer) y profesional que son los invitados de la peña.

Roberto Leliebre, otra amistad peligrosa

Autor de uno de los éxitos de venta de Ediciones Caserón, Buesa, de cera y de lejos, Roberto Leliebre será el invitado de la peña literaria Amistades Peligrosas, que retoma sus actividades este domingo 5 de abril, a las 6:00 pm, en la Librería Ateneo Amado Ramón Sánchez.

Bajo la guía de Rodolfo Tamayo y Noel Pérez, Leliebre compartirá con los presentes no solo detalles de su obra literaria, fundamentalmente en narrativa, sino que nos acercará a esos libros que lo han conformado como hombre y escritor.

MIembro de la UNEAC en Santiago de Cuba, Roberto Leliebre cuenta entre sus libros con: Juegos Consentidos (cuentos, Ed. Santiago); Entre dos luces (cuentos), Juegos prohibidos (cuentos, Premio Pinos Nuevos), El zafiro gris (novela, Ed. Caserón) y el mencionado Buesa, de cerca y de lejos (ensayo, Ed. Caserón)

Próximamente: Numerales

Próximamente en la feria del libro de Santiago de Cuba (22 al 26 de abril de 2015): Numerales, de Rodolfo Tamayo

NUMERALES 1 comprimido

Consejos útiles para Dios

(Departamento de Defensa EUA: Marzo del 2003)

No moleste, no ame al prójimo. Fingiremos no conocerlo

No levante la mano, su criterio no cuenta

Dedíquese al consumo, empeñe el reino, la resurrección

Compre un sofá, vea cientos de canales y mastúrbese

Fume lo que esté a mano (el cáncer es propicio a las bajas pasiones, a democracias)

Olvide las bombas. No incite a la palabra: fomenta inadaptados

Pliéguese. Evite ser requerido / non grato / hecho polvo

 

Numerales es un poemario que, con gracia y talento, enfrenta el hecho poético con todos los elementos novedosos que la lírica moderna ha expresado; no se trata de un experimento de métodos, sino de una bitácora existencial en la que tienen cabida temas eternos y universales: amor y muerte, así como los avatares de la sociedad cubana actual, los derroteros a los que está abocado el planeta, las inquietudes de las jóvenes generaciones de cubanos, con todo lo de bueno y malo que ello implica. Son poemas que, sin miedos y sin dudas, nos hablan de la violencia a través de la desacralización, la riposta y el placer, muestran la fachada interior carcomida una vez que se ha cruzado la puerta, adelantan la obra de un escritor que ha ganado en oficio y contención.

 

Rodolfo Tamayo Castellanos (Santiago de Cuba, 1983). Poeta, narrador e investigador. Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente. Miembro de la AHS. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Segundo Premio Luisa Pérez de Zambrana (2003 y 2004). Premio Libertad Dearriba y Premio Juegos Florales (2005). Premio Encuentro Nacional de Escritores Universitarios (2006). Premio de la Ciudad (2006). Segundo Premio Mangle Rojo (2008). Ha publicado Bajo Asedio. (Ed. Santiago, 2006). Textos suyos aparecen en Alma Mater, Sic, Del Caribe, Caserón y Ventana Sur, y en las antologías Cuatro rostros de la palabra (Ed. Santiago, 2004), Para cantarle a una ciudad: Santiago de Cuba (Ed. Santiago, 2005), Caminos poéticos (Ed. Tres Américas, 2014) y La poesía contemporánea de Santiago de Cuba (República Dominicana, 2007).

Motivos de elogio

A Roberto Tremble

La primera vez que intercambiamos palabras arreglamos el mundo en unos 45 minutos. Nos habíamos visto otras veces, pero nunca nos detuvimos a hablar. Sin embargo aquella vez, en el rectorado orquestamos planes demoledores para avivar la vida cultural universitaria. Yo andaba por el largo camino del papeleo, pues tenía la intención de comenzar a trabajar en la Dirección de Extensión Universitaria, específicamente en el área de Literatura. Recuerdo que conversamos como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Él tuvo algunas palabras de elogio hacia mi trabajo -de alguna manera lo conocía-; habló de trabajar en conjunto, crear peñas, espacios de promoción y debate, hacer un frente común, pues las artes no debían estar desligadas. Mientras lo escuchaba me decía: Este tipo tiene el entusiasmo de un loco, de esos que andan por ahí iluminados, como yo tenía mi cable suelto le tomé varias veces la palabra y me monté en el carrito de la cultura.

Hicimos muchas actividades en conjunto durante el tiempo que trabajamos en la Universidad de Oriente. Nos metimos en unas cuantas camisas de fuerza. No importaba que dijeran: No se puede; ahí íbamos y hacíamos las cosas con verdaderos actos de magia, varios infartos, recursos propios, una cantidad enorme de amigos y gente de buena fe. Demostramos en un buen número de los casos- que las barreras eran más subjetivas que objetivas. Aunque no siempre nos dio la luz y, en ocasiones nos ganó el desaliento, pero al poco tiempo volvíamos con algo bajo la manga. La verdad es que unos cuantos proyectos no pasaron de simple sueños.

Otro recuerdo es su constante sentido del humor. Teníamos una especie de venganzas mutuas a maneras de retos. Primero me retó a que presentara un libro de Historia, frente al gremio de historiadores, de ahí surgió la idea de crear un espacio (La universidad y sus autores) en el que se presentaran textos publicados por profesores. Como venganza lo reté a que presentara mi libro de poemas Bajo asedio, frente al gremio de estudiantes y profesores de Letras de lo cual salió bastante bien airoso-. Así nos mantuvimos hasta llegar a la peña Guitarra Luz, en la cual me enredó en una sección (nuevamente de Historia) que dejaban, casi siempre para el final, en una peña nocturna de más de dos horas. Varias veces le manifesté, en broma, la intención de renunciar, pues pedía cada tema que había que ir a Fondos raros y valiosos a investigar. Debo aclarar que realizar ese espacio fue un placer y un reto cada vez, también me ayudó a crecer.

Disculpen si he hablado mucho de mí. Resulta que quiero dar una visión de alguien a quien tuve muy cerca. Fue compañero, amigo y uno de los mejores bateadores emergentes, de los de confianza, que cuando el juego estaba apretado lo llamabas y daba el batazo. Sabía que podía contar con él; era un cómplice habitual para lo que fuera labor creativa, promover el arte y complicarse la vida con los sueños de una universidad mejor. Estoy seguro que ese sentimiento de saber que estaba ahí, que de necesitarlo estaba al alcance de la mano como se dice en buen cubano: sin miedo-, puede ser atestiguado por muchas personas. Y no cometo el delito de colocarlo en un pedestal; estaba lejos de ser una persona perfecta, sin embargo las virtudes que presencié bien valen estas palabras de elogio.

Nunca dejaré de agradecerle la ayuda que me prestó durante mis primeros meses de trabajo, se empeño en varios de mis proyectos sin tener por qué hacerlo, sin protestar, como si fueran los suyos propios. Con él vi tomar nuevas fuerzas a nuestra Coral Universitaria, trabajamos en ideas macondianas como la de hacer un parque ecológico a partir de los destrozos que había dejado Sandy, sufrimos la burocracia y celebramos las victorias del colectivo de trabajadores de Extensión Universitaria.

Realmente son insuficientes estas palabras para hablarles de la persona que fue: historiador, investigador, músico; un escritor que pudo dar más en el terreno de la crítica y un promotor nato, por citar algunas cosas. La última vez que lo vi le dije: Algo me decía que nos iríamos de la universidad al mismo tiempo, parece que nos pusimos de acuerdo. Él rió y asintió con la cabeza. Hablamos con rapidez en la entrada de la UNEAC. Quedamos en vernos durante algunos de los viajes que tuviera que hacer a La Habana, ya que él partía hacia esa ciudad. Nos encontraríamos en el escaso tiempo que me dejaran mis asuntos literarios y sus asuntos de la música. Lo comprometí a que la primera vez él pagaba las cervezas, casi lo obligué en broma- por todos las ácaros que había respirado en Fondos raros y valiosos. Ahora sé que ese encuentro no será posible, y se diluye como una fina niebla en ese enorme gavetero de los recuerdos inventados de lo que no fue y ya no será. Esa última vez que lo vi, yo andaba en la pretensión de comenzar un nuevo trabajo, y me extenuaba en el largo camino del papeleo oficial. Él tuvo, una vez más, algunas palabras de elogio para mi, enderezamos el mundo en unos 25 minutos, y hablamos de nuestros proyectos como si fuéramos a vivir toda la vida.

Rodolfo Tamayo Castellanos

(nota) En la foto que acompaña esta entrada, Roberto Tremble aparece en semicuclilla, al centro, con camisa azul; acompañado de Rodolfo Tamayo (extremo izquierdo) y otros trovadores y escritores vinculados a la Peña Guitarra y Luz.

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