Santiago en mí

Olimpíadas II

No pensé que mi optimismo se fuera a ver compensado tan rápido y de forma tan categórica.

No habían pasado 24 horas de haber predicho actuaciones sobresalientes por parte de los atletas que conforman la delegación cubana a los XXX Juegos Olímpicos Londres 2012 cuando, con apenas unos minutos de diferencia, se lograron las dos primeras medallas de oro, una de ellas, con ribetes históricos y récord olímpico incluido.

Leuris Pupo, en la modalidad de tiro rápido a 25 metros, obtuvo la primera medalla de oro olímpica de este deporte en Cuba.

Leuris Pupo. Foto: Cubadebate

Leuris Pupo.

Una medalla que nadie esperaba (seamos realistas) amén de la calidad del ya experimentado tirador cubano; por tanto más disfrutada. Un resultado, además, que se acompaña de una actuación que iguala el récord mundial en la modalidad (34 puntos), y de paso, impone récord para la competencia.

La noticia me tomó por sorpresa, cuando apenas me arrellanaba en el sillón de mi casa para ¿disfrutar? (supongo que la tensión, el nerviosismo, el rejuego de los dedos en las manos es también una forma de disfrute en estos casos) del combate final del judo femenino en +78 kg.

La cubana, Idalis Ortiz, una jovencita de apenas 22 años, ya acumula un palmarés impresionante, que incluye una medalla de bronce (con mayores aspiraciones) en los pasados Juegos Olímpicos. Y no desencantó.

Idalis Ortíz. Foto: Cubadebate

Idalis Ortíz.

Todavía restregándome los ojos luego de un sueño reparador de cansancios nocturnos, vi a una Idalis combativa en todo momento, mientras lamentaba haberme perdido la transmisión de su combate de semi finales, el cual se presagiaba sumamente difícil ante la favorita atleta china Tong Weng, quien había llegado a esa instancia ganando todos sus combates por ippon.

Pero poco tiempo hubo para el lamento. El combate se mostró muy fuerte, tenso en todo momento. A medida que avanzaba el reloj asomaban viejos fantasmas: la desconcentración, el cansancio, la sorpresa, la decisión arbitral.

La extensión de la pelea al tiempo extra y luego dejarlo todo a los referees fueron una exigente prueba para mis nervios. ¿Podrían los jueces traicionar lo visto sobre el tatami?, dudaba, aunque la evidente combatividad mostrada por la cubanita y la pasividad de su rival en la final, me parecían demasiado convincentes como para negarlos.

En efecto, tres banderas blancas en alto y los saltos de Idalis se replicaron en toda Cuba. Entonces liberé mis tensiones, me alegré por ella y por Pupo, por todos los cubanos fieles a su deporte, por los que dejan el sueño sobre sillones, mecedoras, taburetes, por ver a sus atletas competir.

Así, de golpe y porrazo (como se dice), o mejor, de judomi y disparos, Cuba alcanzó en unos minutos lo que demoró toda una olimpiada para obtener hace ocho años. Dos medallas de oro que colocaron a nuestra delegación en el puesto catorce del medallero olímpico, cuando aún restan nuevas y superiores posibilidades en los deportes que se desarrollarán en las jornadas venideras.

Londres pinta bien para los cubanos. ¿Quedará atrás el amargo recuerdo de Beijing?

Otra vez soy optimista. Ojalá y la suerte vuelva a sonreírle a ese optimismo y mi insomnio amanezca con nuevos ribetes dorados.

Luris Pupo e Idalis Ortíz

Los campeones olímpicos cubanos

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