Santiago en mí

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Éramos pocos…

…y parió Catana, reza un viejo dicho que hoy parece adquirir nuevas connotaciones en una ciudad en tensión. Lo digo luego de conocerse, en la tarde-noche de ayer que «ya tenemos dos enjambres de terremotos al mismo tiempo, pues se ha disparado otra serie muy cercana a la que se monitorea desde hace nueve días»; según palabras del Dr.C. Bladimir Moreno, director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, acá en Santiago de Cuba.

Las declaraciones las realizó en una transmisión especial de Teleturquino, en horas de la noche, que tendrá una segunda edición en esta jornada, aun cuando, desde el sismo perceptible en la madrugada de hoy, la tierra se ha mantenido tranquila.

Mapa sismológico de Santiago de Cuba. Foto: Cubadebate

De inmediato Cubadebate se hizo eco de la información publicada originalmente en Sierra Maestra, y no se hicieron esperar los comentarios. Entre ánimos y apoyo para los de acá, hay un tema recurrente: la aparente apatía de los medios nacionales para con la situación que se vive por estos días en estas tierras. Aparente porque, si bien se ha mantenido informado al pueblo de Cuba a través de los partes del CENAIS y de «pases» a al telecentro local, todos parecen reclamar que se realice una de las ediciones de la Mesa Redonda desde esta ciudad; un poco, digo yo, como para darle mayores visos de oficialidad a esa preocupación por cuanto viene sucediendo en Santiago de Cuba desde el pasado 17 de enero.

Bastaría el argumento de uno de los comentaristas para percatarse de la importancia del pedido:

«nadie es capaz de darse cuenta que acá en la capital cualquiera tiene un amigo, pariente o familiar en la región oriental por lo que necesitamos información detallada y esclarecedora sobre la situación sísmica anómala que esta ocurriendo en esa provincia.»

Regreso ahora brevemente al panel informativo transmitido por Teleturquino en la noche de este lunes. Soy de los que defiende plenamente el derecho a la información, en casos como estos, todo el elemento de conocimiento es válido. Sin embargo, también se debe tener mucho cuidado con la terminología empleada, las inflexiones y hasta la comunicación extraverbal.

Lamentablemente he observad0 (y en conversaciones con otros colegas y amigos, me han referido igual percepción) que desde que se comenzó a informar por radio y TV sobre la situación atítpica que hoy se vive, mucho de lo que se dice es entendido de la peor manera. En otras palabras, en varias ocasiones más allá de traer tranquilidad a la población, han generado pánico, desesperación, angustia.

La semana pasada, un vecino comentó en mi casa, «de esta madrugada no pasa el terremoto fuerte», de entonces acá pasaron casi cinco días… luego de lo de anoche, comentarios similares se suscitaron…Algo está fallando en el proceso de comunicación: no me cabe en la cabeza que todavía las personas no comprendan que ES IMPOSIBLE pronosticar cuándo tendrá lugar un sismo de gran magnitud.

La tensión en la población es normal: por mucho que durante años hayamos sido testigos de varios sismos, es primera vez que ocurre algo como lo del 17 de enero y días posteriores pero, dentro de la preocupación, no podemos perder el norte.

A pesar de eso, sí he visto una mayor preparación en buena parte de la población. He visto evacuar en cuestión de segundos un edificio, he visto a grupos de personas estar pendientes a la radio luego de un sismo, sé de muchos que ya tenemos preparadas las mochilas, de los que andan por la calle fijándose en cuáles pueden ser los puntos más seguros.

Nadie quiere que una desgracia ocurra en Santiago de Cuba, mas no podemos olvidar que, desde pequeños, gran parte de los que habitamos esta urbe hemos crecido con la convicción de que, en algún momento, la ciudad puede ser víctima de un sismo de gran magnitud. ¿Será ahora?, ¿mañana?, ¿dentro de unos años?, es difícil de decir. Mientras hay que estar alertas, pero sin pánico, preocupados, sí, pero también ocupados en la preparación. Apoyarnos anímicamente unos a otros y, por favor, evitar transmitir desesperanza, caos, angustia.

 

Cronista por convicción

A sus 68 años recién cumplidos, Armando Céspedes habla con el énfasis de los apasionados. ¿Su pasión?, la geografía y la historia. Más que pasión, obsesión. Desde aquel primer Atlas en inglés que le regalara su madre, cuando el dinero no era precisamente lo que sobraba, la geografía lo ha acompañado siempre, y en esa ruta, la historia ha sido otra aliada.

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

A su currículum se suman otras denominaciones que, sin embargo, no logran abarcarlo: escritor y dramaturgo radial, narrador, poeta y cronista. Habría que sumar la rara habilidad de leer las cartas, escondida, como buen prestidigitador, bajo la ficticia manga.

Su vida ha estado marcada por derroteros no siempre llanos. Piedras y hasta simas ha encontrado a su paso. Un cáncer, la incomprensión, la mezquindad humana, han tratado de derribarlo. Pero Céspedes no se cansa. Su fe es el conocimiento, la necesidad de compartir, enseñar, educar.

En su haber tiene obras tan extraordinarias como el Diccionario Geográfico Provincial de Santiago de Cuba; lamentablemente nunca publicado. Algo similar ha sucedido con otras de sus investigaciones, algo que no lo amilana. Él sigue ahí, hurgando en esos misterios que aún depara una ciudad como Santiago de Cuba.

Entre lo más curioso de su quehacer quizás se encuentren esa “sana manía” de encontrar gazapos. Sus “víctimas”, pues los medios. Lo anima una vez más ese educador que lleva dentro. Muchos le han agradecido, confiesa, otros, ni caso. Pero ahí está acumulada la evidencia, la paciente labor de años, aunque, según cuenta, no habrá de ser tan difícil cuando a diario un mar de gazapos (geográficos, históricos, etc) ofrece abundante pesca (en una próxima entrada de este blog, traeremos algunos ejemplos).

Jaranero, Céspedes parece no poder conversar sin que la crónica, la anécdota ocupe un espacio. Una charla con él es un laberinto, en el que siempre hay una salida, por donde emergemos cargados de cosas nuevas.

Era una deuda contraída casi sin saberlo. Pero una peña como “Crónicas de mi ciudad”, no podía dejar de invitar, a Armando Céspedes, cronista por convicción; autor de sus propias “crónicas de mi ciudad”, en la radio santiaguera. Deuda saldada. Valga entonces como homenaje.

Primeras crónicas del año

Así, con invitado de lujo, comenzó este 2016 la peña “Crónica de mi ciudad”; en su sede habitual del patio de la Casa Heredia.

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Para el buen paso, los amigos. El Dúo Estocada regresó para promocionar el concierto “Canciones para un año”, que este 9 de enero tendría lugar en el Museo de la Imagen.

Una muestra de su quehacer, con nuevos arreglos realizados al piano por Giselle Lage, anfitriona de la peña, sirvió de antesala al concierto. Se sumó, Odelkis Rueda, percusionista de la ciudad, e integrante de la agrupación de Giselle, en sus noches del Iris Jazz Club.

Otra asidua, Georgina Soler, regaló su picaresca, esas narraciones que sorprenden y esa gracia sin igual que la ha llevado a convertirse en invitada permanente a cuanta peña cultural existe en la ciudad.

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Y Giselle, acompañándose al piano, como distinción de este espacio, recibe el año de estas nuevas “Crónicas de mi ciudad”. La invitación es permanente: segundo viernes de cada mes, 4:00 pm, Casa Natal José María Heredia.

Cierre entre amigos

Cierre entre amigos

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Dos años contando la ciudad

Fue como el primer septiembre, hace dos años. Giselle acompañada por la guitarra del trovador Fernando Guerrero; y el Dúo Estocada con el cierre musical. Como aquel septiembre las tensiones. No por el estreno de una peña, sino por los preparativos que implica cualquier cumpleaños.

Giselle Lage actuó con un nuevo formato musical

Giselle Lage actuó con un nuevo formato musical

Dos años cumplió Crónicas de mi ciudad, este espacio cultural en el corazón de Santiago de Cuba, dedicado a contar la ciudad desde sus hombres y mujeres. Dos años. Veintidós ediciones. Y como en toda celebración que se respete: los amigos, ese público fiel que cada segundo viernes de mes acepta la propuesta artística que la joven solista Giselle Lage y sus colaboradores, entregan con la humildad del que también aprende.

Al aniversario estuvieron invitados todos aquellos que durante los últimos doce meses fueron protagonistas de las tardes de la Casa Natal José María Heredia. Algunos no pudieron asistir al llamado. Otros llegaron con nuevos bríos, como la narradora oral Georgina Soler, quien despierta ovaciones y aplausos con su sola mención, y que en esta ocasión regaló un simpático monólogo dedicado a El Santero.

Georgina Soler estrenó un simpático monólogo

Georgina Soler estrenó un simpático monólogo

Novedad también fueron las crónicas de Jacquelin Ferratón, amiga francesa de corazón santiaguero. Jacquelin narró las peripecias que rodean su singular tarea de cronicar la ciudad desde la fotografía, para complacer esas nostalgias que confluyen en internet ante la imagen de la casa, del barrio, de la ciudad añorada.

También llegó hasta la Casa Heredia Elsa Moreno, solista santiaguera que en estos meses de peña se ha convertido en una habitual. Su voz intensa, su apasionamiento en la canción, distinguen los escenarios en que se presente.

Pero en este recuento de Crónicas de mi ciudad no faltaron los estrenos. Por vez primera nos acompañó un mago (por aquello que en los cumpleaños no deben faltar ni magos ni payasos). El joven mago Alejandro disertó con trucos refinados y mucha simpatía, y la pícara ayuda de la anfitriona del espacio.

Estreno también fue el formato musical que acompañó a Giselle durante la tarde: Angel Toirac en el piano (Grupo Influencia, premio JoJazz) y Odelkis Rueda en la percusión; le permitieron a la anfitriona mostrar algo del repertorio con el que se presenta cada lunes en el Iris Jazz Club, de esta ciudad.

Dos años. Veinticuatro meses. Y en cada uno de ellos el reto de complacer a un público, de resumir, en unas pocos horas, lo inabarcable de la cultura santiaguera. Crónicas de mi ciudad comienza, desde ya, a transitar por su tercer aniversario. Las muestras de agradecimiento, de simpatía de ese público que nos sigue, es razón suficiente para aceptar el desafío.

Fernando Guerrero, como el primer día

Fernando Guerrero, como el primer día

Jacquelin Ferraton conmovió con sus crónicas

Jacquelin Ferraton conmovió con sus crónicas

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Elsa Moreno ya es una habitual en la peña

Dos años contando la ciudad

segundo aniversario crónicas de mi ciudadLa cantante solista, Giselle Lage Gil, invita a la celebración por el segundo aniversario de la peña cultural «Crónicas de mi ciudad», que tendrá lugar en su sede habitual de la Casa Natal José María Heredia, el próximo viernes 11 de septiembre, a las 4:00 pm.

Será una oportunidad para el reencuentro con varios de los artistas que nos han acompañado durante el último año, y con ese público fiel que cada segundo viernes de mes, se unen a Giselle y sus colaboradores para contar a esta quincentenaria ciudad, desde quienes viven y trabajan en ella.

La música será la protagonista de la tarde, con algunas sorpresas y, algo que no puede faltar en los cumpleaños… (eso nos lo reservamos, por ahora).

«Crónicas de mi ciudad» surgió en septiembre de 2013, y sus dos primeras ediciones las celebró en la Sala de Arte del Museo Provincial Emilio Bacardí. Cuando esta institución cerró sus puertas para una reparación capital, la Casa Natal Heredia acogió la idea.

Entre los invitados que han prestigiado las tardes de Crónicas se cuentan: la Dra.C. María Elena Orozco, el trovador José Aquiles, el guitarrista concertista Aquiles Jorge, el bolerista Joel Leyva, la investigadora Julieta Aguilera (antigua cronista de la ciudad), el periodista y escritor Reinaldo Cedeño, entre otros infaltables colegas y amigos.

Al final la trova se impuso

Finalmente parece que todos los astros se alinearon, astros con nombre de mujer y categoría de esposa, para que yo pudiera ir a algunos de los principales conciertos que deparó la 53 edición del Festival Internacional de la Trova Pepe Sánchez, en su segunda mitad.

Más allá de un agotamiento que no me dejaba siquiera abrir la boca para (mal)cantar las canciones de mi preferencia, fueron dos días, viernes y sábado, donde mis pies memorizaron cuántos metros separan mi casa de la Sala Dolores y esta del Iris Jazz Club.

Primero fue el (muy perseguido por muchos) concierto del trovador Luis Barbería y dos de las integrantes de las extraordinarias chicas de Sexto Sentido. Concierto que, entre mis conocidos, provocó reacciones disímiles, me impresionó sobre todo por el exquisito trabajo con las voces entre Barbería y las muchachas. Es un complemento perfecto entre el amplísimo espectro vocal de un hombre que se mueve por las zonas más graves con una facilidad de espanto (y parece guardar en su garganta —diafragma, estómago o donde sea— su propio arsenal de percusión) y las ya acostumbradas, aunque no por eso menos impresionantes, dotes vocales de las de Sexto Sentido, que hacen ver el arte de interpretar una canción como algo muy sencillo.

Resaltar del concierto el aparte con Eduardo Sosa y con Raúl Torres. ¡Sencillamente sublime!

La noche de ese viernes marcó mi reencuentro con el autor de temas ya emblemáticos en la cancionística cubana como Se fue y Candil de nieve. Raúl Torres se presentó con un formato acústico (guitarra, cajón y algunas misceláneas) en el escenario del Iris Jazz Club. Se hizo acompañar también de Adrián Berazaín quien no dudó en regalar dos de sus temas.

Una vez más Raúl no me decepcionó; si bien los arreglos de voces para este formato, realizados a algunas de las canciones de su repertorio, no fueron de mi total agrado. ¡Pero qué se yo de música!

Con toda la informalidad que brindaba la noche y el espacio, interpretó varios de sus temas más recientes, mientras reservaba algunos otros para el concierto que daría el domingo. No pudo, sin embargo, negarse a la petición del público de cantar sus imprescindibles.

El sábado guardaba uno de los más esperados regalos de este festival (aún no estoy claro si formaba o no parte del mismo, o fue simple coincidencia): la presentación de la soprano norteamericana Bárbara Hendricks.

Una Sala Dolores abarrotada acogió a la Hendricks quien ofreció un variado programa en compañía de la Orquesta Sinfónica de Oriente, integrantes de algunos de los coros de la ciudad (Orfeón Santiago, Madrigalista y tal vez otro) y dos músicos suecos (ruego me disculpen no recordar los nombres): un saxofonista y un guitarrista.

De lo lírico al jazz, hasta el cierre con Pata Pata de Miriam Makeba, Hendricks dio muestras sobradas de su talento y profesionalidad.

Si algo habría que señalar al concierto es la actuación del coro que, a ratos, lució tímido, desconcertado, tenso; y solo muy tarde ya en el cierre del concierto, pareció soltar amarras.

El complemento de la noche del sábado fue, una vez más, el Iris Jazz Club, esta vez con la actuación de Adriana Aseff y su grupo Boomerang, a quienes hacía mucho ya que no escuchaba. En esta ocasión, de regreso a un escenario que habían hecho habitual hace unos años, mostraron parte del trabajo que estará recogido en un disco. Finalmente invitaron a Luis Barbería y las chicas de Sexto Sentido, el promocionado “plato fuerte” de la noche.

Mucho más tuvo todavía el Festival de la Trova, clausurado este domingo en el populoso parque Céspedes. Sobre su realización, éxito o no, poco puedo decir desde la periferia. Algo sí me queda claro (y lo repito), ojalá siga cada año, adueñándose de los espacios que por derecho propio le pertenecen.

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