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Parque sin trova, pero la música sigue

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Finalmente el Parque Céspedes mantuvo sus equipos de audio bajo las lonas. La programada inauguración de la edición 51 del Festival Internacional de la Trova “Pepe Sánchez”, se trasladó hacia la Sala de Concierto Dolores, a unos metros del céntrico escenario, que pierde así una oportunidad de convertirse en plaza ideal para un evento de este tipo.

Pero más allá de estos desajustes en el Programa (al menos en el que llegó a mis manos) y que parecen hacerse tan habituales en cuantos eventos culturales suelen prepararse en esta ciudad, la Gala Inaugural del Festival logró generar las expectativas suficientes como para seguir cada una de las presentaciones que por estos días se generen en Santiago de Cuba.

Sin grandes pretensiones, la Gala mantuvo un buen equilibrio entre la trova más tradicional, el bolero, el son y la nueva trova; además de reservar momentos exquisitos como el reencuentro del público santiaguero con Sonia Silvestre, o la impresionante voz de una joven japonesa que apuesta, junto a su guitarrista acompañante, por la música trovadoresca.

Asimismo, destacar las actuaciones de Eduardo Sosa, Tony Ávila (que mantiene sus niveles de popularidad) y el incombustible Pepe Ordáz.

También se presentaron en el hermoso escenario de la Sala Dolores el septeto Moneda Nacional, el Dúo Cohíba, el Dúo Voces Latinas acompañada a la guitarra por Fernando Guerrero, Xiomara Silva (a quien se homenajeó por sus 45 años de vida artística), Rubén Lester, y la actuación especial de Eduardo “Tiburón” Morales.

Para hoy se anuncian numerosas actividades en varios escenarios. En la noche, el público de esta ciudad de seguro desbordará las limitadas capacidades de la Sala Dolores para asistir al concierto de Tony Ávila y su grupo.

Más tarde, en el patio de la Biblioteca Provincial, se mantendrán las acostumbradas descargas de “Trova sin traba”, con la trovadora santiaguera Adriana Asseff como anfitriona.

Santiago trovadoresco, noches de bohemia…¡qué más se puede pedir!

Regresa Pepe Sánchez a las calles de Santiago de Cuba

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Otra vez bajo el título de Festival Internacional (gracias, según ya dicen los rumores, a la contribución de Elíades Ochoa), se celebrará uno de los eventos culturales más hermosos de los que ha caracterizado a la ciudad de Santiago de Cuba durante años: el Festival de la Trova “Pepe Sánchez”.

Del 19 al 24 de marzo, las cuerdas de decenas de guitarras
protagonizarán numerosos escenarios de esta ciudad; desde la tradicional Casa de la Trova, hasta el patio de la Biblioteca Provincial “Elvira Cape”, donde cada noche se “descargará” con la trovadora Adriana Asseff y sus invitados.

Y si de invitados se trata, esta nueva edición del Festival se antoja de lujo: Eduardo Sosa, Pepe Ordáz, el propio Eliades Ochoa, el villaclareño Roly Berríos y Tony Ávila, son algunas de las figuras que desfilarán por los múltiples escenarios dispuestos para homenajear el 130 aniversario de la composición del bolero “Tristeza”, de la autoría de Pepe Sánchez.

Esta noche, el Parque Céspedes acogerá la inauguración del Festival de la Trova, con la celebración de un concierto múltiple, en el que coincidirán gran parte de los participantes.

Una idea que, más allá de algún que otro detalle técnico, fue muy bien acogida por el público el año anterior.

Desde el próximo miércoles salas de concierto, calles, callejones, parques e instituciones culturales cantarán al compás de los acordes de una guitarra.

Mención especial para la Trova sin Traba en la Biblioteca “Elvira Cape”, oportunidad para la improvisación, la camaradería y la descarga; y también para los conciertos programados en la Sala “Dolores”, que prometen desbordar sus a veces insuficientes
capacidades.

Fiesta de altos quilates para los amantes de la canción trovadoresca. Desde ya, las noches se vuelven bohemias.

Yo, por si acaso, ya guardo mis dosis de insomnios.

Más información:
http://occ-santiagodecuba.blogspot.com/2013/03/santiago-de-cuba-nuevamente-la-capital_14.html

Dedicarán festival de la trova a emblemática canción cubana

santiago de cuba_concierto de eduardo sosa
A los 130 años de creado el antológico tema “Tristeza”, de la autoría de José (Pepe) Sánchez, estará dedicado el Festival Internacional de la Trova, previsto del 19 al 24 de marzo próximo, en esta ciudad.

Los asistentes al encuentro rememorarán la emblemática canción, escrita en el año 1883 y registrada oficialmente con el título “Me entristeces, mujer”, que es considerada, además, como el primer bolero del mundo.

Eduardo Sosa, presidente de la cita de trovadores, aseguró hoy en conferencia de prensa que es una forma muy especial homenajear a Pepe Sánchez a través de uno de sus textos más importante.

Agregó que el festival más antiguo del país retoma en la edición del año 2013 su carácter internacional, y contará con la presencia de creadores de países como Japón, España y Ecuador.

Sosa adelantó que dentro de los invitados asistirá Tony Ávila y su grupo, cantante que goza en estos momentos de gran popularidad entre los santiagueros, y acotó que otros prestigiosos artistas nacionales faltan aún por confirmar.

El evento teórico, dedicado a debatir problemáticas relacionadas con los orígenes del género musical y su estado actual, nuevamente estará a cargo del prominente intelectual Lino Betancourt.

Además de las sedes habituales de la cita cultural: la Sala de Conciertos Dolores, la Casa de la Trova y el Teatro Heredia, en la nueva edición se suman espacios públicos como la Plaza de Marte, que acercarán aún más ese arte al pueblo.

El Festival Internacional “Pepe Sánchez” es auspiciado por el Instituto Cubano de la Música e instituciones de la provincia.

Tributo musical a Frank País García por el aniversario 55 de su muerte

Solemnidad y emotividad sobresalieron en el concierto que esta noche acaba de ofrecer el maestro Frank Fernández, dedicado a la memoria de Frank País García, a 55 años de su asesinato. El concierto contó con la participación de músicos de las orquestas sinfónicas de Camagüey, Holguín, y la Sinfónica de Oriente, agrupación dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa.

Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Santiago de Cuba; Rafael Bernal, ministro de Cultura, y Reinaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular (Gobernación) asistieron a la velada, en la sala de conciertos Dolores, en el centro histórico de esta urbe.

Emocionado varias veces durante su actuación, Frank Fernández destacó las cualidades de hombre íntegro y la fina sensibilidad artística y humana que coincidieron en el joven Frank País, que con solo 22 años era uno de los jefes principales del Movimiento Revolucionario 26 de Julio que luchaba contra la tiranía de Batista.

Un repentino corte en la generación eléctrica dejó completamente a oscuras el recinto principal de la Sala Dolores, en medio de la interpretación de uno de los temas del programa que a pesar del incidente nunca detuvo la ejecución musical del pianista Frank Fernández y los integrantes de la gran orquesta.

In memorian (a Frank País), de Harold Gramatges; Tema de Celia, Tema de amor de La Gran Rebelión, y Cuando pienso en el Che, de Frank Fernández, ocuparon la parte inicial de la velada en honor al joven revolucionario masacrado en las calles de la ciudad por la policía de la tiranía de Fulgencio Batista.

Un segundo momento del concierto incluyó Concierto No. 4 Op. 58 en Sol Mayor, de L.V. Beethoven, con tres movimientos; La bella cubana, de José White, y Malagueña, de Ernesto Lecuona.

Fue tal la identificación de Fernández con el público santiaguero, y tan sentidas sus referencias a la sensibilidad de Frank País, que el concierto se extendió a dos o tres temas más, con el cierre de Tierra Brava, de Frank Fernández, un número muy popular que musicalizó la telenovela del mismo nombre.

El público que abarrotó la Sala Dolores, sitio reiteradas veces ponderado por el concertista, aplaudió largamente al final de la presentación y en gesto recíproco, Fernández mencionó nuevamente a Frank País y lanzó flores a la platea.

Tomado del Periódico Sierra Maestra

La Monumentalidad en Santiago de Cuba (III)

Por Joel Mourlot Mercaderes

Parque Aguilera Santiago de Cuba,

Parque Aguilera Santiago de Cuba, al fondo la iglesia de Dolores

Aunque ha perdido buena parte de sus encantos originales –y ganado otros, ¿por qué no?-, la Plaza de Dolores es, hoy por hoy, uno de los complejos monumentales más impresionantes y emblemáticos de la ciudad de Santiago de Cuba. (Partes I y II)

Hay, en su bello y «retocado» escenario esa combinación –tan común en esta urbe caribeña- de edificios significativos y de esculturas notables, que hacen de este lugar, ciertamente, un punto atractivo y apreciable, para propios y extraños…

Faltan –es preciso advertir- en su remodelado segmento norte, las casonas distintivas que fueron moradas de los marqueses de la Candelaria de Yarayabo y de los condes de Santa Inés, en cuyas estructuras interiores, o en su solar, se erigen actualmente varios de los restaurantes más apreciados de la ciudad, a los que antecede -sobre una de las dos vías en que se divide la calle Aguilera-un amplio bulevar destinado al servicio turístico.

Frente, en la acera sur, conservando aún el viejo timbre de sus pasadas glorias, se alzan las edificaciones antiguas de lo que es ahora La Taberna Dolores («El Bodegón», para todos los santiagueros) y de lo que fue la imponente vivienda del prócer bayamés Francisco Vicente Aguilera, que, con sus recios e invitadores balconajes, se muestran victoriosas sobre algunos edificios de épocas recientes, nunca tan bellos como esas huellas airosas de los siglos XVIII y XIX; émulas, en fin, de la vetusta iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (hoy sala de conciertos «Dolores»), que pese a sus casi 300 años de existencia, conserva casi exacta su imagen externa, sobresaliente en extremo cuando los primeros rayos de sol irradian sobre la ciudad, y no obstante la gigante figura del ya centenario Colegio de Dolores (hoy preuniversitario Rafael María de Mendive), que, contiguo al templo, parece su efectivo guardián.

Cubren la línea del ocaso solar en la plaza, la antigua casa de Antonia Santa Cruz Pacheco, la rica abuela de los Portuondo Tamayo (actualmente restaurante Matamoros); un exponente biplanta de los primeras décadas republicanas y lo que fuera la distinguida tienda de ropas exclusivas «Clubman», que se desparrama hacia la calle Enramadas.

Sin embargo de todos estos atractivos, lo verdaderamente culminante en la plaza es el conjunto monumental en homenaje al insigne patriota bayamés Francisco Vicente Aguilera Tamayo, que centraliza el oblongo parque, harto de sombra de los árboles y de bancadas, destinadas al solaz de los transeúntes y visitantes.

Allí, en efecto, se levanta la gran base forrada de mármol e incrustada por leyendas en bronce, que resumen del pensamiento y de los datos de natalidad y muerte del Héroe, a todo lo cual se anticipa una imagen femenina con algunos atributos que invocan la patria. Y sobre aquel alegórico y estirado pilar de unos 7 o más metros de altura, a cuerpo entero, invocando más las ideas que la la acción, la figura egregia de aquel que fuera uno de los pioneros del separatismo cubano, a mediados del siglo XIX; líder principal de la conspiración que desembocó en la primera guerra cubana por la independencia de España en 1868; el virtuoso revolucionario que supo supeditar sus propios y legítimos intereses a los de la patria –incluido el de liderar la revolución-; el jefe militar de los primeros años dela Guerra Grande, el vicepresidente dela primera Repúblicade Cuba en Armas, y el misionero de esta que fue a la emigración como unificador de las corrientes que allá se opugnaban, y como mendicante patriótico, para allegar recursos a la revolución, cuyo fin no vio, al rendirse a la muerte, el 22 de febrero de 1877, víctima de un cáncer en la garganta.

Le lloraron todos los cubanos dignos, los gobernativos de los Estados Unidos que tuvieron tratos diversos con él, los negros norteamericanos y cubanos, que tuvieron siempre en Aguilera un defensor desinteresado, y cuantos le conocieron en Cuba, Norteamérica y Europa, que lo supieron aquilatar siempre como un hombre cabal, producto que Cuba brinda a la ejemplaridad universal.

Tomado de Sierra Maestra

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