Santiago en mí

Con Matthew a la vista

Esto no es una entrada. Ni una crónica. Véanlo como una catarsis, una manera de liberar algo de la tensión que me acompaña desde que en el Caribe oriental se formá la tormenta tropical Mattew. Para los que vivimos (sufrimos) a Sandy, es lógico que nos asalten temores, angustias, rememoraciones. El domingo estaré otra vez en mi casa, como hace cinco años, con la incertidumbre de si esto que logramos levantar con tanto esfuerzo, podrá burlar las intenciones de los vientos. Ojalá así sea. Ojalá pronto esto no sea más que un símbolo de un temor (in)justificado. Por mí y por todos los que aún sentimos en la piel los síntomas de Sandy

Foto: El Nacional

Foto: El Nacional

Ya son tres años, y siguen las crónicas

Tres años cumplió la peña “Crónicas de mi ciudad”, de la joven cantante y pianista santiaguera Giselle Lage. Y como es costumbre, la celebración del cumpleaños tuvo lugar con una nueva edición del espacio, el segundo viernes de septiembre (día 9), en su habitual espacio del patio de la Casa Natal del poeta José María Heredia.

Giselle Lage, anfitriona de la peña

Giselle Lage, anfitriona de la peña

Como en toda celebración allí estuvieron los amigos: el público que a través de estos largos meses, se ha convertido en el verdadero protagonista y familia de la peña cultural.

También estuvo una vez más el trovador Carlos Javier Álvarez, líder del dúo Estocada, uno de los fundadores en aquella primera tarde de septiembre de 2013, en la Sala de Arte del Museo Provincial Emilio Bacardí.

La tarde comenzó con Giselle al piano, y la interpretación de un poema de Rubén Martínez Villena, musicalizado por la anfitriona del espacio, quien después se unió, siempre al piano, a Carlos Javier para interpretar algunos de los temas de este último.

Georgina siempre tan picante

Georgina siempre tan picante

Georgina Soler, esa narradora trotamundos, o trotapeñas, también quiso sumarse a los regalos de este tercer aniversario; con uno de sus “picantes” monólogos.

Otra que regaló parte de su arte, fue la poeta Marisol Mendoza, que desde ya se suma a la familia de estas “Crónicas…”

Una nueva sesión se estrenó en esta ocasión. Bajo el nombre de Cómo se mueve Santiago, pretende dar a conocer al público presente, cuáles serán los principales eventos culturales que tendrán lugar en la ciudad en los días restantes del mes. En esta ocasión se promovió, entre otros, la Jornada por el Centenario del escultor René Valdés y el V Encuentro Amigos del Jazz. De esta forma, “Crónicas de mi ciudad” contribuye también a la difusión del quehacer cultural de la ciudad.

Ya se abre el espectro del cuarto aniversario. Nuevos meses, nuevos invitados, los fieles de siempre. “Crónicas de mi ciudad” sigue apostando por la cultura santiaguera, ¿quién sabe durante cuánto tiempo más?

Marisol declamó uno de sus poemas

Marisol declamó uno de sus poemas

Carlos Javier Álvarez y Giselle Lage, juntos como en la primera peña

Carlos Javier Álvarez y Giselle Lage, juntos como en la primera peña

Del Zika y otros demonios

Si mal no recuerdo, la última nota de prensa del Ministerio de Salud Pública se había quedado en unos 29 casos de zika en nuestro país, la mayoría de ellos importados (si otra vez no recuerdo mal, solo 3 autóctonos). Y ahora descubro que por mi casa hay varios niños ingresados con sospecha de zika. Lo descubro días después que alguien me comenta que por no sé que parte de la ciudad (disculpen, pero no presté en su momento mucha atención a los detalles), varias personas están ingresadas con (sospecha de ) zika; o que suspendieron su sesión de fisioterapia porque los trabajadores de salud andan de pesquisa.
Pudiera pasar inadvertido, incluso tratar de ocultarlo, pero es que cuando van más de diez personas por día a la casa de esos niños, incluidos altos directivos de los policlínicos, a confirmar que se fumige una y otra vez, que se le tome la temperatura a los familiares, no hay manera que todo se comente.
Imagino que algo similar ocurre en todo el país. Entonces, cuándo se comentará en la televisión nacional al respecto. ¿Es correcta la estadística del Ministerio de Salud Pública, cuando tantas personas son sospechosas de haber contraído la enfermedad? ¿Habrá que esperar que se cree, una vez más, un estado de opinión basada sobre lo que “informan” medios foráneos? ¿Cuándo aprenderemos?

Para aliviar el malestar de un amigo

Temprano en la mañana leo el correo de un amigo. Las primeras líneas me alertan de algún problema grave, algo que requiera mis mejores dotes de consejero: «Tengo un encabronamiento arriba que solo puedo compartirlo contigo».

Me apresto a leer sobre peleas entre novios, sobre algún altercado familiar, o algo por el estilo. Pero la segunda línea me pone de lleno al tanto de su malestar: «Acabo de escuchar en el noticiero del Mediodía, que el Santiago de Cuba ha mejorado».

Y entonces me pone al tanto de las maravillosas estadísticas oficiales que dicta el noticiero: de los 27 ruteros nuevos, de las 10 Dianas y las guaguas biplanta, etc. Luego, me habla de su verdad, la del día a día viviendo en uno de los centros urbanos de la ciudad.

Me habla de las colas en las paradas, de las carreras detrás de los pisa-y-corre, de la amiga que desistió de ir al trabajo porque «que esto es por gusto». Me habla, y vuelvo a sentir por sobre el frío mensaje electrónico, el malestar que lo embarga cuando me dice: «y entonces viene a insultarme en la cara con ese reportaje».

Leo temprano este correo de mi amigo, y no tengo más palabras que decirle que escribiré esta crónica para mi blog, para que su malestar no quede en un mensaje electrónico.

Carnavales 2016 en Santiago: desde los comentarios

Lo digo sin más: no fui a los carnavales. No recuerdo cuándo fue la última vez que lo hice. Para mí, los carnavales de este 2016, fueron tan solo los esporádicos fuegos artificiales que me sobresaltaban, de vez en cuando. Ni siquiera vi la transmisión televisiva de los paseos. Pero me he enterado de los trozos que otros han vivido. Eso sí, los comentarios se repiten. Claro, entre el grupo de conocidos que hoy han inundado la oficina, no serán los mismos comentarios de los que disfrutaron del carnaval hasta el último segundo. Pero me conformo con estos, porque son el reflejo de algo más grande, algo que no es solo de los carnavales. Algo que, por conocido, no deja de preocupar: la música a todo dar (sobra decir que reguetton); las nuevas modas en el vestir (que casi que ni vestir necesita); la comida que permanece horas y horas bajo el sol, la lluvia, el sereno; las formas y maneras de los más jóvenes y no tan jóvenes; el mal olor
Basta la imagen de un amigo, fanático del cine: los carnavales cada vez más se parecen a una escena de Mad Max Furia.

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