Santiago en mí

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Cavilaciones en tiempo de trova

Llega a la mitad el Festival de la Trova Pepe Sánchez y aún no he podido escuchar unos acordes de guitarra, más que los de la inauguración del evento teórico celebrada el pasado 22 de abril, en la sede de los artesanos de Santiago de Cuba.

Se me escurren los días entre los dedos, las obligaciones, el cansancio y la falta del Programa Oficial; y pienso en aquellos otros festivales en los que disfruté la bohemia.

Anoche hice un amago de esos tiempos. Fui hasta el patio de la Biblioteca Elvira Cape, sede de las descargas auspiciadas por la Asociación Hermanos Saíz; pero solo alcancé las pruebas de audio: a las once de la noche aún no había comenzado.

Entonces envidié a los trovadores, demás participantes del evento, y público que carga los estigmas del trasnochador, por la fidelidad para los que allí se presentarían, supongo, hasta bien entrada la madrugada.

(Entonces sentí pena por la anciana que, asomada al destartalado balcón que da hacia el patio de la biblioteca, se preguntaba, quizás, hasta qué hora los bafles marcarían el ritmo de su insomnio)

Ahora ando a la caza de los conciertos de la Sala Dolores para este fin de semana: los de Sexto Sentido, la mesosoprano Bárbara Hendricks y Raúl Torres (anunciados para viernes, sábado y domingo respectivamente); pero el incremento (al doble) del precio de entrada me impulsa a la selección. Aún no decido.

Dos días más andarán los trovadores por las calles, plazas e instituciones de Santiago de Cuba. Todavía no sé cuánto de esta edición podré disfrutar. Pero otros ya lo han hecho, lo hacen, lo seguirán haciendo. Es válido. El Pepe Sánchez es de Santiago de Cuba. Que así sea por muchos años.

Primeras ‘crónicas’ del año

Como un puño al espinazo, con guante de seda. Así (palabras más, palabras menos) definió a la crónica Reinaldo Cedeño Pineda. Él hablaba del oficio, del Encuentro Nacional de crónicas “Miguel Ángel de la Torre, de las crónicas íntimas y “El hueso en el papel”, de su blog y lo que ha significado y significa ser el “jefe de uno mismo”. Él hablaba, y yo todo oídos, una mano interior que corría presurosa tras las palabras, anotándolas en ese papel (a veces) imperecedero de la memoria. Una cátedra es Cedeño. Un faro para los que intentamos contar una ciudad, un suceso, un día a día con esa paciencia de observador.

Y leyó. Leyó con esa forma insuperable del autor, con esa cómplice picardía con que confesó “hasta ensayé para hoy”. Ya prometió un nuevo libro de crónicas. Los que asistieron a las primeras “Crónicas de mi ciudad” del 2014, tuvieron la primicia.

Otra vez la cita fue en la Casa Natal “José María Heredia”. La alegría del reencuentro con amigos, artistas y público.

Giselle y Fernando Guerrero abrieron con ese clásico de la nueva trova que es “Es más, te perdono”, de Nicola. Y la tarde fue para mejor. Otros clásicos de la cancionística cubana y universal se dejaron escuchar de la voz de la anfitriona de este espacio; incluido ese momento tan hermoso en que los presentes la acompañaron en “Volver”. ¡Tanta magia guardan los tangos!

Otro reencuentro. Maggie, especialista del Museo Provincial “Emilio Bacardí”, ese primer hogar (ahora en reparación) de la peña, llegó para rememorar la figura de Doña Elvira Cape.

Para el cierre, Giselle convocó al Dúo Estocada, ligados para siempre a “Crónicas…” desde aquel primer sí que los llevó a convertirse en fundadores del espacio. Ahora el horario les permitió regalar una amplia muestra de su obra, merecedora de mayores horizontes.

Fue esta, la quinta edición desde aquel, tan lejano ya, septiembre, una peña sencilla, breve, conmovedora. La primera del año. La próxima se anuncia, por sí sola, como algo especial. 14 de febrero es la fecha. Ideas hay muchas. Ese día, estoy seguro, muchas otras crónicas se escribirán.

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Un ‘libador de savia’ en “Crónicas de mi ciudad”

Así definió Reinaldo Cedeño Pineda a los cronistas, durante su Intervención durante el VIII Encuentro Nacional de la crónica “Miguel Ángel de la Torre”,[i] celebrado en el pasado mes octubre 2013, y del cual resultó ganador por tercera ocasión.

Esta es una certeza forjada, seguramente, no solo de sus lecturas, sino de ese hábito de escribir y escribir, como una necesidad; su “apuesta por el ser humano”

Pero de esas certezas y más esperamos conocer este viernes 10 de enero, cuando conversemos con Cedeño en la primera edición de “Crónicas de mi ciudad” en este año 2014; cita pactada, como ya es costumbre, para las 4 de la tarde en el patio de la Casa Natal “José María Heredia”.

Será también momento propicio para escuchar, de la propia voz de su autor, algunas de las crónicas premiadas y otras aún inéditas, que nos ha prometido regalar.

Para la ocasión, además de Cedeño, la anfitriona Giselle Lage, quien se hará acompañar por el trovador Fernando Guerrero, ha invitado una vez más al Dúo Estocada, quienes han sido muy solicitados desde su presentación en la peña inaugural, allá por el mes de septiembre.

De esta forma, esta primera cita del 2014 se convierte en un encuentro de amigos, de cómplices de esas tardes de peña que abundan en la ciudad.

Se espera además, un momento especial con la presencia de representantes del Hotel Casagranda, instalación que ese propio 10 de enero, estará celebrando su centenario.

La invitación queda hecha.

[i] Las citas pertenecen al texto leído por Cedeño en este evento.

[categoy De todo un poco, Culturales]

Viernes 13, ¿qué esperabas?: crónica de una peña de crónicas

“Lo que sucede conviene”, dice el refrán. Pero hay cosas que nunca debieran suceder; aunque luego resultaran (en apariencia) convenientes.

No debiera suceder, por ejemplo, que una institución cultural, máxima exponente en la promoción del arte y la cultura del país, viole una programación establecida, y de prioridad a una “actividad cualquiera”, ajena a sus objetivos, en detrimento de lo programado.

Por ejemplo, que la PALABRA comprometida no valga nada y “eche por tierra” lo que con tanto tiempo y esmero se ha planificado. Que la puntualidad sea un palabra en desuso; que los artistas, de repente, tengan que convertirse en domadores de un público que, por sus canas, debiera conocer lo que es el respeto.

No debieran suceder tantas cosas…pero cada día suceden.

Entonces, solo la valentía de los que aún apuestan por la CULTURA, el respeto por ese otro público, el de las peñas, el que no necesita de un trago para disfrutar de una tarde de música y conversación, el que acude a la cita cada mes, y agradece y se emociona y aplaude sin más estímulo que su sensibilidad el arte que se le ofrece; solo esas ganas de no dejarse aplastar por el desinterés y la apatía que nos acecha, hace que se busquen soluciones; ese “lo que sucede conviene” que no es bálsamo, pero es algo…

Otra de las famas criadas por un viernes 13, eso fue la más reciente edición de la peña “Crónicas de mi ciudad”. Contra viento y marea (tempestades de irrespeto y absurdos) se dio la peña. Giselle Lage, desde su juventud gigante hizo oportunidad de la contrariedad (el clásico “si no puedes derrotarlos, úneteles”) y convidó a esos intrusos “inocentes”, a disfrutar de una peña que no era la que hubiéramos querido.

Solo la voz apaciguadora de Giselle logró imponer silencio, donde la mesura no lo logra. Acompañada a la guitarra por el trovador Fernando Guerrero, recurrió a hermosas canciones de la cancionística cubana para llamar la atención de un público que estaba en el lugar y momento equivocado.

Luego el trovador Jorge Noel (Noelito), con su peculiar forma de cantar, y sus sones a guitarra, atrapó mucho más a quienes pedían casi a gritos algo para bailar. Noelito jacarandoso, trova con clave y coro.

Después regresó Giselle, esta vez acompañada de Erick Ramírez, trovador amigo, cómplice ya de estas peñas. A dúo cantaron dos temas de Erick, y luego este recurrió a la picardía de sus letras para lograr mantener la atención que se dispersaba en sus vapores equívocos.

Finalmente, Giselle despidió la tarde con otra de sus interpretaciones, y puso punto final a otra etapa de su joven carrera. La peña se dio por las ganas y la seriedad de su trabajo. Por la complicidad de los trovadores santiagueros, incluso otros, como José Aquiles, que no cantaron en esta oportunidad, pero que nos brinda su apoyo y ya es una promesa para próximas ediciones.

Se dio la peña, para esos fieles que nos apoyaron, y nos dijeron “no importa, sabemos que otra cosa no se podía hacer”. Se dio a pesar de todo, no del estrés que siempre genera organizar actividades como estas, sino del ENCABRONAMIENTO y la RABIA, que da el que otros, los que por su trabajo están OBLIGADOS a defender el arte, no respeten el esfuerzo ajeno.

Mis felicitaciones para Giselle, por sobreponerse. Mi agradecimiento a los trovadores amigos, al público fiel, a los que estuvieron por el simple (enorme) placer de estar. Enero nos espera. Otras muchas peñas vendrán.

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Vuelven los viajeros y sus crónicas

Este viernes 13 de diciembre volverán los viajeros y sus crónicas a ser protagonistas de la Peña Cultural “Crónicas de mi ciudad”, en la Casa Natal “José María Heredia”.

Para esta ocasión, la joven cantante y pianista Giselle Lage propone un acercamiento a aquellos viajeros que nos legaron un Santiago de Cuba a través de sus crónicas, a lo largo del siglo XX.

Sobre este tema se conversará con el MSc. Rafael Duharte Jimémez, historiador, ensayista y guionista y conductor del espacio televisivo “La historia y sus protagonistas”; quien compilara, en colaboración con la Lic. Elizabeth Recio, el texto Santiago de Cuba siglo XX: cronistas y viajeros miran la ciudad; del cual se leerán algunos fragmentos.

En el acápite musical, Giselle ha invitado al joven trovador Jorge Noel Batista (Noelito); quien también compartirá con la anfitriona y el habitual Fernando Guerrero.

La cita será nuevamente a las 4 de la tarde, en lo que será la cuarta y última edición del presente año. Para el mes de enero de 2014, “Crónicas de mi ciudad” reserva una edición especial… pero de eso ya será momento de hablar, en otra oportunidad.

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